[Francés]
Ángeles Maestro, militante de CNC
La lucha ideológica, sobre todo en tiempos de guerra, es una necesidad acuciante.
Para las y los comunistas, el término imperialismo no es ni una categoría moral, ni un insulto. Es una definición cuya aplicabilidad a un determinado Estado depende de una serie de criterios bien concretos.
1. Nada nuevo en la subordinación de la socialdemocracia a la OTAN y el debilitamiento de la conciencia antiimperialista.
Uno de los hechos más llamativos de la situación política de la izquierda en el Estado español es la gran debilidad de las movilizaciones de las organizaciones obreras y populares contra la OTAN y el imperialismo euro- estadounidense. Este hecho es más llamativo aún si se contrasta con las grandes manifestacionesaciones habidas con ocasión del Referéndum de la OTAN en 1986. A pesar del abrumador despliegue propagandístico llevado a cabo por el gobierno PSOE, casi el 40% de las personas que votaron, se pronunciaran por el NO y la mayoría, en Euskadi, Cataluña y Canarias. Ello permite comprobar los cambios abismales en la conciencia de la clase obrera, que aún mantenía el alto grado de organización y de lucha ideológica de los últimos años de la Dictadura. La Transición y las enormes consecuencias de la desaparición de la URSS, todavía no las habían destruido.
Así mismo, más recientemente, las manifestaciones contra la invasión de Iraq – de fuerte contenido antiimperialista – sacaron a millones de personas a la calle y se contaron entre las más masivas del mund;, aunque hay que recordar que dichas movilizaciones respondieron también a objetivos electorales del PSOE e IU, bien engrasados por los medios de comunicación afines.
En la actualidad, el largo proceso de destrucción ideológica, política y organizativa de la conciencia de clase y antiimperialista que refleja tanto la labor realizada por el PSOE y, sobre todo, por Unidas Podemos, como en la enorme debilidad de las organizaciones revolucionarias, se traduce en una derrota ideológica que ha permitido la expansión sin apenas resistencia del discurso imperialista.
A todo ello hay que unir la masiva propaganda de guerra llevada a cabo por todos los grandes medios de comunicación. La censura de medios rusos y el veto a opiniones diferentes se llevaron a cabo de forma coordinada por todas las corporaciones mediáticas. Respondían así, con disciplina militar – nunca mejor dicho –, a la Iniciativa de Alerta Temprana TNI1, dirigida por la BBC de Londres e instaurada a partir de la pandemia Covid. El efecto sobre la conciencia antiimperialista de las masas ha sido devastador. La caracterización de Putin como el gran malvado y, por extensión, de Rusia como culpable de la guerra contra Ucrania y responsable del grave deterioro de las condiciones de vida de la gran mayoría de la población – a pesar de la relación directa de éste con las sanciones impuestas a Rusia por EE.UU y, sobre todo, por la UE – están contribuyendo decisivamente a justificar la intervención de la OTAN, el envío de armas a la Ucrania fascista y el incremento sin precedentes de los gastos militares, con repercusiones muy graves en la carestía de la vida y en el desmantelamiento de los servicios públicos.
Todas estas decisiones, incluida la desaparición práctica del derecho a la información – agravada por la creación del Foro contra la Desinformación2 en el marco de la Estrategia de Seguridad Nacional y dirigida por el General Ballesteros – han pasado, sin oposición relevante por parte de la izquierda institucional, incluidas las autodenominadas izquierdas independentistas, también alineadas en lo fundamental con un ni-nismo que en la práctica neutraliza posiciones antiimperialistas.
A este respecto, cabe concluir que, tanto los grandes sindicatos como la izquierda institucional, son instrumentos del Estado y no tienen una lógica diferente a la de los aparatos de poder de la burguesía.
La posición de otras organizaciones extraparlamentarias – anticapitalistas, anarquistas o trotskistas – tiene también un largo recorrido; parte de su caracterización de la URSS como país imperialista
y que se ha centrado, desde su desaparición, en la descalificación de los gobiernos de los diferentes países que han sufrido ataques por las potencias imperialistas.
Estos colectivos vienen manteniendo discursos calificados como ni-nis, que sistemáticamente equiparan a los dirigentes de los países agredidos por la OTAN, o por potencias imperialistas, con los siguientes eslóganes: ni Bush, ni Sadam; ni OTAN, ni Milosevic; ni OTAN, ni Gadafi, etc. Estos planteamientos, que ahora se reeditan con el “ni Putin, ni OTAN” han contribuido y lo siguen haciendo, a apuntalar el discurso oficial y a justificar en la práctica las agresiones imperialistas.
II. Desde posiciones comunistas ¿tiene fundamento la caracterización de Rusia como Estado imperialista y, en consecuencia, de la guerra actual como guerra inter-imperialista?
2.1 Los cambios en la posición política de Rusia.
Ninguna de las actitudes anteriormente citadas es nueva. Lo que sí aparece en el escenario por primera vez es el análisis que están realizando organizaciones comunistas revolucionarias con posible influencia sobre nuevas organizaciones que también se reclaman comunistas y que son referentes sobre todo en Cataluña y Euskal Herria.
Desde estas posiciones, autodefinidas como marxista-leninistas, se identifica al Estado ruso como imperialista. Por otra parte, afirmando la defensa del Derecho de Autodeterminación de las Naciones, apenas se relaciona este derecho democrático básico y central de la posición leninista, con su reclamación concreta por parte de los pueblos del Donbass, masacrados por la Ucrania fascista y que parece ser el desencadenante inmediato de la intervención militar rusa. Así mismo, se pasa por alto tanto la historia de la OTAN desde su creación como herramienta militar y política del imperialismo contra el primer estado obrero de la historia, como su decisivo papel que trasciende a la desaparición de la URSS, en la subordinación de la UE por el imperialismo de EE.UU.
Tras la caída de la URSS en 1991, la OTAN se compromete con Rusia, a cambio de la disolución del Pacto de Varsovia, a no expandirse hacia el Este. Desde entonces 14 países de la órbita soviética se han integrado en la OTAN y es evidente que el cerco al país con mayores recursos naturales del mundo y su desconexión con la UE, independientemente de su carácter capitalista, se constituye en objetivo prioritario del imperialismo estadounidense.
Al mismo tiempo, y desde el final de la II Guerra Mundial, la alianza de la OTAN en Europa, primero con los restos del nazismo alemán ocupando cargos dirigentes en el ejército de la RFA y jefes de las Fuerzas Aliadas de la OTAN para Europa Central,3 , y actualmente con grupos nazis europeos, especialmente los de países de la órbita soviética – entre los que destacan los ucranianos – se ha constituido en la punta de lanza de la penetración del imperialismo organizando y ejecutando actos terroristas bien documentados4.
La interpretación materialista de los procesos sociales requiere de análisis concretos de la realidad concreta y de su evolución. El proceso seguido por el Estado ruso desde la desaparición de la URSS, y sobre todo desde la desaparición de Yeltsin, muestra cómo, sin dejar de ser un Estado capitalista, cambia sus alianzas internas y en política exterior, en función de las amenazas “occidentales”.
Los oligarcas rusos construyeron su poder económico sobre las privatizaciones a gran escala que se produjeron con el desmantelamiento de la URSS bajo la batuta del imperialismo. Valgan como referencia las palabras de un técnico estadounidense5 que asistió al desmantelamiento masivo de las estructuras económicas y sociales de la Unión Soviética: “Me di cuenta rápidamente de que el plan de privatizaciones de la industria rusa se iba a llevar a cabo de la noche a la mañana, con costes muy altos para centenares de miles de personas (…) se iban a fulminar decenas de miles de empleos. Pero además las fábricas que iban a cerrar proveían a la población de escuelas, hospitales, atención sanitaria y pensiones de la cuna a la tumba. Informé de todo ello a Washington y les dije que allí no iba a quedar red alguna de seguridad social. Comprendí claramente que se trataba precisamente de eso; querían eliminar todos los restos posibles del Estado para que no volviera el Partido Comunista”.
Las terribles consecuencias sobre la población rusa en el aumento de la mortalidad, suicidios, alcoholismo, los analicé aqui6, y curiosamente fue la Bielorrusia de Lukasenko la que revirtió las privatizaciones, oponiéndose a los mandatos del FMI. Los resultados en términos de mortalidad por Tuberculosis pueden observarse aquí:

La llegada de Putin al poder el 31 de diciembre de 1999, que no supone la modificación del carácter capitalista del Estado ruso, sí supone una disminución progresiva del poder económico y de la influencia política de los oligarcas más estrechamente ligados a “occidente”. Son los que obtuvieron sus propiedades del robo masivo de empresas públicas y de recursos naturales de la URSS y fungían como cabezas de puente de la penetración del imperialismo norteamericano y de las alianzas políticas correspondientes.
Valgan como ejemplo el encarcelamiento y expropiación de potentados como Vladimir Gussinsky y Mikhail Khodorovsky. Estos, como otros oligarcas rusos, construyeron sus emporios durante las privatizaciones masivas de propiedades públicas de la URSS en la época de Yeltsin. El proceso, que ocasionó una sobremortalidad calculada en 6 millones de personas y que destruyó la sociedad de los países de la ex-URSS, fue dirigido principalmente por el viceprimer ministro de Yeltsin, Anatoli Chubais, vinculado al programa USAID, administrado por el director del Instituto de Harvard para el Desarrollo Internacional (HIIDD)7.
Vladimir Gussinsky, firme apoyo de Boris Yeltsin, constituyó en 1989, al amparo de la Perestroika, el emporio mediático “Media Most” – propietaria del principal canal privado de TV – junto con la empresa consultora estadounidense APCO. En 1994 creó uno de los bancos privados más grandes de Rusia, el Most Bank, y una serie de empresas constructoras. Fue fundador y presidente del Congreso Nacional Judío. Detenido en España en el año 2000 por una solicitud de extradición del Fiscal General de Rusia, fue puesto en libertad por el juez Garzón. Vendió los activos de sus empresas por 300 millones de dólares. En 2007 obtuvo la nacionalidad española y ha proseguido sus negocios mediáticos en otros países como Israel y Ucrania8.
Mikhail Khodorkovsky, también asesor de Yeltsin, fue nombrado viceministro de Combustible y Energía de Rusia en marzo de 1993. Durante la época de privatizaciones masivas compró a través de su banco Menatep, la empresa petrolera estatal Yukos. En 2003, Khodorovsky era el hombre más rico de Rusia y el decimosexto en la lista Forbes, con un patrimonio de 15.000 millones de dólares. Fue arrestado por el Gobierno de Putin, acusado de fraude fiscal, malversación de fondos y lavado de dinero. Los activos de la empresa fueron congelados y transferidos a las empresas estatales rusas Rosneft y Gazprom en 20069. Fue considerado preso de conciencia por Amnistía Internacional. Actualmente vive en Londres.
Estos y otros muchos personajes que ejercían su influencia en medios de comunicación y organizaciones políticas, proclives a EE.UU, y que fueron tratadas por los medios de comunicación occidentales como víctimas de la censura política por parte de un Estado totalitario que perseguía a los demócratas, son buena expresión del giro político del gobierno ruso tras la llegada de Putin al poder. Muchos otros, como Petr Avn, que trabaja para la Royal Academy de Londres o Mikhail Friedan, vinculado a la Universidad de Yale, tienen nacionalidad israelí o ucraniana, sus intereses están vinculados a EE.UU y se posicionaron en contra de la intervención militar rusa en Ucrania10.
La política rusa, interna y exterior, desde que Putin llega al poder, sin dejar de ser capitalista, nada tiene que ver con la de la Rusia de Yeltsin. Se funda en la negativa del pueblo ruso a ser convertido en una gran gasolinera en medio de la estepa e irrelevante en otros aspectos como dijo un ex asesor de Obama y economista de Harvard11 . Putin llega al poder cuando Rusia estaba siendo desmembrada, humillada y saqueada por el imperialismo euro-estadunidense con la colaboración decidida de “quienes tienen su mansión en Miami, su yate en la Riviera francesa y, lo que es peor, su corazón y su cabeza también alli”, como dijo el presidente ruso en un reciente discurso, tratándoles de “quinta columna” de Occidente12. La estupidez de las sanciones contra las propiedades de estos magnates, aplicadas por EE.UU y la UE, esperando que ejercieran presión para modificar las políticas del Gobierno ruso, solo es comparable al resto de las sanciones contra su economía, que están cayendo como un boomerang sobre occidente, al tiempo que aceleran los cambios en las alianzas estratégicas de Rusia y de otros países.
