Ángeles Maestro
Primera parte
1. El objetivo central del blanqueamiento de la OTAN: la equiparacíón del fascismo con el comunismo.
Uno de los logros más importantes de la ofensiva ideológica llevada a cabo por el imperialismo tras la II Guerra Mundial es haber conseguido instalar en el imaginario colectivo que el nazismo había sido liquidado con el III Reich, y que EE.UU y Gran Bretaña, como potencias vencedoras del mismo, nada tenían que ver con el fascismo.
Su aparato de propaganda y de cooptación y soborno de intelectuales – magistralmente caracterizado por Frances Stonor Saunders (1), reforzó la salvaje persecución de artistas y escritores de la época MCCarthy y la condena al ostracismo de quienes no se sometieron a sus designios.
El imperialismo anglosajón – seguido de cerca por sus alumnos adelantados de Europa occidental y de “sus hijos de puta” (1), dictadores de toda calaña impuestos por “occidente” manu militari en centenares de golpes de Estado en numerosos países – logró mediante el anticomunismo más feroz, imponer tres objetivos interrelacionados: denigrar a la URSS, borrar su papel decisivo y el de la resistencia antifascista en la victoria contra el nazismo y hacer aparecer a EE.UU como la potencia que salvó a Europa del fascismo.
De ahí a la reciente Resolución del Parlamento Europeo equiparando en fascismo y el comunismo (1) había sólo un paso. La Resolución aprobada el 19 de septiembre de 2019, cuando los tambores de guerra de la OTAN contra Rusia sonaban ya con fuerza, utiliza el fascismo como pretexto, para cargar sus tintas decididamente contra el comunismo. Dice textualmente: “Mientras que los crímenes del régimen nazi fueron evaluados y castigados gracias a los Juicios de Nüremberg, sigue existiendo la necesidad urgente de sensibilizar sobre los crímenes perpetrados por el estalinismo y otras dictaduras [de otras dictaduras fascistas no dice nada], evaluarlos moral y jurídicamente, y llevar a cabo investigaciones judiciales sobre ellos”. Así mismo “Muestra su profunda preocupación por los esfuerzos de los actuales dirigentes rusos por distorsionar los hechos históricos y ocultar los crímenes perpetrados por el régimen totalitario soviético, esfuerzos que constituyen un peligroso elemento de la guerra de la información librada contra la Europa democrática con el objetivo de dividirla y pide a la Comisión, por tanto, que luche firmemente contra ellos”. Se pasa por alto hechos tan incontrovertibles como que la URSS perdió mas de 27 millones de habitantes, más del 10% de su población en la época, en la lucha contra la agresión nazi o que fue la URSS en solitario la que aniquiló el 70% de la maquinaria de guerra de Hitler.
Una de las bases argumentales de la Resolución del Parlamento Europeo es la firma del Pacto Molotov-Ribbentrov en mayo de 1939, suscrito entre la URSS y la Alemania nazi, como precedente inmediato del comienzo de la II Guerra Mundial. Esta afirmación se desmorona si se tienen en cuenta los numerosos pactos anteriores suscritos por potencias europeas con la Alemania fascista tales como los que ha reunido el académico australiano Tim Anderson en su artículo “La historia fascista de la OTAN” (1) y que reproduzco a continuación:
- 1933. Concordato con el Vaticano. Reconocimiento mutuo y no injerencia.
- 1933, 25 de agosto. Acuerdo de Haavara con los sionistas judíos alemanes. Acuerdo para transferir capital y personas a Palestina.