Obviar estos cambios, así como el giro en las alianzas con China y el resto de naciones del BRICS, con los países de África, Asia, Oriente Próximo y América Latina, que sin constituir, ni mucho menos, una alianza anticapitalista, sí están construyendo un bloque confrontado con el imperialismo euro-estadounidense, es un gran error de análisis para las organizaciones comunistas de países integrados en la OTAN.
2.2. ¿Es Rusia un país imperialista?
Desde planteamientos materialistas, la atribución del carácter de imperialista a un Estado, requiere de un análisis concreto y fundamentado de sus características, máxime cuando no se trata de un estudio teórico, sino de las bases sobre las cuales se erige la posición política ante una guerra de grandes dimensiones como la actual.
Esta caracterización, realizada, insisto, desde la afirmación de posiciones leninistas, no ha sido contrastada con el análisis de Lenin en “El imperialismo, fase superior del capitalismo” en el que se define con claridad los principios básicos que definen a un Estado capitalista como imperialista y que son, sin duda, bien conocidos por organizaciones marxista-leninistas. Tales criterios son:
1.- La concentración de la producción y del capital y la creación de monopolios.
2.- Los bancos y su nuevo papel.
3.- La fusión del capital bancario con el capital industrial y la creación del capital financiero y la oligarquía financiera.
4.- Importancia destacada de la exportación de capitales.
5.- Grandes monopolios capitalistas internacionales se reparten el mundo.
Lenin, en base a estos principios, analizó y comparó los datos concretos que permitían caracterizar como imperialistas a las grandes potencias del momento: Alemania, Francia y Gran Bretaña. Diversos autores marxistas, como Renfey Clark, Roger Annis13(2016) y Stansfield Smith (2019), han realizado importantes análisis, bien documentados, sobre las características del Estado ruso. He podido actualizar buena parte de ellos; otros son anteriores a la intensificación de las sanciones contra Rusia, que sin duda no han contribuido a deteriorar, sino todo lo contrario, a mejorar las posiciones que aquí se señalan.
1. Las grandes empresas rusas entre los grandes monopolios internacionales.
Los datos de Forbes para 202214 son los siguientes: de las 10 empresas más grandes, 5 son de EE.UU, 3 de China, 1 de Arabia Saudí y 1 de Japón. Entre las 100 primeras empresas, Rusia tiene sólo 2, Gazprom y Rosneft, de propiedad estatal mayoritaria, en los puestos 49 y 81. Y en 2019 tenía 4 en los puestos 43, 47, 73 y 98.
Las ventas en 2018 de las 25 compañías rusas incluidas en el ranking de las 2.000 mayores compañías del mundo, (en 2022 se habían reducido a 23) suponían sólo el 1,45% del total.
2. Producción rusa de productos manufacturados.
En 2015, China ocupó el primer lugar con el 20% de la producción mundial y EE.UU. el segundo con el 18%. Rusia ocupó el puesto número15, por detrás de India, Taiwán, México y Brasil, con sólo el 1% del total mundial15.
3. Exportaciones rusas, fundamentalmente de materias primas.
Los países imperialistas exportan fundamentalmente mercancías de alta tecnología y de gran valor añadido, mientras los países menos desarrollados exportan materias primas a los precios determinados por las grandes potencias en el mercado mundial.
Según el Banco Mundial, en el ranking general de exportaciones, China ocupa el primer lugar, seguida de EE.UU. Rusia tiene el puesto 17, y el 82 % de sus exportaciones son materias primas, mientras que los productos tecnológicos, incluidos los militares, sólo representaron el 8%16.
4. El papel internacional de la banca rusa.
El principal banco ruso ocupa el lugar 66 entre los mayores bancos del mundo. Los activos del sector bancario ruso representan sólo el 75% del PIB, cuando en los países más desarrollados suelen superar el 100% del PIB. Por otro lado, en Rusia predominan los pequeños bancos, mayoritariamente estatales, procedentes de estructuras soviéticas17.
5. El papel de Rusia en la exportación de capitales.
Una de las características de un país imperialista, según Lenin, es la exportación de capitales. En Rusia, la “exportación de capitales” ha adquirido la forma fundamental de fuga de capitales. Desde que en 1999 Putin accede al gobierno, hasta 2018, se calcula que la salida de capitales rusos es superior al billón de dólares18. El Banco Central de Rusia calculó que la fuga de capitales en 2018, ascendió a 66.000 millones de dólares19.
Por otro lado, en el ranking de las 100 mayores empresas no financieras, clasificadas por sus activos en el extranjero – elemento clave para valorar la exportación de capital financiero – figuran 20 corporaciones de EE.UU, 14 de Gran Bretaña, 12 de Francia, 11 de Alemania, 11 de Japón, 5 de Suiza,y 5 de China20. Ninguna de ellas es rusa.
En la participación por países en la riqueza financiera y no financiera del mundo, EE.UU tiene el 31%; del resto, sólo China tiene más del 10%, es decir, un 16,4%; Rusia representa un exiguo 0,7%.
A partir de estos datos, la única conclusión posible es que en la exportación de capitales con fines productivos, Rusia no ocupa un papel destacado en la escena mundial y es imposible calificarla de país imperialista.
6. El papel de Rusia en la “división del mundo entre grandes potencias”.
Este último aspecto, a la hora de definir las características imperialistas de un Estado, puede analizarse desde tres puntos de vista: los presupuestos militares, la exportación de armas y las bases militares en el extranjero.
Sólo en el campo militar Rusia manifiesta su poder, aunque este aspecto aislado es insuficiente, según Lenin, para tipificarla como estado imperialista. A este respecto, hay que destacar que el poderío militar de la Rusia capitalista, sobre todo en cuanto a desarrollo armamentístico, y sobre todo en lo referente a armamento nuclear, procede de la época soviética y son empresas públicas.
Hay que señalar en este aspecto, que tanto en la época de la URSS – en la que se vio obligada a participar en una descomunal carrera armamentística – como después, Rusia ha estado constantemente amenazada por el imperialismo y por la OTAN.
Sin embargo, aunque Rusia es uno de los principales países exportadores de armas del mundo, las exportaciones rusas en este campo son menos de la mitad que las de EE.UU. Mientras las exportaciones de armas de EE.UU se incrementaron en un 25% entre 2013 y 2017, las de Rusia se redujeron un 7,1% en el mismo periodo21.
En cuanto a las bases militares en el extranjero, Rusia tiene 15, y sólo dos fuera de países de la ex-URSS, Vietnam y Siria. EE.UU. tiene más de 800 bases en el extranjero.
En cuanto al presupuesto militar, los datos oficiales de EE.UU. para 2023, arrojan la cifra de 860.000 millones de dólares. Esta cantidad asciende a más de un billón de dólares si sumamos el de todos los países de la OTAN. El presupuesto militar de Rusia para 2022 fue 61.700 millones de dólares, menos del 10% de el de EE.UU. y poco más del 5% del conjunto de países de la OTAN.
El análisis del Estado ruso, en los términos propuestos por Lenin, le sitúan muy por detrás de otras grandes potencias capitalistas y nada comparable a la posición de la URSS antes de su hundimiento.
Rusia es ahora un país capitalista de tercer o cuarto nivel, con la única excepción de su capacidad militar, en buena parte heredada de la época soviética y fortalecida ahora ante la evidencia de un ataque de la OTAN, que hace años se viene gestando.
3. ¿Pueden definirse las intervenciones militares rusas en otros países como imperialistas?
Siria.
En 2011, la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, dio luz verde a la destrucción de Libia. En ese momento, tanto China como Rusia, países con derecho a veto, se abstuvieron. La coalición militar inicial formada por Bélgica, Canadá, Catar, Dinamarca, España, EE.UU., Francia, Italia, Noruega y Reino Unido se amplió hasta 16 países. Ni Rusia ni China formaron parte de esta coalición.
A partir de ahí, la posición de estos dos últimos países cambió radicalmente. Cuando los estados de la OTAN intentaron aplicar la misma receta en Siria, China y Rusia utilizaron su derecho a veto.
En 2015, el gobierno sirio, tras el ataque apenas encubierto de EE.UU., Francia y Gran Bretaña y el apoyo de estas potencias a las facciones más brutales del ISIS, pidió formalmente ayuda militar a Rusia. El Parlamento ruso, por unanimidad, apoyó esta intervención a través de fuerzas aéreas en la base militar rusa de Tartus en el país árabe. A pesar de las victorias militares de Siria con el apoyo de Rusia sobre el Estado Islámico y sus potencias patrocinadoras, EE.UU. sigue ocupando en la actualidad un tercio de Siria y robando su petróleo.
En Oriente Próximo, y a partir de la victoria militar de Hezbolah sobre Israel en 2006, se empezó a articular un bloque de alianzas, el Eje de la Resistencia, que bajo planteamientos exclusivamente políticos se define por objetivos antimperialistas y antisionistas y en defensa de la soberanía de sus pueblos. Este Eje, cuyo desarrollo continúa, incluye a Hezbolah y otras fuerzas nacionalistas libanesas, la resistencia palestina, Siria, Yemen, Irán e Iraq.
¿Puede calificarse de intervención imperialista el apoyo militar de Rusia a Siria? Es evidente que no.
África.
Desde las llamadas “primaveras árabes”, la destrucción de Libia y los intentos de devastación de Siria, la fórmula utilizada por las potencias coloniales en diferentes países africanos ha sido la misma: provocar atentados terroristas por parte organizaciones vinculadas al Estado Islámico, desestabilizar sus gobiernos y reforzar su presencia militar para “ayudar” a sus débiles Estados.

Desde hace poco más de dos años, un número creciente de países africanos ha decidido poner punto final a esta espiral neocolonial. Malí, Burkina Faso, la República Democrática del Congo o la República Centroafricana, entre otros, han solicitado ayuda militar a Rusia y están obligando a las fuerzas militares de las potencias coloniales, Francia, Reino Unido y EE.UU., a abandonar sus países.
Sin negar, por supuesto, que las empresas rusas o chinas tengan interés en acceder a las materias primas africanas, es evidente que la presencia militar de Rusia y las relaciones comerciales que este país y China están estableciendo en África, nada tienen que ver con la depredación salvaje de sus recursos, con los golpes de Estado y asesinatos de líderes africanos, llevados a cabo de forma constante, desde su “independencia”, por las potencias coloniales.
¿El apoyo militar prestado por Rusia a estos países, solicitado formalmente por sus gobiernos y saludado por sus pueblos, puede calificarse de intervención imperialista? Desde el análisis concreto de la situación de estos países, y por ahora, está claro que no.
El Eje Multipolar.
Sin entrar a analizar lo que supone la alianza de los BRICS, la Ruta de la Seda, la Organización de Cooperación de Shanghai u otras estructuras, una obviedad salta a la vista: todos ellos son países no socialistas, que confrontan la hegemonía política y militar del imperialismo de EE.UU.
Las modificaciones geopolíticas que las nuevas alianzas están suponiendo en Oriente Próximo, con la incorporación a este Eje de Irán, Turquía o Arabia Saudi, con el aislamiento y la descomposición en curso del Estado sionista, o los cambios en curso en el continente africano, están suponiendo un aislamiento sin precedentes de EE.UU y la UE.
Es evidente también que muchos de estos países están sometidos a sanciones o bloqueos, a intervenciones militares más o menos encubiertas e intentos de desestabilización por parte del imperialismo euro-estadounidense cuando no se someten a sus dictados. Estos países han decidido buscar alianzas económicas y comerciales, incluidas las compras de armamento, en el llamado Eje Multipolar que les permitan resistir los ataques del imperialismo “occidental”.
Este nuevo multipolarismo, basado no en cambios políticos, y mucho menos ideológicos, sino en la soberanía e independencia de sus Estados frente al imperialismo, no permite hacer conjeturas sobre su posible intervención en apoyo de revoluciones socialistas en cualquier parte del mundo. Pero es evidente que su relativa liberación de la bota imperialista establece nuevas correlaciones de fuerzas a escala internacional que ningún comunista debiera ignorar.
En todos estos países, incluidos por supuesto Rusia y China, la lucha de clases sigue y continuará. El papel de las organizaciones comunistas no debe ser otro que apoyar las luchas de la clase obrera en los mismos y posibles revoluciones que, si son legítimas y no “revoluciones de colores” promovidas por la OTAN, tendrán una identidad también nítidamente anti-imperialista. Y al mismo tiempo, máxime desde Estados miembros de la OTAN como el nuestro, es preciso valorar el hecho trascendental de que el dominio depredador del imperialismo euro-estadounidense-–sionista se encuentra, por primera vez en mucho tiempo, con límites reales a escala internacional.
4. Ucrania y el fascismo.
Los análisis realizados en trabajos anteriores permiten identificar la intervención militar de Rusia en Ucrania contra la OTAN como una necesidad existencial e ineludible para Rusia. Aparte de que la estrategia imperial anglosajona, desde hace más de un siglo22, identifica el despedazamiento de Rusia y su desconexión con el resto de Europa como condición para su dominio planetario, hay varios hechos históricos recientes que muestran los pasos dados en esa dirección contra la URSS y contra Rusia tras su hundimento:
- La creación de la OTAN en 1949, seis años antes de la constitución del Pacto de Varsovia e implementado tras la entrada de la RFA en la misma, incumpliendo los Acuerdos de Yalta.
- La vulneración de los acuerdos de 1991, por los cuales, a cambio de disolver el Pacto de Varsovia, la OTAN no se expandiría hacia el Este. Es bien conocido que desde entonces 14 nuevos países incluidos en dicho Pacto se han incorporado a la OTAN.
- La Alianza de EE.UU. y la OTAN, desde las postrimerías de la II Guerra Mundial, con organizaciones fascistas herederas directas del entramado nazi. La Red Stay Behind, como es bien sabido, operó y opera de forma continuada, mediante acciones terroristas, tanto en los países de la Europa occidental como de la Oriental.
- El cerco militar de la OTAN a Rusia a lo largo de todas sus fronteras, también con laboratorios de armas biológicas.
- El incumplimiento de los acuerdos de Minsk que, como se ha sabido, tenían por objetivo para la OTAN ganar tiempo para armar a Ucrania.
Dejo para el final la mención al golpe de Estado fascista de 2014 en Ucrania, dirigido por la OTAN, EE.UU. y la UE, a la masacre de la casa de los sindicatos de Odessa y a la matanza perpetrada desde entonces contra los pueblos de las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk en la que se ha asesinado a 14.000 personas civiles, según datos de la propia ONU.
Ante todos estos hechos, la intervención de Rusia en el Donbass, a petición de sus gobiernos autoproclamados independientes, en ejercicio de su Derecho de Autodeterminación, no puede calificarse con un mínimo de rigor histórico como de “guerra inter-imperialista”.
El análisis de la larga alianza entre la OTAN y el fascismo, que puede consultarse aquí23, y su fortalecimiento con el apoyo innegable del blanqueamiento del mismo llevado a cabo sistemáticamente por los gobiernos de la UE mediante su apoyo a los nazis ucranianos, es un elemento clave para desentrañar los mecanismos, tanto del ataque imperialista en el exterior, como al interior de nuestros países.
5. Conclusiones
El análisis concreto de la realidad de la Rusia capitalista que, como creo haber demostrado, impiden definirla como país imperialista, y sobre todo la participación del Estado español en la OTAN, el resultado devastador para los pueblos de la UE de las sanciones contra Rusia y la escalada militarista y represiva que, ensayada durante la pandemia, prepara sus mecanismos más agresivos en la proyectada Ley de Seguridad Nacional, exigen a las organizaciones comunistas adoptar posiciones anti-imperialistas nítidas. Y estas posiciones no pueden obviar, y mucho menos negar, el derecho de estos países a defender, también militarmente, su independencia y soberanía.
La valoración de la realidad de la lucha de clases en cada uno de los países del mundo no puede realizarse al margen de la comprensión del papel histórico concreto que el imperialismo euro-estadounidense lleva a cabo y de las nuevas alianzas que se están forjando frente a él que, sin ser socialistas, sí están confrontando su hegemonía.
Nuestra clase y nuestros pueblos necesitan análisis precisos que les faculten para llevar a cabo sus tareas históricas en épocas como las actuales, y mucho más en tiempos de guerra, cuando sus consecuencias sobre la clase obrera y las clases populares, empiezan a provocar movilizaciones de envergadura como la que está teniendo lugar en Francia24, pero también en Gran Bretaña, Alemania, Chequia y otros países de la UE y, que sin duda, van a intensificarse.
Cuando entre organizaciones comunistas se comparten posiciones en la lucha de clases y se utilizan métodos de análisis que dicen beber de las mismas fuentes teóricas, es necesario abrir caminos de acuerdo, o al menos vías de diálogo, que nos permitan cumplir con las tareas históricas que nuestra clase nos exige.
Porque, precisamente ahora, necesitamos de toda nuestra inteligencia, de todo nuestro entusiasmo y de toda nuestra fuerza para estar a la altura de los objetivos que nos hemos marcado.
10 de abril de 2023
1 https://www.bbc.com/mediacentre/2020/trusted-news-initiative-vaccine-disinformation
2 https://www.europapress.es/nacional/noticia-bolanos-crea-foro-contra-desinformacion-dirigira-director-seguridad-nacional-20220615131830.html
3 https://cncomunistas.org/?p=702
4 Ganser, Daniele. (2005) Los ejércitos secretos de la OTAN
5 https://research.upjohn.org/cgi/viewcontent.cgi?article=1179&context=up_workingpapers
6 rebelion.org/docs/135854.pdf
7https://en.wikipedia.org/wiki/Loans_for_shares_scheme
8 https://en.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Gusinsky
9 https://es.wikipedia.org/wiki/Yukos
10 https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/cambio-cultural-rusia-de-putin.html
11 https://www.businessinsider.es/economia-rusa-gran-gasolinera-economista-harvard-1016505
12https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60774949
13https://links.org.au/myth-russian-imperialism-defence-lenins-analyses
14https://www.forbes.com/lists/global2000/?sh=afff0e85ac04
15https://portalalba.org/temas/socialismo/marxismo/es-rusia-un-pais-imperialista/
16Ibid.
17https://links.org.au/myth-russian-imperialism-defence-lenins-analyses
18https://portalalba.org/temas/socialismo/marxismo/es-rusia-un-pais-imperialista/
19https://mronline.org/2019/01/02/is-russia-imperialist/
20 https://topforeignstocks.com/2018/11/19/the-worlds-top-100-non-financial-mnes-based-on-foreign-assets-2017/
21 https://mronline.org/2019/01/02/is-russia-imperialist/
22 Maestro, A. (2016) https://archivo.kaosenlared.net/las-contradicciones-entre-el-imperialismo-estadounidense-y-el-europeo-controlar-el-pivote-del-mundo/index.html
23 https://frenteantiimperialista.org/el-imperialismo-anglosajon-la-otan-y-el-fascismo-caras-de-la-misma-moneda-angeles-maestro/
24 https://cncomunistas.org/?p=724
As mudanças na situação internacional e a crítica da caracterização da Rússia como país imperialista
Ángeles Maestro [*]
1. Nada de novo na subordinação da social-democracia à NATO e no enfraquecimento da consciência anti-imperialista
2. A partir de posições comunistas, terá fundamento a caracterização da Rússia como Estado imperialista e, em consequência, da guerra atual como guerra inter-imperialista?
2.1 As mudanças na posição política da Rússia
2.2. Será a Rússia um país imperialista?
3. Podem as intervenções militares russas em outros países serem definidas como imperialistas?
3.1 Siria
3.2 África
3.3 O eixo multipolar
4. A Ucrânia e o fascismo
5. Conclusões
A luta ideológica, sobretudo em tempos de guerra, é uma necessidade premente.
Para os comunistas, o termo imperialismo não é uma categoria moral, nem um insulto. É uma definição cuja aplicabilidade a um determinado Estado depende de uma série de critérios bem concretos.
1- Nada de novo na subordinação da social-democracia à NATO e no enfraquecimento da consciência anti-imperialista
Um dos factos mais gritantes da situação política da esquerda no Estado espanhol é a grande debilidade das mobilizações das organizações operárias e populares contra a NATO e o imperialismo euro-estado-unidense. Este facto é mais gritante ainda se se contrastar com as grandes manifestações havidas por ocasião do Referendo da NATO em 1986. Apesar da esmagadora pressão propagandística efetuada pelo governo PSOE, quase 40% das pessoas que votaram pronunciaram-se pelo NÃO e no Euskadi, Catalunha e Canárias a maioria votou pelo NÃO. Isso permite comprovar as mudanças abissais na consciência da classe operária, que ainda mantinha o alto grau de organização e de luta ideológica dos últimos anos da ditadura. A transição e as enormes consequência do desaparecimento da URSS ainda não as haviam destruído.
Além disso, mais recentemente, as manifestações contra a invasão do Iraque – de forte conteúdo anti-imperialista – trouxeram milhões de pessoas às ruas e foram das mais maciças do mundo, se bem que seja preciso recordar que as referidas manifestações responderam também a objetivos eleitorais do PSOE e da IU, bem engraxados pelos media afins.
Na atualidade, o longo processo de destruição ideológica, política e organizativa da consciência de classe e anti-imperialista, que reflete tanto o trabalho pelo PSOE e sobretudo por Unidas Podemos, como a enorme debilidade das organizações revolucionárias, traduz-se numa derrota ideológica que permitiu a expansão sem resistência do discurso imperialista.
A tudo isso é preciso somar a maciça propaganda de guerra efetuada por todos os grandes meios de comunicação. A censura dos media russos e o veto a opiniões diferentes foram efetuados de forma coordenada por todas as corporações mediáticas. Respondiam assim, com disciplina militar – nunca melhor dito – à Iniciativa de Alerta Antecipada TNI [1], dirigida pela BBC de Londres e instaurada a partir da pandemia Covid. O efeito sobre a consciência anti-imperialista das massas foi devastador. A caracterização de Putin como o grande malvado e, por extensão, da Rússia como culpável da guerra contra a Ucrânia e responsável pela grave deterioração das condições de vida da grande maioria da população – apesar da relação direta desta com as sanções impostas à Rússia pelos EUA e sobretudo pela UE – estão contribuindo decisivamente para justificar a intervenção da NATO, o envio de armas às Ucrânia fascista e o incremento sem precedentes dos gastos militares, com repercussões muito graves na carestia da vida e no desmantelamento dos serviços públicos.
Todas estas decisões, incluído o desaparecimento prático do direito à informação – agravado pela criação do Fórum contra a Desinformação [2] no âmbito da Estratégia de Segurança Nacional dirigida pelo General Ballesteros – foram aprovadas, sem oposição relevante por parte da esquerda institucional, incluídas as auto-denominadas esquerdas independentistas, também alinhadas no fundamental com um “nem-nem nismo” que na prática neutraliza posições anti-imperialistas.
A este respeito, cabe concluir que tanto os grandes sindicatos como a esquerda institucional são instrumentos do Estado e não têm uma lógica diferente dos aparelhos de poder da burguesia.
A posição da outras organizações extra-parlamentares – anti-capitalistas, anarquistas ou trotsquistas – têm também um largo percurso. Parte da sua caracterização da URSS como país imperialista e centrou-se, desde o seu desaparecimento, na desqualificação dos governos dos diferente países que sofreram ataques por parte das potências imperialistas.
Este coletivo têm mantido discursos qualificados como nem-nems, que sistematicamente equiparam os dirigentes dos países agredidos pela NATO, ou por potências imperialistas, com os seguintes slogans: nem Bush nem Sadam; nem NATO nem Milosevic; nem NATO nem Kadafi, etc. Estas colocações, que agora se reeditam com o “nem Putin nem NATO” contribuíram e continuam a contribuir para escorar o discurso oficial e justificar na prática as agressões imperialistas.
2. A partir de posições comunistas, tem fundamento a caracterização da Rússia como Estado imperialista e, em consequência, da guerra atual como guerra inter-imperialista?