https://www.jewishvirtuallibrary.org/haavara - 1934, 26 de enero. Pacto de no agresión germano-polaco, para asegurar que Polonia no firmara una alianza militar con Francia. https://avalon.law.yale.edu/wwii/blbk01.asp
- 1935, 18 de junio. Acuerdo naval anglo-alemán. Gran Bretaña acepta que Alemania amplíe su armada hasta un 35% del tamaño de la británica. https://carolynyeager.net/anglo-german-naval-agreement-june-18-1935
- 1936, julio. La Alemania nazi ayuda a los fascistas en España. Hitler envía unidades aéreas y blindadas para ayudar al general Franco. https://spartacuseducational.com/SPgermany.htm
- 1936.Acuerdo del Eje Roma-Berlín. Alianza fascista y anticomunista entre Italia y Alemania. https://www.globalsecurity.org/military/world/int/axis.htm
- 1936, octubre-noviembre. Pacto anticomunista. Tratado anticomunista, iniciado por la Alemania nazi y Japón en 1936 y que más tarde atrajo a 9 estados europeos: Italia, Hungría, España, Bulgaria, Croacia, Dinamarca, Finlandia, Rumanía y Eslovaquia
- 1938, 30 de septiembre. Pacto de Múnich. Gran Bretaña, Francia e Italia ceden las pretensiones alemanas sobre los Sudetes (República Checa). ht tps://www.britannica.com/event/Munich-Agreement
- 1939, 22 de mayo Pacto de Acero. Consolida el acuerdo italo-alemán de 1936.
https://ww2db.com/battle_spec.php?battle_id=228 - 1939, 7 de junio. Pacto de no agresión germano-latino. Busca la paz con la Alemania nazi.
https://www.jstor.org/stable/43211534 - 1939, 24 de julio
Pacto de no agresión entre Alemania y Estonia. Busca la paz con la Alemania nazi. https://www.jstor.org/stable/43211534 - 1939, 23 de agosto
Pacto de no agresión de la URSS (Molotov-Ribbentrop). Busca la paz con la Alemania nazi, el protocolo define las esferas de influencia.
https://universalium.en-academic.com/239707/German-Soviet_Nonaggression_Pact
No voy a entrar a analizar la “distorsión de los hechos históricos” sobre la época de Stalin, mostrada magistralmente, entre otros, por Jean Salem (2) y Domenico Losurdo (3), ni la aniquilación del derecho a la información llevado a cabo por la “Europa democrática” bloqueando el acceso a medios rusos y censurando publicaciones que contradigan el discurso imperialista. A este respecto, hay que señalar que se están utilizando los mismos mecanismos de censura y denigración del discrepante que se pusieron en marcha contra quienes contradijeran la versión “oficial” de la pandemia Covid (4).
El objetivo de este artículo es mostrar la continuidad histórica entre el imperialismo anglosajón, con la UE como obediente lacayo, y el fascismo, desde los estertores de la II Guerra Mundial, y que ahora se reproducen en todo su esplendor en Ucrania.
2. La colaboración directa de empresas de EE.UU con la Alemania fascista.
A pesar de la entrada de EE.UU en guerra contra Alemania en diciembre de 1941, tras el ataque a Pearl Harbor, las grandes petroleras estadounidenses, sobre todo la US Standard Oil Company, propiedad de la familia Rockefeller, suministraron al Estado nazi cantidades ingentes de petróleo, sin las cuales hubiera sido imposible el ataque a la URSS. De hecho la importacion alemana de productos petrolíferos procedentes de EE.UU aumentó desde un 44% en julio de 1941 (la operación Barbarroja contra la URSS se inició en junio de 1941), a no menos del 94% en septiembrede ese mismo año5 .
La colaboración entre el régimen nazi y la multinacional estadonidense IBM se inició desde la llegada al poder de Hitler en 1933, se mantuvo hasta mayo de 1945 y aportó la base tecnológica indispensable para llevar a cabo el genocidio nazi (6) . IBM facilitó la generación y tabulación de tarjetas perforadas con los datos del del censo nacional de 1933 que permitieron la identificación y represión masiva de militantes políticos y sindicales y de minorías étnicas, como la judía. Ya en el año 1933, 60.000 personas habían sido identificadas y encarceladas. Así mismo, dichas técnicas, se aplicaron a la logística militar, gestión de guetos y campos, etc. A medida que la maquinaria de guerra nazi ocupaba sucesivas naciones de Europa, la capitulación fue seguida por un censo de la población de cada nación subyugada, con miras a la identificación y represión de la misma, con la colaboración de las filiales alemana y polaca de IBM. La Alemania nazi pronto se convirtió en el segundo cliente más importante de IBM después del lucrativo mercado estadounidense (7)
Valgan estos dos significativos ejemplos a los que se añaden los de mayores corporaciones norteamericanas como Coca-Cola, Ford, General Motors y otras, para mostrar el alto grado de colaboración económica de EE.UU con el fascismo. Asi mismo, estos antecedentes contribuyen a explicar cómo – al igual que ocurrió en la Comuna de París o en el ataque de todas las naciones enfrentadas en la I Guerra Mundial – las intereses de la burguesía unifican a enemigos de guerra contra revoluciones obreras.
3. “Luchar contra el enemigo equivocado”. La Operación Impensable.
El general Patton, que comandaba el Tercer Ejército de EE.UU, firmemente partidario de continuar la guerra atacando a la URSS dijo poco antes de la entrada del Ejército Rojo en Berlín: «Puede que hayamos estado luchando contra el enemigo equivocado todo el tiempo. Pero ya que estamos aquí, deberíamos perseguir a esos bastardos ahora, porque al final tendremos que luchar contra ellos. Diré esto: el Tercer Ejército solo, con muy poca ayuda y muy pocas bajas, podría acabar con lo que queda de los rusos en seis semanas. Recuerde mis palabras. Nunca las olviden” (8).
Patton fue destituido, pero su propuesta anidaba ya en otras mentes. El Primer Ministro británico Winston Churchill, considerado por la propaganda oficial uno de los héroes de la victoria contra el fascismo, dictó la orden al Estado Mayor de Planificación de la Guerra del Reino Unido de diseñar en el más absoluto secreto la «Operación Impensable» para atacar a la URSS inmediadamente después de acabar la Segunda Guerra Mundial. El plan preveía invadir otra vez la Unión Soviética y destruir totalmente sus principales ciudades y sus instalaciones industriales, bombardeándolas con armas nucleares.
La Operación debía llevarse a cabo el 1 de julio de 1945, antes de que los mayores contingentes de tropas estadounidenses se retiraran de Europa, y preveía un ataque por sorpresa desde Hamburgo hasta Trieste. La ofensiva debía llevarse a cabo por las 64 divisiones norteamericanas destacadas en Europa, las 35 británicas, 4 polacas y 10 alemanas. Estas divisiones alemanas estaban mantenidas por los “aliados” en Schleswig-Holstein y en el sur de Dinamarca y eran entrenadas diariamente por instructores británico y preparadas para la guerra contra la URSS.
La Operación se rechazó ante la superioridad del Ejército Rojo, que contaba con 264 divisiones en Europa y su potencia acorazada, con el doble de unidades y de mayor calidad. La potencia de la aviación soviética también era aplastante: los angloamericanos y sus aliados contaban con 6.714 cazas y 2 464 bombarderos contra 9 380 y 3 380 por parte soviética, respectivamente (9).
A este respecto, es de vital importancia señalar que los servicios secretos soviéticos, que operaban en Londres, accedieron a todos los planes de la Operación Impensable. El alto mando político y militar de la URSS recibió una información el 18 de mayo de 1945 que revelaba las intenciones de los jefes de la Wehrmacht y de la Alemania nazi, así como de los aliados de la coalición “antihitleriana”. Se informaba de las negociaciones secretas llevadas a cabo en Suiza por Allen Dulles, de la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos (Inteligencia Militar y Política), con el general de las SS Karl Wolff (10).
Además de la inferioridad militar anglosajona, la moral de sus tropas, hartas de guerra y conocedoras de los crímenes nazis, hacía enormemente arriesgado convencerlas de que habían luchado contra “el enemigo equivocado”. A todo ello hay que añadir la importancia de la resistencia antifascista que luchó en la mayor parte de los países europeos y del enorme prestigio de la URSS entre la clase obrera de sus países. Estos hechos fueron determinantes para la inesperada y aplastante victoria del Partido Laborista británico en las elecciones generales que tuvieron lugar el 5 de julio de 1945.
No obstante, Churchill no cejó. El historiador norteamericano Thomas Mayer, en su libro “When Lions Roar” reveló un documento desclasificado del FBI según el cual, Churchill, en 1947, trató de convencer a Truman, a través del senador Styles Bridges, de que lanzara una bomba atómica sobre el Kremlin y destruir Moscú. De esta forma “sería un problema muy fácil manejar el equilibrio de Rusia, que no tendría dirección” (11).