2.1 As mudanças na posição política da Rússia
Nenhuma das atitudes anteriormente citadas é nova. O que, sim, surge no cenário pela primeira vez é a análise que estão a realizar organizações comunistas revolucionárias com possível influência sobre novas organizações que também se consideram revolucionárias e que se referem sobretudo à Catalunha e Euskal Herria.
A partir destas posições, auto-definidas como marxistas-leninistas, identifica-se o Estado russo como imperialista. Por outro lado, afirmando a defesa do Direito de Auto-determinação das Nações, apenas se relaciona este direito democrático básico e central da posição leninista com a sua reclamação concreta por parte dos povos do Donbass, massacrados pela Ucrânia fascista e que parece ser o desencadeador imediato da intervenção militar russa. Além disso, passa-se por alto a história da NATO desde a sua criação como ferramenta militar e política do imperialismo contra o primeiro estado operário da história, assim como o seu papel decisivo que transcende o desaparecimento da URSS, na subordinação da UE pelo imperialismo dos EUA.
Após a queda da URSS em 1991 a NATO comprometeu-se com a Rússia, em troca da dissolução do Tratado de Varsóvia, a não expandir-se na direção Leste. Desde então, 14 países da órbita soviética integraram-se na NATO e é evidente que o cerco ao país com os maiores recursos naturais do mundo e sua desconexão com a UE, independentemente do seu caráter capitalista, constitui-se no objetivo prioritário do imperialismo estado-unidense.
Ao mesmo tempo, e desde o fim da II Guerra Mundial, a aliança da NATO na Europa, primeiro com os restos do nazismo alemão ocupando cargos dirigentes no exército da RFA e chefias das Forças Aliadas da NATO para a Europa Central [3] e, atualmente com grupos nazis europeus, especialmente os de países da órbita soviética – dentre os quais destacam-se os ucranianos – constituiu-se na ponta de lança da penetração do imperialismo organizando e executando atos terroristas bem documentados [4].
A interpretação materialista dos processos sociais requer análises concretas da realidade concreta e da sua evolução. O processo seguido pelo Estado russo desde o desaparecimento da URSS, e sobretudo desde o desaparecimento de Yeltsin, mostra como, sem deixar de ser um Estado capitalista, muda suas alianças internas e em política externa em função das ameaças “ocidentais”.
Os oligarcas russos construíram o seu poder económico sobre as privatizações em grande escala que se produziram o desmantelamento da URSS sob a batuta do imperialismo. Valham como referência as palavras de um técnico estado-unidense [5] que assistiu ao desmantelamento maciço das estruturas económicas e sociais da União Soviética: “Dei-me conta rapidamente de que o plano de privatizações da indústria russa ia ser efetuado do dia para a noite, com custos muito altos para centenas de milhares de pessoas (…) iam-se fulminar dezenas de milhares de empregos. Mas além disso as fábricas que se iam encerrar abasteciam a população de escolas, hospitais, cuidados sanitários e pensões desde o berço até à tumba. Informei Washington de tudo isso e disse-lhes que ali não ia restar rede alguma de segurança social. Compreendi claramente que se tratava precisamente disso; queriam eliminar todos os restos possíveis do Estado para que não voltasse o Partido Comunista”.
As terríveis consequências sobre a população russa, com o aumento da mortalidade, suicídios, alcoolismo, analisei-as aqui [6] e curiosamente foi a Bielorússia de Lukasenko que reverteu as privatizações, opondo-se aos mandatos do FMI. Os resultados em termos de mortalidade por tuberculose podem ser observados neste gráfico.
A chegada de Putin ao poder em 31 de Dezembro de 1999, que não implica a modificação do caráter capitalista do Estado russo, implica sim uma diminuição progressiva do poder económico e da influência política dos oligarcas mais estreitamente ligados ao “ocidente”. São os que obtiveram suas propriedades do roubo maciço de empresas públicas e de recursos naturais da URSS e serviam como cabeças de ponte da penetração do imperialismo norte-americano e das alianças políticas correspondentes.
Valham como exemplo o encarceramento e expropriação de potentados como Vladimir Gussinsky e Mikhail Khodorovsky. Estes, como outros oligarcas russos, construíram seus negócios durante as privatizações maciças de propriedades públicas da URSS na época de Yeltsin. O processo, que provocou uma sobremortalidade estimada em seis milhões de pessoas e que destruiu a sociedade dos países da ex-URSS, foi dirigido principalmente pelo vice-primeiro-ministro de Yeltsin, Anatoli Chubais, vinculado ao programa da USAID, administrado pelo diretor do Instituto de Harvard para o Desenvolvimento Internacional (HIIDD) [7].
Vladimir Gussinsky, firme apoio de Boris Yeltsin, constituiu em 1989, ao abrigo da Perestroika, o negócio mediático “Media Most” – proprietária do principal canal privado de TV – junto com a empresa consultora estado-unidense APCO. Em 1994 criou um dos maiores bancos privados da Rússia, o Most Bank, e uma série de empresas construtoras. Foi fundados e presidente do Congresso Nacional Judeu. Detido na Espanha no ano 2000 por uma solicitação de extradição do Promotor Geral da Rússia, foi posto em liberdade pelo juiz Garzón. Vendeu os ativos das suas empresas por 300 milhões de dólares. Em 2007 obteve a nacionalidade espanhola e prosseguiu seus negócios mediáticos em outros países como Israel e Ucrânia [8].
Mikhail Khodorkovsky, também assessor de Yeltsin, foi nomeado vice-ministro do Combustível e Energia da Rússia em Março de 1993. Durante a época de privatizações maciças comprou através do seu banco Menatep a empresa petrolífera estatal Yukos. Em 2003, Khodorovsky era o homem mais ricos da Rússia e o décimo sexto na lista da Forbes, com um património de 15 mil milhões de dólares. Foi preso pelo governo de Putin, acusado de fraude fiscal, malversação de fundos e lavagem de dinheiro. Os ativos da empresa foram congelados e transferidos em 2006 às empresas estatais russas Rosneft e Gazprom [9]. Foi considerado preso de consciência pela Amnistia Internacional. Atualmente vive em Londres.
Estes e muitos outros personagens que exerciam sua influência em meios de comunicação e organizações políticas, propensos aos EUA, e que foram tratados pelos media ocidentais como vítimas da censura política por parte de um Estado totalitário que perseguia os democratas, constituem uma boa expressão da viragem política do governo russo após a chegada de Putin ao poder. Muitos outros, como Petr Avn, que trabalha para a Royal Academia de Londres ou Mikhail Friedan, vinculado à Universidade de Yale, têm nacionalidade israelense ou ucraniana, seus interesses estão vinculados aos EUA e posicionaram-se contra a intervenção militar russa na Ucrânia [10].
A política russa, interna e externa, desde que Putin chegou ao poder, sem deixar de ser capitalista, nada tem a ver com a da Rússia de Yeltsin. Fundamenta-se na recusa do povo russo a ser convertido num grande posto de gasolina no meio da estepe e irrelevante em outros aspectos, como disse um ex-assessor de Obama e economista de Harvard [11]. Putin chega ao poder quando a Rússia estava a ser desmembrada, humilhada e saqueada pelo imperialismo euro-estado-unidense com a colaboração decidida “daqueles que têm a sua mansão em Miami, o seu iate na Riviera francesa e, o que é pior, o seu coração e a sua cabeça também ali”, como disse o presidente russo num discurso recente, tratando-o como “quinta coluna” do ocidente [12]. A estupidez das sanções contra as propriedades destes magnatas, aplicadas pelos EUA e a UE, esperando que exercessem pressão para modificar as políticas do governo russo, só é comparável ao resto das sanções contra a sua economia, que estão a cair como um boomerang sobre o ocidente, ao mesmo tempo que aceleram as mudanças nas alianças estratégicas da Rússia e de outros países.
Ignorar estas mudanças, assim como a viragem nas alianças com a China e o resto das nações do BRICS, com os países da África, Ásia, Oriente Próximo e América Latina, que sem constituir, longe disso, uma aliança anti-capitalista, estão realmente a construir um bloco confrontado com o imperialismo euro-estado-unidense, é um grande erro de análise para as organizações comunistas de países integrados na NATO.
2.2. Será a Rússia um país imperialista?
A partir de abordagens materialistas, a atribuição do caráter de imperialista a um Estado exige uma análise concreta e fundamentada das suas características, especialmente quando não se trata de um estudo teórico e sim das bases sobre as quais se erige a posição política perante uma guerra de grandes dimensões como a atual.
Esta caracterização, realizada, insisto, a partir da afirmação de posições leninistas, não foi contrastada com a análise de Lenine em “O imperialismo, fase superior do capitalismo” no qual se especificam com clareza os princípios básicos que definem um Estado capitalista como imperialista e que são, sem dúvida, bem conhecidos por organizações marxistas-leninistas. Tais critérios são:
1- A concentração da produção e do capital e a criação de monopólios.
2- Os bancos e seu novo papel.
3- A fusão do capital bancário com o capital industrial e a criação do capital financeiro e da oligarquia financeira.
4- Importância destacada da exportação de capitais.
5- Grandes monopólio capitalistas internacionais repartem o mundo entre si.
Lenine, com base nestes princípios, analisou e comparou os dados concretos que permitiam caracterizar como imperialistas as grandes potências do momento: Alemanha, França e Grã-Bretanha. Diversos autores marxistas, como Renfey Clark, Roger Annis [13] (2016) e Stansfield Smith (2019), realizaram análises importantes, bem documentadas, sobre as características do Estado russo. Pude atualizar boa parte delas; outras são anteriores à intensificação das sanções contra a Rússia, que sem dúvida não contribuíram para deteriorar e sim, muito pelo contrário, para melhorar as posições que aqui se assinalam:
1. As grandes empresas russas entre os grandes monopólios internacionais.
Os dados da Forbes para 2022 [14] são os seguintes: das 10 maiores empresas, 5 são dos EUA, 3 da China, 1 da Arábia Saudita e 1 do Japão. Entre as 100 primeiras empresas, a Rússia tem só 2, Gazprom e Rosneft, de propriedade estatal maioritária, nos postos 49 e 81. E em 2019 tinha 4 nos postos 43, 47, 73 e 98.
As vendas em 2018 das 25 companhias russas incluídas no ranking das 2.000 maiores companhias do mundo, (em 2022 haviam-se reduzido a 23) implicavam só 1,45% do total.
2. Produção russa de produtos manufaturados.
Em 2015, a China ocupou o primeiro lugar com 20% da produção mundial e os EUA o segundo com 18%. A Rússia ocupou o posto número15, por trás da Índia, Taiwan, México e Brasil, com só 1% do total mundial [15].
3. Exportações russas, fundamentalmente de matérias-primas.
Os países imperialistas exportam fundamentalmente mercadorias de alta tecnologia e de grande valor acrescentado, ao passo que os países menos desenvolvidos exportam matérias-primas aos preços determinados pelas grandes potências no mercado mundial.
Segundo o Banco Mundial, no ranking geral de exportações, a China ocupa o primeiro lugar, seguida dos EUA. A Rússia tem o posto 17 e 82% das suas exportações são matérias-primas, enquanto os produtos tecnológicos, incluídos os militares, só representaram 85 [16].
4. O papel internacional da banca russa.
O principal banco russo ocupa o lugar 66 entre os maiores bancos do mundo. Os ativos do sector bancário russo representam só 75% do PIB, quando nos países mais desenvolvidos costumam superar os 100% do PIB. Por outro lado, na Rússia predominam os bancos pequenos, maioritariamente estatais, procedentes de estruturas soviéticas [17].
5. O papel da Rússia na exportação de capitais.
Uma das características de um país imperialista, segundo Lenine, é a exportação de capitais. Na Rússia, a “exportação de capitais” adquiriu a forma fundamental de fuga de capitais. Desde que Putin acedeu ao governo em 1999, até 2018, calcula-se que a saída de capitais russos seja superior a um milhão de milhões de dólares [18]. O Banco Central da Rússia calculou que a fuga de capitais em 2018 ascendeu a 66.000 milhões de dólares [19].
Por outro lado, no ranking das 100 maiores empresas não financeiras, classificadas pelos seus ativos no estrngeiro – elemento chave para avaliar a exportação de capital financeiro – figuram 20 corporações dos EUA, 14 da Grã-Bretanha, 12 da França, 11 da Alemanha, 11 do Japão, 5 da Suíça e 5 da China [20](20). Nenhuma delas é russa.
Na participação na riqueza financeira e não financeira do mundo, os EUA têm 31%; dos países restantes, só a China tem mais de 10%, ou seja, 16,4%. A Rússia representa uns exíguos 0,7%.
A partir destes dados, a única conclusão possível é que na exportação de capitais com fins produtivos a Rússia não ocupa um papel destacado no cenário mundial e é impossível qualificá-la como país imperialista.
6. O papel da Rússia na “divisão do mundo entre grandes potências”.
Este último aspecto, na hora de definir as características imperialistas de um Estado, pode ser analisado a partir de três pontos de vista: os orçamentos militares, a exportação de armas e as bases militares no estrangeiro.
Só no campo militar a Rússia manifesta o seu poder, ainda que este aspecto isolado seja insuficiente, segundo Lenine, para tipificá-lo como estado imperialista. A este respeito, é preciso destacar que o poderio militar da Rússia capitalista, sobretudo quando a desenvolvimento armamentístico e sobretudo no que se refere a armamento nuclear, procede da época soviética e são empresas públicas.
É preciso assinalar que tanto na época da URSS – na qual seu viu obrigada a participar numa descomunal corrida armamentística – como depois, a Rússia esteve constantemente ameaçada pelo imperialismo e pela NATO.
Contudo, ainda que a Rússia seja um dos principais países exportadores de armas do mundo, as exportações russas neste campo são menos da metade das dos EUA. Enquanto as exportações de armas dos EUA aumentaram 25% entre 2013 e 2017, as da Rússia reduziram-se 7,1% no mesmo período [21].
Quanto às bases militares no estrangeiro, a Rússia tem 15 e só duas fora de países da ex-URSS, Vietname e Síria. Os EUA têm mais de 800 bases no estrangeiro.
Quanto ao orçamento militar, os dados oficiais dos EUA para 2023 indicam a cifra de 860.000 milhões de dólares. Este montante ascende a mais um milhão de milhões de dólares se somarmos o de todos os países da NATO. O orçamento militar da Rússia para 2022 foi de 61.700 milhões de dólares, menos de 10% do dos EUA e pouco mais de 5% do conjunto de países da NATO.
A análise do Estado russo, nos termos propostos por Lenine, situam-no muito atrás de outras grandes potências capitalistas e nada comparável à posição da URSS antes do seu afundamento.
A Rússia é agora um país capitalista de terceiro ou quarto nível, com a única exceção da sua capacidade militar, em boa parte herdada da época soviética e fortalecida agora diante da evidência de um ataque da NATO, que se vem gestando há anos.
3. Podem as intervenções militares russas em outros países serem definidas como imperialistas?
Em 2011, a Resolução 1973 do Conselho de Segurança da ONU, deu sinal verde à destruição da Líbia. Nesse momento, tanto a China como a Rússia, países com direito de veto, abstiveram-se. A coligação militar inicial formada pela Bélgica, Canadá, Catar, Dinamarca, Espanha, EUA, França, Itália, Noruega e Reino Unidos ampliou-se até 16 países. Nem a Rússia nem a China fizeram parte desta coligação.
A partir daí, a posição destes dois últimos países mudou radicalmente. Quando os estados da NATO tentaram aplicar a mesma receita na Síria, a China e a Rússia utilizaram o seu direito de veto.
Em 2015, o governo sírio, após o ataque mal encoberto dos EUA, França e Grã-Bretanha e o apoio destas potências às facções mais brutais do ISIS, pediu formalmente ajuda militar à Rússia. O Parlamento russo, por unanimidade, apoiou esta intervenção através de forças aéreas na base militar russa de Tartus no país árabe. Apesar das vitórias militares da Síria com o apoio da Rússia sobre o Estado islâmico e suas potências patrocinadoras, os EUA continuam a ocupar na atualidade um terço da Síria e a roubar o seu petróleo.
No Oriente Próximo, a partir da vitória militar do Hezbolah sobre Israel em 2006, começou-se a articular um bloco de alianças, o Eixo da Resistência, que sob abordagens exclusivamente políticos define-se por objetivos anti-imperialistas e anti-sionistas e em defesa da soberania dos seus povos. Este Eixo, cujo desenvolvimento continua, inclui o Hezbolah e outras forças nacionalistas libanesas, a resistência palestina, Síria Iémen, Irão e Iraque.
Poderá qualificar-se de intervenção imperialista o apoio militar da Rússia à Síria? É evidente que não.
Desde as chamadas “primaveras árabes”, a destruição da Líbia e as tentativas de devastação da Síria, a fórmula utilizada pelas potências coloniais em diferente países africanos foi a mesma: provocar atentados terroristas com organizações vinculadas ao Estado Islâmico, desestabilizar os seus governos e reforçar a sua presença militar para “ajudar” seus débeis Estados.
Há pouco mais de dois anos, um número crescente de países africanos decidiu por um ponto final nesta espiral neocolonial. O Mali, Burkina Faso, República Democrática ou a República Centro-Africana, entre outros, solicitaram ajuda militar à Rússia e estão obrigando as forças militares da potências coloniais, França, Reino Unido e EUA, a abandonarem os seus países.
Sem negar, naturalmente, que as empresas russas ou chinesas tenham interesse em aceder às matérias-primas africanas, é evidente que a presença militar da Rússia e as relações comerciais que este país e a China estão a estabelecer em África, nada têm a ver com a depredação selvagem dos seus recursos, com os golpes de Estado e assassinatos de líderes africanos, executados de modo constante, desde a sua “independência”, pelas potências coloniais.
O apoio militar prestado pela Rússia a estes países, solicitado formalmente pelos seus governos e saudado pelos seus povos, poderia qualificar-se de intervenção imperialista? A partir da análise concreta da situação destes países, e por agora, está claro que não.
Sem pretender analisar o que implica a aliança dos BRICS, a Rota da Seda, a Organização de Cooperação de Shangai ou outras estruturas, há algo óbvio que salta à vista: todos eles são países não socialistas que confrontam a hegemonia política e militar do imperialismo dos EUA.
As modificações geopolíticas que as novas alianças estão a provocar no Oriente Próximo, com a incorporação a este Eixo do Irão, Turquia ou Arábia Saudita, com o isolamento e a decomposição em curso do Estado sionista, ou as mudanças em curso no continente africano, estão a indicar um isolamento sem precedentes dos EUA e da UE.
Também é evidente que muitos destes países estão submetidos a sanções ou bloqueios, a intervenções militares mais ou menos encobertas e tentativas de desestabilização por parte do imperialismo euro-estado-unidense quando não se submetem aos seus ditames. Estes países decidiram buscar alianças económicas e comerciais, incluídas as compras de armamento, no chamado Eixo Multipolar que lhes permitam resistir aos ataques do imperialismo “ocidental”.
Este novo multipolarismo – baseado não em mudanças políticas, e muito menos ideológicas, e sim na soberania e independências dos seus Estados frente ao imperialismo – não permite fazer conjecturas sobre sua possível intervenção em apoio a revoluções socialistas em qualquer parte do mundo. Mas é evidente libertação da bota imperialista estabelece novas correlações de forças à escala internacional que nenhum comunista deveria ignorar.
Nestes países, incluídos naturalmente a Rússia e a China, a luta de classes continua e continuará. O papel das organizações não deve ser outro senão apoiar as lutas da classe operária nos mesmos e possíveis revoluções que, se forem legítimas e não “revoluções coloridas” promovidas pela NATO, terão uma identidade também nitidamente anti-imperialista. E ao mesmo tempo, especialmente em Estados membros da NATO como o nosso, é preciso valorizar o facto transcendental de que o domínio predatório do imperialismo euro-estado-unidense-sionista se encontra, pela primeira vez desde há muito tempo, com limites reais à escala internacional.
As análises realizadas em trabalhos anteriores permitem identificar a intervenção militar da Rússia na Ucrânia contra a NATO como uma necessidade existencial e iniludível para a Rússia. Além do facto de a estratégia imperial anglo-saxónica, desde há mais de um século [22], identificar o despedaçamento da Rússia e sua desconexão com o resto da Europa como condição para o seu domínio planetário, há vários factos históricos recentes que mostram os passos dados nessa direção contra a URSS e contra a Rússia após o seu afundamento:
- A criação da NATO em 1949, seis anos antes da constituição do Tratado de Varsóvia e implementado após a entrada da RFA na mesma, incumprindo os Acordos de Yalta.
- A violação dos acordos de 1991, pelos quais, em troca da dissolução do Tratado de Varsóvia, a NATO não se expandiria para Leste. É bem conhecido que desde então 14 novos países antes incluídos no referido Tratado incorporaram-se na NATO.
- A Aliança dos EUA e da NATO, desde o rescaldo da II Guerra Mundial, com organizações fascistas herdeiras diretas da rede nazista. A rede Stay Behind, como é bem sabido, operou e opera de forma continuada, mediante ações terroristas, tanto nos países da Europa ocidental como da oriental.
- O cerco militar da NATO à Rússia ao longo de todas as suas fronteiras, com laboratórios de armas biológicas.
- O incumprimento dos acordos de Minsk que, como se soube, tinham como objetivo para a NATO ganhar tempo a fim de armar a Ucrânia.
Deixo para o fim a menção ao golpe de Estado fascista de 2014 na Ucrânia, dirigido pela NATO, EUA e UE; ao massacre da casa dos sindicatos de Odessa e à matança perpetrada desde então contra os povos das repúblicas populares de Donetsk e Lugansk em que foram assassinadas 14 mil pessoas civis, segundo dados da própria ONU.
Perante todos estes factos, a intervenção da Rússia no Donbass, a pedido dos seus governos auto-proclamados independentes, no exercício do seu Direito de Auto-determinação, não pode ser qualificado com um mínimo de rigor histórico como de “guerra inter-imperialista”.
A análise da longa aliança entre a NATO e o fascismo, que pode ser consultada aqui [23], e o seu fortalecimento com o apoio inegável do branqueamento do mesmo efetuado sistematicamente pelos governos da UE mediante o seu apoio aos nazis ucranianos, é um elemento chave para desvendar os mecanismos tanto do ataque imperialista no exterior como no interior dos nossos países.
A análise concreta da realidade da Rússia capitalista que, como creio haver demonstrado, impedem defini-la como país imperialista, e sobretudo a participação do Estado espanhol da NATO, o resultado devastador para os povos da UE das sanções contra a Rússia e a escalada militarista e repressiva que – ensaiada durante a pandemia – prepara seus mecanismos mais agressivos na projetada Lei de Segurança Nacional, exigem às organizações comunistas que adotem posições anti-imperialistas nítidas. E estas posições não podem ignorar, e muito menos negar, o direito de estes países de defenderem, também militarmente, sua independência e soberania.
A avaliação da realidade da luta de classe em cada um dos países do mundo não pode ser realizada à margem da compreensão do papel histórico concreto que o imperialismo euro-estado-unidense executa e das novas alianças que se estão forjando frente a ele que, sem serem socialistas, estão a confrontar a sua hegemonia.
Nossa classe e nossos povos necessitam análises precisas que lhes facultem levar a cabo suas tarefas históricas em épocas como as atuais, e ainda mais em tempos de guerra, quando suas consequências sobre a classe operária e as classes populares começam a provocar mobilizações de envergadura como as que estão a verificar-se em França [24] e também na Grã-Bretanha, Alemanha, Chéquia e outros países da UE e que, sem dúvida, vão intensificar-se.
Quando entre organizações comunistas se compartilham posições na luta de classes e utilizam-se métodos de análise que dizem beber das mesmas fontes teóricas, é necessário abrir caminhos de acordo, ou pelo menos vias de diálogo, que nos permitam cumprir com as tarefas históricas que nossa classe exige.
Porque, precisamente agora, necessitamos de toda a nossa inteligência, de todo o nosso entusiasmo e de toda a nossa força para estar à altura dos objetivos que nos assinalámos.