Los planes de la Operación Impensable se desarrollaban mientras el Kremlin recibía felicitaciones públicas de Churchill por “la brillante victoria que el Ejército Rojo y los pueblos de la URSS habían logrado al expulsar a los invasores de su tierra y derrotar a la tiranía nazi”, al tiempo que declaraba que “el futuro de la humanidad depende de la amistad y el entendimiento entre los pueblos británico y ruso”.
El ataque a la URSS no se produjo, estrictamente, porque la correlación de fuerzas, militar y política no lo permitieron. Entre otras cosas por la ocupación de Berlín por el Ejercito Rojo y porque EE.UU necesitaba a la URSS para culminar la guerra contra Japón. Conviene no olvidarlo. Pero inmediatamente después de terminar la Conferencia de Yalta, en la que se había acordado respetar las zonas de intervención de cada potencia, la aviación anglosajona incumpliendo flagrantemente sus estipulaciones arrasó Dresde y sus puentes sobre el Elba para bloquear el avance de la URSS, la zona industrial de Eslovaquia- que debía quedar bajo influencia soviética -, la ciudad rumana de Ploiești y sus campos de petróleo cuando el Ejército Rojo estaba a sus puertas, Postdam y Oranienburg, donde los alemanes ya trabajaban con yacimientos de uranio.
Las bombas nucleares arrojadas por EE.UU sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki por EE.UU, probablemente uno de los mayores crímenes contra la humanidad de la historia y absolutamente impune, debía mostrar al mundo, y en especial a la URSS, que ninguna consideración moral detendría al imperialismo anglosajón.
Con este acto criminal terminaba la II Guerra Mundial. A partir de entonces, sus objetivos de dominación se iban a desarrollar fundamentalmente a través de la OTAN.
4. Los crímenes de guerra nazis y el Código de Nuremberg.
El mundo conocía horrorizado en 1946, durante los Juicios de Nuremberg, las atrocidades desarroladas por los nazis en los campos de trabajo esclavo y de experminio, así como los crímenes contra la salud pública cometidas por los médicos alemanes – la mitad de ellos afiliados al partido nazi – para llevar a cabo experimentos de diverso tipo. Estos experimentos, que mostraron el más absoluto desprecio por la vida y la dignidad de las personas, tampoco supusieron avance alguno para la ciencia médica en general, aunque, según el psiquiatra estadounidense Teo Alexander – uno de los creadores del Código de Nuremberg, – sí aportó significativas innovaciones en la ciencia del asesinato (12).
El horror y la conciencia de que semejantes monstruosidades fueron posibles y de que podían repetirse condujo a la elaboración del Código de Nuremberg (13), el primer código internacional de ética para la investigación con seres humanos, publicado el 19 de agosto de 1947 bajo el precepto hipocrático primun non nocere, es decir “lo primero, no hacer daño”.
Entre sus diez puntos destacan: el imprescindible consentimiento informado de la persona sometida al experimento, la ausencia de coerción, el requisito previo de la experimentación previa con animales, la posibilidad de interrumpirlo en cualquier momento si se observaran efectos adversos y que sus resultados sean beneficiosos para las personas involucradas. Todos y cada uno de estos principios han sido, y están siendo, absolutamente vulnerados con la vacunación masiva contra el Covid, que está produciendo decenas de miles de muertos y millones de efectos adversos graves en personas sanas de todo el mundo (14).
5. La cooptación de científicos nazis por EE.UU, la OTAN y los laboratorios de armas biológicas.
Antes de terminar la II Guerra Mundial y en plena batalla de Berlin, Allen Welsh Dulles, trabajando para la OSS (Oficina de Servicios Estratégicos de EE.UU), antecesora de la CIA y de la que sería su primer director civil, desarrolló la Operación Paperclip (15). Esta Operación secreta empezó a desarrollarse en 1943 y tenía por objetivo reclutar científicos y militares nazis, expertos en armas biológicas y químicas, para llevarlos a EE.UU. encubriendo sus crímenes.