1 https://www.bbc.com/mediacentre/2020/trusted-news-initiative-vaccine-disinformation
2 https://www.europapress.es/nacional/noticia-bolanos-crea-foro-contra-desinformacion-dirigira-director-seguridad-nacional-20220615131830.html
3 https://cnc2022.wordpress.com/2023/03/07/el-imperialismo-anglosajon-la-otan-y-el-fascismo-caras-de-la-misma-moneda/
4 Ganser, Daniele. (2005) Los ejércitos secretos de la OTAN
5 https://research.upjohn.org/cgi/viewcontent.cgi?article=1179&context=up_workingpapers
6 Microsoft Word – Crisis capitalista guerra social sobre el cuerpo de la clase obrera Serpa[1][1].doc (rebelion.org)
7 https://en.wikipedia.org/wiki/Loans_for_shares_scheme
8 https://en.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Gusinsky
9 https://es.wikipedia.org/wiki/Yukos
10 https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/cambio-cultural-rusia-de-putin.html
11 https://www.businessinsider.es/economia-rusa-gran-gasolinera-economista-harvard-1016505
12 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60774949
13 https://links.org.au/myth-russian-imperialism-defence-lenins-analyses
14 https://www.forbes.com/lists/global2000/?sh=afff0e85ac04
15 https://portalalba.org/temas/socialismo/marxismo/es-rusia-un-pais-imperialista/
16 Ibid.
17 https://links.org.au/myth-russian-imperialism-defence-lenins-analyses
18 https://portalalba.org/temas/socialismo/marxismo/es-rusia-un-pais-imperialista/
19 https://mronline.org/2019/01/02/is-russia-imperialist/
20 https://topforeignstocks.com/2018/11/19/the-worlds-top-100-non-financial-mnes-based-on-foreign-assets-2017/
21 https://mronline.org/2019/01/02/is-russia-imperialist/
22 Maestro, A. (2016) https://archivo.kaosenlared.net/las-contradicciones-entre-el-imperialismo-estadounidense-y-el-europeo-controlar-el-pivote-del-mundo/index.html
23 https://frenteantiimperialista.org/el-imperialismo-anglosajon-la-otan-y-el-fascismo-caras-de-la-misma-moneda-angeles-maestro/
24 https://cnc2022.wordpress.com/2023/03/27/la-clase-obrera-francesa-entierra-a-sus-sepultureros-el-genio-salio-de-la-botella/
[*] Dirigente da CNC, Espanha.
Traducción: https://resistir.info/a_maestro/sit_intern_10abr23.html
Este artículo se ha publicando también en la web:
http://www.ilcp.org.br/prestes/index.php?option=com_content&view=article&id=525:2023-04-21-03-40-26&catid=14:noticias&Itemid=139
[FRANCÉS]
ÉVOLUTION DE LA SITUATION INTERNATIONALE ET CRITIQUE DE LA CARACTÉRISATION DE LA RUSSIE EN TANT QUE PAYS IMPÉRIALISTE
Par ANGELES MAESTRO (*)
La lutte idéologique, surtout en temps de guerre, est une nécessité impérieuse.
Pour les communistes, le terme ‘impérialisme’ n’est ni une catégorie morale ni une insulte. C’est une définition dont l’applicabilité à un Etat donné dépend d’un certain nombre de critères très concrets.
1) Rien de nouveau dans la subordination de la social-démocratie à l’OTAN et dans l’affaiblissement de la conscience anti-impérialiste.
L’un des faits les plus frappants de la situation politique de la gauche dans l’Etat espagnol est la grande faiblesse des mobilisations des organisations ouvrières et populaires contre l’OTAN et l’impérialisme euro-américain. Ce fait est encore plus frappant lorsqu’on le compare aux grandes manifestations qui ont eu lieu à l’occasion du référendum sur l’OTAN en 1986. Malgré l’écrasante campagne de propagande menée par le gouvernement du PSOE, près de 40 % des votants ont voté NON, la majorité au Pays basque, en Catalogne et aux îles Canaries. Cela montre les changements abyssaux dans la conscience de la classe ouvrière, qui, à ce moment-là conservait encore le haut degré d’organisation et de lutte idéologique des dernières années de la dictature. La Transition et les énormes conséquences de la disparition de l’URSS ne l’avaient pas encore détruite.
De même, plus récemment, les manifestations contre l’invasion de l’Irak – avec un fort contenu anti-impérialiste – ont rassemblé des millions de personnes dans les rues et ont été parmi les plus massives au monde; bien qu’il faille se rappeler que ces mobilisations répondaient également aux objectifs électoraux du PSOE et de l’IU, bien huilés par les médias connexes.
À l’heure actuelle, le long processus de destruction idéologique, politique et organisationnelle de la conscience de classe et anti-impérialiste, qui se reflète à la fois dans le travail réalisé par le PSOE et, surtout, par UNIDAS-Podemos, et dans l’énorme faiblesse des organisations révolutionnaires, se traduit par une défaite idéologique qui a permis au discours impérialiste de s’étendre sans guère de résistance.
À tout cela s’ajoute la propagande de guerre massive menée par tous les grands médias. La censure des médias russes et le veto à différentes opinions ont été menés de manière coordonnée par toutes les corporations médiatiques. Ils ont ainsi répondu avec une discipline militaire – on ne l’a jamais aussi bien dit – à l’Initiative d’Alerte Précocei TNI[1], dirigée par la BBC à Londres, auparavant mise en place après la pandémie de Covid. L’effet sur la conscience anti-impérialiste des masses a été dévastateur.
La caractérisation de Poutine comme le grand méchant et, par extension, de la Russie comme coupable de la guerre contre l’Ukraine et responsable de la grave détérioration des conditions de vie de la grande majorité de la population – malgré son lien direct avec les sanctions imposées à la Russie par les États-Unis et, surtout, l’UE – contribue de manière décisive à justifier l’intervention de l’OTAN, l’envoi d’armes à l’Ukraine fasciste et une augmentation sans précédent des dépenses militaires, avec des répercussions très graves sur le coût de la vie et le démantèlement des services publics.
Toutes ces décisions, y comprise la disparition pratique du droit à l’information – aggravée par la création du Forum contre la désinformation[2] dans le cadre de la Stratégie de sécurité nationale et dirigée par le général Ballesteros – sont passées sans aucune opposition de la part de la gauche institutionnelle, y compris les gauches autoproclamées indépendantistes, elles aussi fondamentalement alignées sur un ni-nisme qui, dans la pratique, neutralise les positions anti-impérialistes.
À cet égard, on peut conclure que tant les grands syndicats que la gauche institutionnelle sont des instruments de l’État et ont une logique qui n’est pas différente de celle des appareils de pouvoir de la bourgeoisie.
La position d’autres organisations extraparlementaires – anticapitalistes, anarchistes ou trotskistes – a également une longue histoire ; elle part de leur caractérisation de l’URSS comme pays impérialiste et se concentre, depuis sa disparition, sur la disqualification des gouvernements des différents pays qui ont subi des attaques de la part des puissances impérialistes.
Ces collectifs ont entretenu des discours qualifiés de ni-nis, qui assimilent systématiquement les dirigeants des pays attaqués par l’OTAN, ou par les puissances impérialistes, à leurs agresseurs, avec des slogans comme : ni Bush, ni Saddam ; ni OTAN, ni Milosevic ; ni OTAN, ni Kadhafi, etc. Ces déclarations, qui sont aujourd’hui réimprimées avec «ni Poutine, ni OTAN», ont contribué et continuent de contribuer à étayer le discours officiel et à justifier les agressions impérialistes dans la pratique.
II. La caractérisation de la Russie comme État impérialiste et, par conséquent, de la guerre actuelle comme guerre inter-impérialiste, est-elle fondée du point de vue des communistes?
2.1 Les changements dans la position politique de la Russie.
Aucune des attitudes décrites ci-dessus n’est nouvelle. Ce qui apparaît pour la première fois, c’est l’analyse effectuée par les organisations communistes révolutionnaires, avec une influence possible sur les nouvelles organisations qui se réclament également du communisme et qui constituent un point de référence surtout en Catalogne et au Pays basque.
Dans ces positions, qui se définissent comme marxistes-léninistes, l’État russe est identifié comme impérialiste. D’autre part, tout en affirmant la défense du Droit à l’Autodétermination des Nations, ce droit démocratique fondamental, central dans la position léniniste, n’est guère lié à la revendication concrète des peuples du Donbass, massacrés par l’Ukraine fasciste et qui semble être le déclencheur immédiat de l’intervention militaire russe. De même, l’histoire de l’OTAN des sa création en tant qu’outil militaire et politique de l’impérialisme contre le premier État ouvrier de l’histoire, est passée sous silence, ainsi que son rôle décisif dans la subordination de l’UE par l’impérialisme américain après la disparition de l’URSS.
Après le effondrement de l’URSS en 1991, l’OTAN s’est engagée envers la Russie, en échange de la dissolution du Pacte de Varsovie, à ne pas s’étendre vers l’Est. Depuis lors, 14 pays de l’orbite soviétique ont rejoint l’OTAN et il est clair que l’encerclement du pays disposant des plus grandes ressources naturelles au monde et sa déconnexion de l’UE, indépendamment de son caractère capitaliste, est un objectif prioritaire de l’impérialisme américain.
Au même temps, et depuis la fin de la Seconde Guerre mondiale, l’alliance de l’OTAN en Europe, d’abord avec les vestiges du nazisme allemand occupant des postes de direction dans l’armée de la RFA et à la tête des Forces Alliées de l’OTAN pour l’Europe centrale[3], et maintenant avec les groupes nazis européens, en particulier ceux des pays de l’orbite soviétique – parmi lesquels les Ukrainiens – est devenue le fer de lance de la pénétration impérialiste en organisant et en exécutant des actes terroristes bien documentés[4].
L’interprétation matérialiste des processus sociaux nécessite des analyses concrètes de la réalité concrète et de son évolution. Le processus suivi par l’État russe depuis la disparition de l’URSS, et en particulier depuis la disparition d’Eltsine, montre comment, tout en restant un État capitaliste, il modifie ses alliances internes et de politique étrangère, en fonction des menaces «occidentales«.
Les oligarques russes ont bâti leur puissance économique sur les privatisations à grande échelle qui ont accompagné le démantèlement de l’URSS sous domination impérialiste. A titre de référence, citons les propos d’un technicien américain[5] qui a assisté au démantèlement massif des structures économiques et sociales de l’Union soviétique :
«J’ai vite compris que le plan de privatisation de l’industrie russe allait être mis en œuvre du jour au lendemain, avec des coûts très élevés pour des centaines de milliers de personnes (…) des dizaines de milliers d’emplois allaient être supprimés. Mais en plus, les usines qui allaient être fermées fournissaient à la population des écoles, des hôpitaux, des soins de santé et des pensions du berceau à la tombe. J’ai rapporté tout cela à Washington et je leur ai dit qu’il n’y aurait plus de filet de sécurité sociale. J’ai bien compris que c’était précisément ce qu’ils cherchaient à faire ; ils voulaient éliminer tous les vestiges possibles de l’État afin que le Parti Communiste ne revienne pas”.
Les terribles conséquences sur la population russe en termes d’augmentation de la mortalité, de suicides, d’alcoolisme, ont été évoquées ici [6], et il est intéressant de noter que c’est le Belarus de Lukasenko qui a annulé les privatisations, s’opposant ainsi aux mandats du FMI. Les résultats en termes de mortalité due à la tuberculose sont visibles ici :

L’arrivée au pouvoir de Poutine le 31 décembre 1999, sans modifier le caractère capitaliste de l’État russe, signifie un déclin progressif du pouvoir économique et de l’influence politique des oligarques les plus liés à l'»Occident«. Ce sont eux qui ont tiré leurs biens du vol massif des entreprises publiques et des ressources naturelles de l’URSS et qui ont servi de tête de pont à la pénétration de l’impérialisme américain et aux alliances politiques correspondantes.
L’emprisonnement et l’expropriation de potentats tels que Vladimir Gussinsky et Mikhail Khodorovsky en est un exemple. Comme d’autres oligarques russes, ils ont bâti leurs emporiums lors des privatisations massives des biens publics de l’URSS à l’époque d’Eltsine. Ce processus, qui a provoqué une surmortalité estimée à 6 millions de personnes et détruit la société des pays de l’ex-URSS, a été principalement mené par le vice-premier ministre d’Eltsine, Anatoli Chubais, lié au programme de l’USAID, administré par le directeur de l’Institut de Harvard pour le développement international (HIIDD)[7].