Mil seiscientos científicos nazis fueron reclutados en secreto para producir armanento para EE.UU “a un ritmo febril y paranoico”. Muchos de ellos, miembros del Partido Nazi, oficiales de las SS y criminales de guerra, habían participado directamente en experimentos médicos que ocasionaron la muerte de miles de prisioneros en los campos de Dachau y Ravensbrük y fueron juzgados en Nuremberg por ellas, pero EE.UU procuró su absolución. EE.UU los consideró vitales para su seguridad nacional.
La existencia de más de 400 laboratorios de armas biológicas de EE.UU vulnerando la Convención sobre la Prohibición del Desarrollo, la Producción y el Almacenamiento de Armas Bacteriológicas (Biológicas) y Toxínicas (16), supuestamente vigente, apunta a una inquietente continuidad con los experimentos nazis condenados en Nüremberg.
En abril de 2022 el científico estadounidense Francis Boyle, redactor de la ley que promulgó el Congreso de su país para cumplir con la Convención de Armas Biológicas de 1972, declaró: “El programa de armas biológicas de Estados Unidos, valorado en 100.000 millones de dólares, es una ‘empresa criminal’ que emplea a decenas de miles de ‘científicos de la muerte’ en Ucrania y otros países“17
Pero no se trata solo de proyectos. EE.UU llevó a cabo ataques con armas químicas y biológicas en Corea y Vietnam. Así mismo, en 1981, armas biológicas estadounidenses provocaron una epidemia de dengue hemorrágico en Cuba (18).
El ministerio de Defensa de Rusia ha denunciado la realización de experimentos realizados con pacientes psiquiátricos ucranianos en la ciudad de Jarkov. En dichos experimentos, desarrollados el laboratorios de armas biológicas de EE.UU, también participaban otros países de la OTAN, como Alemania y Polonia, así como “empresas farmacéuticas como Pfizer, Moderna, Merk y la empresa Gilead, afiliada al Ejército estadounidense, para probar nuevos medicamentos, eludiendo normas de seguridad internacionales” (19).
6. La Organización Gehlen
En abril de 1946 la Organización Ghelen fue formada por las fuerzas aliadas en la zona de Alemania ocupada por EE.UU, sobre la base de las redes de los servicios secretos nazis en Europa oriental y liderada por el general fascista Reinahard Gehlen. En marzo de 1945, sabedor de que el fin del Tercer Reich estaba cerca, Gehlen y un pequeño grupo de oficiales microfilmó los archivos del Fremde Heere Ost acerca de la URSS y los puso en envases herméticos. Los envases fueron enterrados en varios lugares de los Alpes austriacos.
El 22 de mayo de 1945, Gehlen se rindió al Cuerpo de Contrainteligencia (CIC) de EE.UU en Baviera y le entregó sus archivos.
La Organización Gehlen está en el origen de la Red Stay Behind, que analizaremos más adelante, y que, creada y dirigida por la OTAN, vincula con ella a servicios secretos militares y organiaciones fascistas de diferentes países europeos, como la Red Gladio. Así mismo, la Organización Ghelen, es la precursora del actual Servicio Ferederal de Inteligencia (BND) del gobierno alemán, de la que Gehlen fue el primer presidente.
7. La Conferencia de Yalta, la RFA en la OTAN y altos cargos nazis en el ejército alemán y en la OTAN.
La Conferencia de Yalta celebrada en 1945 con la participación de los máximos dirgentes de la URSS, Gran Bretaña y EE.UU acordó, en lo referente a Alemania, su desarme, desmilitariación y partición entre las potencias vencedoras.
La OTAN se crea en 1949, y en 1955, vulnerando flagrantemente los acuerdos de Yalta, la RFA entra en la OTAN. Como respuesta se crea el Pacto de Varsovia. En 1951 se crea la Base de Ramstein en la RFA, la mayor Base militar de EE.UU en Europa. El rearme de la RFA se ejecuta bajo la batuta de EE.UU y con la participación de altos jefes militares nazis, tanto en el nuevo ejército alemán, como en la dirección de la OTAN en Europa.
La lista de dirigentes nazis en altos cargos militares occidentales, además de Reinhard Gehlen, es larga según la información recopilada y documentada por Beatriz Talegón en Diario 16 (20) :
- El coronel de la Wehrmacht durante el Tercer Reich,Albert Schnez, llegó a ser Jefe del Estado Mayor durante el gobierno del socialdemócrata Willy Brandt.Según información desclasificada en 2014, habría organizado un ejército secreto de veteranos de la Segunda Guerra Mundial (cuarenta mil efectivos) que estarían preparados para defender a Alemania de una supuesta y eventual invasión soviética.
- Adolf Heusinger, general y jefe de operaciones del ejércto nazi, fue después agente de la CIA, general del ejército de la RFA y presidió el Comité Militar de la OTAN hasta 1964.
- Hans Speidel, teniente general nazi y jefe de gabinete de uno de los más destacados mariscales del campo Erwin Rommel, pasó a formar parte del ejército alemán de Adenauer como asesor y supervisó la integración de las tropas alemanas en la OTAN. Posteriormente fue nombrado comandante supremo de las fuerzas terrestres aliadas de la OTAN en Europa Central entre 1957 y 1963.
- Johannes Steinhoff, destacado piloto de la aviación militar nazi, pasó a ser jefe del Estado Mayor y comandante de las Fuerzas Aéreas Aliadas de Europa Central entre 1965 y 1966, posteriormente fue jefe del Estado Mayor de Luftwaffe Bundeswehr entre 1966 y 1970 y finalmente, fue nombrado presidente del Comité Militar de la OTAN, entre 1971 y 1974.
- Johann von Kielmansegg, coronel del Alto Comando del ejército nazi, tras ascender a general de la armada alemana, fue nimbrado comandante en jefe de las fuerzas especiales de la OTAN en Europa central en 1967.
- Ernst Ferber, teniente coronel en el Estado Mayor de la Wehrmacht y condecorado con Cruz de Hierro, fue comandante en jefe de las Fuerzas Aliadas de Europa Central de la OTAN entre 1973 y 1975.
- Karl Schnell,mayor y primer oficial del Estado Mayor del ejercito nazi, condecorado también con la Cruz de Hierro, sustituyó al general Ferber como comandante en jefe de las Fuerzas Aliadas de Europa Central de la OTAN entre 1975 y 1977.
- Franz Joseph Schulze, alto oficial de las fuerzas aéreas nazis y condecorado con la la Cruz de Hierro, pasó a ser general de la RFA y después comandante en jefe de las Fuerzas Aliadas de Europa Central de la OTAN entre 1977 y 1979.
- Ferdinand von Senger und Etterlin, destacado oficial nazi, participo en la invasión de la URSS (Operación Barbarroja) y en la Batalla de Stalingrado, siendo condecorado con la Cruz de Oro. Paso a ser general y comandante en jefe de las Fuerzas Aliadas de Europa Central de la OTAN entre 1979 y 1983.
Valga esta larga pero seguramenteincompleta lista para ilustrar la profunda penetración de militares nazis en los más altos cargos de la OTAN y, lo que seguramente es menos conocido, en los puestos de dirección del ejército alemán, para pasar de allí a dirigir la Alianza Atlántica.
La mayor parte de las bases militares de EE.UU y de la OTAN en Europa están en Alemania, país que junto a Italia, Países Bajos, Bélgica y Turquía, albergan armamento nuclear.
Esta línea de continuidad política e ideológica entre el fascismo y la OTAN, con el anticomunismo como eje vertebrador, y la subyugación de Europa, sometiéndola a los intereses de EE.UU, para cortocircuitar sus naturales relaciones económicas, comerciales, culturales, etc, con Rusia, explican sobradamente una buena parte de los acontecimientos políticos acaecidos desde la II Guerra Mundial en el contiente europeo y en el presente.
8. La Red Stay-Behind, ejército secreto de la OTAN.
La colaboración de la OTAN con grupos fascistas y con servicios secretos militares con objetivos terroristas en diferentes países europeos, explícitamente contra el comunismo, al tiempo que desarrollaban una alianza que ahora se reedita con la guerra de Ucrania, contribuyeron decisivamente a desestabilizar gobiernos y a desencadenar la represión más feroz contra organizaciones revolucionarias.