Vladimir Gussinsky, un fervent partisan de Boris Eltsine, a créé l’emporium médiatique «Media Most» – propriétaire de la principale chaîne de télévision privée – en 1989 dans le cadre de la Perestroïka, en collaboration avec le cabinet de conseil américain APCO. En 1994, il a créé l’une des plus grandes banques privées de Russie, la Most Bank, ainsi qu’un certain nombre d’entreprises de construction. Fondateur et président du Congrès National juif.
Arrêté en Espagne en 2000 à la suite d’une demande d’extradition du Procureur Général russe, il a été libéré par le juge Garzón. Il a vendu les actifs de ses entreprises pour 300 millions de dollars. En 2007, il a obtenu la nationalité espagnole et a poursuivi ses activités dans le domaine des médias dans d’autres pays tels qu’Israël et l’Ukraine[8].
Mikhaïl Khodorkovski, également conseiller d’Eltsine, est nommé vice-ministre russe des Carburants et de l’Énergie en mars 1993. À l’époque des privatisations massives, il a acheté, par l’intermédiaire de sa banque Menatep, la compagnie pétrolière d’État Yukos. En 2003, Khodorovsky était l’homme le plus riche de Russie, 16e rang de la liste Forbes, avec un patrimoine net de 15 milliards de dollars. Il a été arrêté par le Gouvernement de Poutine pour fraude fiscale, détournement de fonds et blanchiment d’argent. Les actifs de la société ont été gelés et transférés aux entreprises publiques russes Rosneft et Gazprom en 2006[9]. 9] Amnesty International le considère comme un prisonnier d’opinion. Il vit actuellement à Londres.
Ces personnes et bien d’autres qui ont exercé une influence dans des médias et des organisations politiques favorables aux États-Unis et qui ont été traitées par les médias occidentaux comme des victimes de la censure politique d’un État totalitaire qui persécutait les démocrates, illustrent bien le revirement politique du gouvernement russe après l’arrivée au pouvoir de Poutine. Beaucoup d’autres, comme Petr Avn, qui travaille pour la Royal Academy à Londres, ou Mikhail Friedan, lié à l’université de Yale, ont la nationalité israélienne ou ukrainienne, leurs intérêts sont liés aux États-Unis et ils ont pris position contre l’intervention militaire russe en Ukraine[10].
La politique intérieure et extérieure de la Russie depuis l’arrivée au pouvoir de Poutine, tout en restant capitaliste, n’a rien à voir avec celle de la Russie d’Eltsine. Elle est fondée sur le refus du peuple russe d’être transformé en une grande station essence au milieu de la steppe et sans intérêt à d’autres égards, comme l’a dit un ancien conseiller d’Obama et économiste à Harvard[11] . Poutine arrive au pouvoir alors que la Russie était en train d’être démembrée, humiliée et pillée par l’impérialisme euro-américain avec la collaboration déterminée de «ceux qui ont leur manoir à Miami, leur yacht sur la Côte d’Azur et, ce qui est pire, leur cœur et leur tête là-bas aussi«, comme l’a dit le président russe dans un discours récent, les traitant de «cinquième colonne» de l’Occident[12]. La stupidité des sanctions contre les propriétés de ces magnats, appliquées par les États-Unis et l’UE dans l’espoir qu’elles exercent une pression pour changer la politique du gouvernement russe, n’est comparable qu’au reste des sanctions contre son économie, qui retombent en boomerang sur l’Occident, tout en accélérant les changements dans les alliances stratégiques de la Russie avec d’autres pays.
Ignorer ces changements, ainsi que l’évolution des alliances avec la Chine et les autres nations du BRICS, avec les pays d’Afrique, d’Asie, du Moyen-Orient et d’Amérique latine, qui, loin de constituer aucunement une alliance anticapitaliste, construisent un bloc face à l’impérialisme euro-américain, est une erreur d’analyse majeure pour les organisations communistes des pays de l’OTAN.
2.2 La Russie est-elle un pays impérialiste ?
D’un point de vue matérialiste, l’attribution à un Etat du caractère impérialiste exige une analyse concrète et fondée de ses caractéristiques, surtout lorsqu’il ne s’agit pas d’une étude théorique, mais de la base sur laquelle se construit la position politique face à une guerre d’une ampleur aussi grande que celle que nous vivons actuellement.
Cette caractérisation, faite, j’insiste, à partir de l’affirmation de positions léninistes, n’a pas été confrontée à l’analyse de Lénine dans «L’impérialisme, stade suprême du capitalisme» où il définit clairement les principes de base qui définissent un Etat capitaliste comme impérialiste et qui sont, sans aucun doute, bien connus des organisations marxistes-léninistes. Ces critères sont les suivants:
1. La concentration de la production et du capital et la création de monopoles.
2. Les banques et leur nouveau rôle
3. La fusion du capital bancaire avec le capital industriel et la création du capital financier et de l’oligarchie financière
4. L’importance de l’exportation des capitaux
5. Les grands monopoles capitalistes internationaux se partagent le monde.
Lénine, sur la base de ces principes, a analysé et comparé les données concrètes qui ont permis de caractériser les grandes puissances de l’époque comme impérialistes: l’Allemagne, la France et la Grande-Bretagne. Plusieurs auteurs marxistes, comme Renfey Clark, Roger Annis[13](2016) et Stansfield Smith (2019), ont fait des analyses importantes et bien documentées des caractéristiques de l’État russe. J’ai pu en actualiser une bonne partie; d’autres sont antérieures à l’intensification des sanctions contre la Russie, qui n’ont certainement pas contribué à détériorer, mais au contraire à améliorer les positions exposées ici.
1. Les grandes entreprises russes parmi les plus grands monopoles internationaux.
Les chiffres de Forbes pour 2022[14] sont les suivants :
des 10 plus grandes entreprises, 5 sont américaines, 3 chinoises, 1 saoudienne et 1 japonaise. Parmi les 100 premières entreprises, la Russie n’en compte que 2, Gazprom et Rosneft, appartenant à l’État, aux positions 49e et 81e du classement. Et en 2019, 4 aux 43e, 47e, 73e et 98e places.
En 2018, les ventes des 25 entreprises russes figurant dans le classement des 2 000 plus grandes entreprises du monde (en 2022, elles n’étaient plus que 23) ne représentaient que 1,45 % du total.
2. La production russe de biens manufacturés.
En 2015, la Chine occupait la première place avec 20 % de la production mondiale et les États-Unis la deuxième avec 18 %. La Russie se classait au 15e rang, derrière l’Inde, Taïwan, le Mexique et le Brésil, avec seulement 1 % du total mondial[15].
3. Les exportations russes, principalement des matières premières.
Les pays impérialistes exportent principalement des produits de haute technologie et à forte valeur ajoutée, tandis que les pays moins développés exportent des matières premières aux prix déterminés par les grandes puissances sur le marché mondial.
Selon la Banque mondiale, dans le classement général des exportations, la Chine occupe la première place, suivie par les États-Unis, tandis que la Russie se situe à la 17e place, et 82 % de ses exportations sont des matières premières, tandis que les produits technologiques, y compris les produits militaires, ne représentent que 8 % [16].
4. Le rôle international du secteur bancaire russe.
La première banque russe se classe au 66e rang des plus grandes banques mondiales. Les actifs du secteur bancaire russe ne représentent que 75 % du PIB, alors que dans les pays plus développés, ils dépassent généralement 100 % du PIB. D’autre part, la Russie est dominée par de petites banques, pour la plupart publiques, issues des structures soviétiques [17].
5. Le rôle de la Russie dans l’exportation des capitaux.
L’une des caractéristiques d’un pays impérialiste, selon Lénine, est l’exportation de capitaux. En Russie, l'»exportation de capitaux» a pris la forme fondamentale de ‘fuite des capitaux’. Depuis l’arrivée au pouvoir de Poutine en 1999, la fuite des capitaux russes est estimée à plus de mille milliards de dollars [18]. La Banque centrale de Russie a estimé que la fuite des capitaux en 2018 s’élevait à 66 milliards de dollars[19].
D’autre part, dans le classement des 100 plus grandes entreprises non financières, classées en fonction de leurs actifs à l’étranger – un élément clé pour évaluer l’exportation de capitaux financiers – on trouve 20 sociétés des États-Unis, 14 de Grande-Bretagne, 12 de France, 11 d’Allemagne, 11 du Japon, 5 de Suisse et 5 de Chine[20]. 20] Aucune d’entre elles n’est russe.
Dans la participation par pays à la richesse financière et non financière du monde, les États-Unis en détiennent 31 % ; parmi les autres, seule la Chine en détient plus de 10 %, soit 16,4 % ; la Russie ne représente qu’un maigre 0,7 %.
La seule conclusion possible de ces données est que, dans l’exportation de capitaux à des fins productives, la Russie ne joue pas un rôle de premier plan sur la scène mondiale et qu’il est impossible de la qualifier de pays impérialiste.
6. Le rôle de la Russie dans la «division du monde entre les grandes puissances«.
Ce dernier aspect, dans la définition des caractéristiques impérialistes d’un Etat, peut être analysé sous trois angles: les budgets militaires, les exportations d’armes et les bases militaires à l’étranger.
C’est uniquement dans le domaine militaire que la Russie manifeste sa puissance, bien que cet aspect ne suffise pas, selon Lénine, à la qualifier d’État impérialiste. À cet égard, il convient de souligner que la puissance militaire de la Russie capitaliste, notamment en termes de développement d’armements, et surtout d’armements nucléaires, provient de l’ère soviétique et qu’il s’agit d’entreprises publiques.
Il convient de noter à cet égard que tant à l’époque de l’URSS – où elle a été contrainte de s’engager dans une course massive aux armements -, que par la suite, la Russie a été constamment menacée par l’impérialisme et l’OTAN.
Cependant, bien que la Russie soit l’un des principaux exportateurs d’armes au monde, ses exportations d’armes représentent moins de la moitié de celles des États-Unis: alors que les exportations d’armes américaines ont augmenté de 25 % entre 2013 et 2017, celles de la Russie ont diminué de 7,1 % au cours de la même période [21].
En termes de bases militaires à l’étranger, la Russie en possède 15, et seulement deux en dehors des pays de l’ex-URSS, le Vietnam et la Syrie. Les États-Unis ont plus de 800 bases à l’étranger.
Quant au budget militaire, les chiffres officiels américains pour 2023 l’évaluent à 860 milliards de dollars. Ce montant s’élève à plus de mille milliards de dollars si l’on additionne celui de tous les pays de l’OTAN. Le budget militaire de la Russie pour 2022 était de 61,7 milliards de dollars, soit moins de 10 % de celui des États-Unis et un peu plus de 5 % de celui de l’ensemble des pays de l’OTAN.
L’analyse de l’État russe, dans les termes proposés par Lénine, le place loin derrière les autres grandes puissances capitalistes et n’est pas du tout comparable à la position de l’URSS avant son effondrement.
La Russie est aujourd’hui un pays capitaliste de troisième ou quatrième rang, à la seule exception de sa capacité militaire, largement héritée de l’ère soviétique et aujourd’hui renforcée par l’évidence d’une attaque de l’OTAN, qui s’est préparée pendant des années.
3) Les interventions militaires russes dans d’autres pays peuvent-elles être qualifiées d’impérialistes?
La Syrie.
En 2011, la résolution 1973 du Conseil de Sécurité des Nations unies a donné le feu vert à la destruction de la Libye. À l’époque, la Chine et la Russie, pays disposant d’un droit de veto, se sont abstenues. La coalition militaire initiale, composée de la Belgique, du Canada, du Qatar, du Danemark, de l’Espagne, des États-Unis, de la France, de l’Italie, de la Norvège et du Royaume–Uni, s’est élargie à 16 pays. Ni la Russie ni la Chine ne faisaient partie de cette coalition.
Par la suite, la position de ces deux pays a radicalement changé. Lorsque les États de l’OTAN ont tenté d’appliquer la même recette en Syrie, la Chine et la Russie ont utilisé leur veto.