En 2005, Daniele Ganser, historiador suizo, experto en relaciones internacionales y profesor de la universidad de Basilea, publica un libro titulado “Los ejércitos secretos de la OTAN” (21), resultado de un extenso trabajo de investigación sobre las relaciones entre la Alianza Atlántica, las redes de organizaciones fascistas y los servicios secretos de multitud de países – muchos de ellos europeos – con el conocimiento y la colaboración de sus gobiernos. El resultado ha sido un listado enorme de atentados terroristas destinados a la desestabilización de gobiernos y, en general, a la «lucha contra el comunismo».
El elemento desencadenante de su investigación fue la confirmación realizada en 1990 por Giulio Andreotti, Primer Ministro de Italia, ante una Comisión de Investigación del Parlamento italiano, de la existencia de la Red Gladio. En ella, los servicios secretos italianos actuaban bajo las órdenes de la OTAN. Señaló además que la Red continuaba activa y que existían redes semejantes en muchos otras países.
En su informe Andreotti acreditó que la Red Gladio poseía una gran cantidad de armamento, facilitado por la CIA, que se escondía en 139 lugares, situados en bosques, campos, iglesias y cementerios y que incluía: «armas portátiles, municiones, explosivos, granadas de mano, cuchillos, dagas, morteros de 60 milímetros, fusiles sin retroceso calibre .57, fusiles con mirillas telescópicas, transmisores de radio, prismáticos y otros tipos de equipamiento diverso”. Estas armas fueron utilizadas en atentados que sistemáticamente se atribuían a las Brigadas Rojas y que daban lugar a numerosas detenciones y medidas represivas entre las organizaciones obreras.
Los terribles atentados de la Piazza Fontana de Milán, de la estación de Bolonia, de la PIaza de la Loggia de Brescia y varios más, que ocasionaron la muerte de 491 personas y heridas y mutilaciones a otras 1.891, junto a los asesinatos de jueces y periodistas que trataron de investigarlos, mostraron la autoría de la organización fascista Ordine Nuovo, en colaboración estrecha con la OTAN, la CIA y los servicios secretos italianos, con la connivencia de los gobiernos de turno.
En el marco de grandes movilizaciones obreras y populares contra la guerra del Vietnam, el objetivo de los atentados era, en palabras de un terrorista arrepentido, «presionar al gobierno italiano para que declarara el Estado de Emergencia y promover un régimen autoritario en Italia».
Ferdinando Imposimato, presidente honorario del Tribunal Supremo de Casación, análogo al Tribunal Supremo, resume los resultados de las investigaciones realizadas por él, en las cuales establece el papel de la OTAN, de Ordine Nuovo y de los servicios secretos militares en las masacres que ensangrentaron Italia. Transcribo sus palabras, que pueden consultarse aquí (22): «En el curso de las investigaciones que he realizado sobre las tragedias que han asolado Italia, desde los atentados de la Plaza Fontana, al del tren Italicus Express que enlaza a Roma con Munich, a la de la Plaza de la Loggia en Brescia, a la tragedia de Bolonia, y en el curso de cuyas investigaciones han sido asesinados mis colegas Giovannni Falcone, Paolo Borsellino y otros, se ha confirmado que el explosivo utilizado procedía de las bases de la OTAN. (…) Todo ésto lo he escrito en un libro y nadie lo ha desmentido. En estas bases se reunían «terroristas negros», junto a representantes de la OTAN, mafiosos, políticos italianos y masones en la víspera de los atentados. Todo esto ha sido confirmado por testigos directos y se ha producido de forma ininterrumpida. (…) El problema es que el silencio de la prensa impide a la opinión pública conocer esta tremenda verdad: es la Operación Gladio, la que amenaza la paz y la seguridad y la que amenaza con desencadenar una gran guerra».
El listado de actuaciones de los llamados Stay-Behind, formula utilizada para establecer la citada colaboración entre la OTAN, los servicios secretos y las organizaciones fascistas locales para llevar a cabo acciones terroristas, en muchos casos consumadas, con el objetivo general de lucha contra el comunismo y la desestabilización de gobiernos, es larga: Francia, Austria, Suecia, Alemania, Noruega, Turquía, Argelia, Italia, Portugal, Grecia, Mozambique, Dinamarca, España (masacre de los abogados laboralistas de Atocha), Holanda, Bélgica, Suiza (23).