En 2015, le gouvernement syrien, suite à l’attaque à peine voilée des États–Unis, de la France et de la Grande–Bretagne et à leur soutien aux factions les plus brutales d’ISIS, a officiellement demandé l’assistance militaire de la Russie. Le Parlement russe a soutenu à l’unanimité cette intervention par le biais des forces aériennes de la base militaire russe de Tartous dans le pays arabe. Malgré les victoires militaires soutenues par la Russie en Syrie sur l’État islamique et les puissances qui le soutiennent, les États-Unis continuent d’occuper un tiers de la Syrie et de voler son pétrole.
Au Moyen-Orient, après la victoire militaire du Hezbollah sur Israël en 2006, un bloc d’alliances a commencé à se former, l’Axe de la Résistance, qui, selon des approches exclusivement politiques, se définit par des objectifs anti-impérialistes et antisionistes et par la défense de la souveraineté de ses peuples. Cet Axe, qui continue à se développer, comprend le Hezbollah et d’autres forces nationalistes libanaises, la résistance palestinienne, la Syrie, le Yémen, l’Iran et l’Irak.
Le soutien militaire de la Russie à la Syrie peut-il être qualifié d’intervention impérialiste ? Il est clair que non.
L’Afrique.
Depuis les soi-disant «printemps arabes«, la destruction de la Libye et les tentatives de dévastation de la Syrie, la formule utilisée par les puissances coloniales dans différents pays africains est la même : provoquer des attaques terroristes par des organisations liées à l’État islamique, déstabiliser leurs gouvernements et renforcer leur présence militaire pour «aider» leurs États faibles.

Au cours des deux dernières années, un nombre croissant de pays africains ont décidé de mettre fin à cette spirale néocoloniale. Le Mali, le Burkina Faso, la République Démocratique du Congo et la République Centrafricaine, entre autres, ont demandé l’aide militaire de la Russie et forcent les forces militaires des puissances coloniales, la France, le Royaume–Uni et les États-Unis, à quitter leur pays.
Sans nier, bien sûr, l’intérêt des entreprises russes ou chinoises à accéder aux matières premières africaines, il est clair que la présence militaire russe et les relations commerciales que la Russie et la Chine établissent en Afrique n’ont rien à voir avec le pillage sauvage de leurs ressources, avec les coups d’Etat et les assassinats de dirigeants africains, menés sans relâche depuis leur «indépendance» par les puissances coloniales.
Le soutien militaire apporté par la Russie à ces pays, formellement demandé par leurs gouvernements et salué par leurs peuples, peut-il être qualifié d’intervention impérialiste? D’après l’analyse concrète de la situation dans ces pays, et pour l’instant, clairement non.
L’Axe Multipolaire.
Sans entrer dans les détails de l’alliance des BRICS, de la Route de la soie, de l’Organisation de coopération de Shanghai ou d’autres structures, une chose est évidente : il s’agit de pays non socialistes, confrontés à l’hégémonie politique et militaire de l’impérialisme américain.
Les changements géopolitiques que les nouvelles alliances dans le Moyen-Orient, avec l’incorporation de l’Iran, de la Turquie ou de l’Arabie saoudite dans cet Axe, avec l’isolement et la décomposition en cours de l’État sioniste, ou les changements en cours sur le continent africain, entraînent un isolement sans précédent des États-Unis et de l’UE.
Il est également évident que nombre de ces pays font l’objet de sanctions ou de blocus, d’interventions militaires plus ou moins secrètes et de tentatives de déstabilisation de la part de l’impérialisme euro-américain lorsqu’ils ne se soumettent pas à ses diktats. Ces pays ont décidé de rechercher des alliances économiques et commerciales, y compris des achats d’armes, au sein de ce que l’on appelle l’Axe Multipolaire pour leur permettre de résister aux attaques de l’impérialisme «occidental«.
Ce nouveau multipolarisme, fondé non pas sur des changements politiques et encore moins idéologiques, mais sur la souveraineté et l’indépendance de leurs États vis-à-vis de l’impérialisme, ne permet aucune conjecture quant à leur éventuelle intervention à faveur de révolutions socialistes partout dans le monde. Mais il est clair que leur libération relative de la botte impérialiste établit de nouvelles corrélations de forces à l’échelle internationale qu’aucun communiste ne devrait ignorer.
Dans tous ces pays, y compris bien sûr la Russie et la Chine, la lutte des classes se poursuit et se poursuivra. Le rôle des organisations communistes ne doit pas être autre que de soutenir les luttes de la classe ouvrière dans ces pays et les éventuelles révolutions qui, si elles sont légitimes et non des «révolutions de couleur» promues par l’OTAN, auront également une identité clairement anti-impérialiste. En même temps, il est nécessaire d’apprécier, surtout dans les pays membres de l’OTAN comme le nôtre, le fait transcendantal que la domination prédatrice de l’impérialisme euro-américain-sioniste rencontre, pour la première fois depuis longtemps, des limites réelles à l’échelle internationale.
4. Ukraine et fascisme.
Les analyses faits dans des ouvrages précédents permettent d’identifier l’intervention militaire de la Russie en Ukraine contre l’OTAN comme une nécessité existentielle et incontournable pour la Russie. Outre le fait que la stratégie impériale anglo-saxonne, depuis plus d’un siècle [22], identifie le démembrement de la Russie et sa déconnexion du reste de l’Europe comme une condition de sa domination planétaire, plusieurs événements historiques récents montrent les démarches entreprises dans ce sens contre l’URSS et contre la Russie après son effondrement :
– La création de l’OTAN en 1949, six ans avant la formation du Pacte de Varsovie et sa mise en œuvre après l’adhésion de la RFA, en violation des accords de Yalta.
– La violation des accords de 1991, selon lesquels, en échange de la dissolution du Pacte de Varsovie, l’OTAN ne s’étendrait pas vers l’Est. Il est notoire que depuis lors, 14 nouveaux pays du Pacte de Varsovie ont adhéré à l’OTAN.
– L’alliance États-Unis-OTAN, depuis le lendemain de la Seconde Guerre mondiale, avec des organisations fascistes directement héritées du cadre nazi. Le réseau Stay Behind, comme chacun sait, a opéré et opère en permanence, par le biais d’actions terroristes, dans les pays d’Europe de l’Ouest et de l’Est.
– L’encerclement militaire de la Russie par l’OTAN le long de toutes ses frontières, y compris avec des laboratoires d’armes biologiques.
– Le non-respect des accords de Minsk qui, comme on le sait, étaient destinés par l’OTAN à gagner du temps pour armer l’Ukraine.
Je laisse pour la fin la mention du coup d’État fasciste de 2014 en Ukraine, dirigé par l’OTAN, les États-Unis et l’UE, le massacre de la Maison des syndicats à Odessa et le massacre perpétré depuis lors contre les peuples des républiques populaires de Donetsk et de Lougansk, dans lequel 14 000 civils ont été tués, selon les chiffres de l’ONU.
Compte tenu de tous ces faits, l’intervention de la Russie dans le Donbass, à la demande de ses gouvernements autoproclamés indépendants, dans l’exercice de leur droit à l’autodétermination, ne peut être qualifiée avec un minimum de rigueur historique de «guerre inter-impérialiste«.
L’analyse de la longue alliance entre l’OTAN et le fascisme, qui peut être consultée ici [23], et son renforcement avec l’appui indéniable du blanchiment de celle-ci systématiquement effectué par les gouvernements de l’UE à travers leur soutien aux nazis ukrainiens, est un élément clé pour démêler les mécanismes de l’attaque impérialiste à la fois à l’étranger et à l’intérieur de nos pays.
5. Les conclusions
L’analyse concrète de la réalité de la Russie capitaliste, qui, comme je crois l’avoir démontré, ne permet pas de la définir comme un pays impérialiste, et surtout la participation de l’État espagnol à l’OTAN, le résultat dévastateur pour les peuples de l’UE des sanctions contre la Russie et l’escalade militariste et répressive qui, répétée pendant la pandémie, prépare ses mécanismes les plus agressifs dans le projet de loi sur la sécurité nationale, exigent que les organisations communistes adoptent des positions anti-impérialistes claires. Et ces positions ne peuvent ignorer, et encore moins nier, le droit de ces pays à défendre, y compris militairement, leur indépendance et leur souveraineté.
L’évaluation de la réalité de la lutte des classes dans chacun des pays du monde ne peut se faire sans une compréhension du rôle historique concret joué par l’impérialisme euro-américain et des nouvelles alliances qui se forgent contre lui et qui, sans être socialistes, affrontent son hégémonie.
Notre classe et nos peuples ont besoin d’analyses précises pour leur permettre de mener à bien leurs tâches historiques dans des périodes comme celle que nous vivons, et plus encore en temps de guerre, où ses conséquences sur la classe ouvrière et les classes populaires commencent à provoquer des mobilisations de grande ampleur comme celle qui a lieu en France [24], mais aussi en Grande–Bretagne, en Allemagne, en République tchèque et dans d’autres pays de l’UE, et qui ne manquera pas de s’intensifier.
Lorsque des organisations communistes partagent des positions dans la lutte des classes et utilisent des méthodes d’analyse qui prétendent puiser aux mêmes sources théoriques, il est nécessaire d’ouvrir des voies d’accord, ou du moins des voies de dialogue, qui nous permettent de remplir les tâches historiques que notre classe exige de nous.
Car en ce moment, nous avons besoin de toute notre intelligence, de tout notre enthousiasme et de toute notre force pour atteindre les objectifs que nous nous sommes fixés.
10 avril 2023
(*) Angeles Maestro est membre du CNC.
NOTES
[1] https://www.bbc.com/mediacentre/2020/trusted-news-initiative-vaccine-disinformation
[2] https://www.europapress.es/nacional/noticia-bolanos-crea-foro-contra-desinformacion-dirigira-director-seguridad-nacional-20220615131830.html
[3] https://cnc2022.wordpress.com/2023/03/07/el-imperialismo-anglosajon-la-otan-y-el-fascismo-caras-de-la-misma-moneda/
[4] Ganser, Daniele. (2005) Los ejécitos secretos de la OTAN
[5] https://research.upjohn.org/cgi/viewcontent.cgi?article=1179&context=up_workingpapers
[6] Microsoft Word – Crisis capitalista guerra social sobre el cuerpo de la clase obrera Serpa[1][1].doc (rebelion.org)
[7] https://en.wikipedia.org/wiki/Loans_for_shares_scheme
[8] https://en.wikipedia.org/wiki/Vladimir_Gusinsky
[9] https://es.wikipedia.org/wiki/Yukos
[10] https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/cambio-cultural-rusia-de-putin.html
[11] https://www.businessinsider.es/economia-rusa-gran-gasolinera-economista-harvard-1016505
[12] https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-60774949
[13] https://links.org.au/myth-russian-imperialism-defence-lenins-analyses
[14] https://www.forbes.com/lists/global2000/?sh=afff0e85ac04
[15] https://portalalba.org/temas/socialismo/marxismo/es-rusia-un-pais-imperialista/
[16] Ibid.
[17] https://links.org.au/myth-russian-imperialism-defence-lenins-analyses
[18] https://portalalba.org/temas/socialismo/marxismo/es-rusia-un-pais-imperialista/
[19] https://mronline.org/2019/01/02/is-russia-imperialist/
[20] https://topforeignstocks.com/2018/11/19/the-worlds-top-100-non-financial-mnes-based-on-foreign-assets-2017/
[21] https://mronline.org/2019/01/02/is-russia-imperialist/
[22] Maestro, A. (2016) https://archivo.kaosenlared.net/las-contradicciones-entre-el-imperialismo-estadounidense-y-el-europeo-controlar-el-pivote-del-mundo/index.html
[23] https://frenteantiimperialista.org/el-imperialismo-anglosajon-la-otan-y-el-fascismo-caras-de-la-misma-moneda-angeles-maestro/
[24]https://cnc2022.wordpress.com/2023/03/27/la-clase-obrera-francesa-entierra-a-sus-sepultureros-el-genio-salio-de-la-botella/



Partido Comunista dos Trabalhadores Brasileiros-PCTB
Saludos CNC!