Daniele Genser destaca que la primera intervención en una masacre popular tuvo lugar en Grecia todavía durante la II Guerra Mundial. La resistencia antifascista griega, al igual que en Francia e Italia – destaca Daniele Ganser – estaba impulsada por los comunistas. Tras haber derrotado definitivamente a las tropas fascistas, en 1944 se convocó una gran manifestación pacífica, preludio de una huelga general, en apoyo del poder popular victorioso. Las fuerzas armadas británicas, junto a la policía y las organizaciones de extrema derecha masacraron la manifestación con decenas de muertos y heridos. Tras ella, Churchil impuso la monarquía de la familia de la reina Sofía, que fue expulsada definitivamente de Grecia tras el referéndum popular de 1974.
En el momento del escándalo que desencadenó Andreotti en 1990, el canal de televisión privado RTL conmocionó a la opinión pública alemana al revelar en un reportaje sobre la Red Gladio que ex-miembros de la temida Waffen-SS habían sido después miembros de la Red Stay-Behind alemana.
Un documento del estado mayor estadounidense titulado Overall Strategic Concepts (Conceptos Estratégicos Generales) de 28 de marzo de 1949 lo corrobora (24): «Alemania disponía de un excelente potencial en hombres entrenados para conformar las unidades clandestinas y las reservas del ejército secreto [unidades stay-behind]. Una resistencia eficaz puede y debe organizarse.»
El fascismo que hoy resurge tiene una continuidad histórica innegable. El apoyo militar, organizativo y económico del imperialismo de EE.UU y de las potencias europeas, a través de la OTAN, al fascismo, ha sido una constante histórica que hoy, como en la primera mitad del siglo XX, representa el recurso más brutal de un capitalismo en crisis para imponer su dominación. También responde a los mismos objetivos: apropiarse de las riquezas de los pueblos e impedir que, arrabatándoles el poder, construyan una sociedad que responda a las necesidades humanas. Socialismo o barbarie es hoy, más que nunca, la tarea a la que nos enfrentamos.
1 https://espanol.almayadeen.net/articles/1585977/la-historia-fascista-de-la-otan
2 https://espai-marx.net/elsarbres/review/lenin-y-la-revolucion-jean-salem/
3 https://www.lahaine.org/b2-img09/stalin_urbano.pdf
4 En el siguiente documento de la Coordinación de Núcleos Comunistas puede encontrarse información detallada acerca de la TNI, Iniciativa de Alerta Temprana, liderada por la BBC para coordinar la censura o la declaración como “fake” de las opiniones e informaciones enfrentadas al discurso imperialista. https://cncomunistas.org/wp-content/uploads/2022/03/el-covid-como-pretexto-organizaciones-revolucionarias_web-1.pdf
5 Pawels, J.R. (2.000) El mito de la guerra buena. Ed. Hiru. Pág 80
6 Black, Edwin (2009) [2001]. IBM y el Holocausto: la alianza estratégica entre la Alemania nazi y la corporación más poderosa de Estados Unidos
7 Ibid.
8 https://www.globalsecurity.org/military/world/war/operation-unthinkable.htm
9 https://www.muyinteresante.es/historia/32302.html
10 Alexander Pronin, “Churchil quería destruir la URSS en 1945”. A. Pronin fue piloto militar de honor de la URSS, participante en la Gran Guerra Patria. Su artículo puede consultarse aquí: https://www.tercerainformacion.es/articulo/memoria-historica/10/05/2022/la-operacion-impensable-la-traicion-de-churchill-contra-la-urss/
13https://web.archive.org/web/20080221005221/http://www.ushmm.org/research/doctors/Nuremberg_Code.htm
15 https://www.nytimes.com/2014/03/02/books/review/operation-paperclip-by-annie-jacobsen.html
16 https://es.wikipedia.org/wiki/Convenci%C3%B3n_sobre_armas_biol%C3%B3gicas
20 https://diario16.com/la-otan-y-sus-vinculos-con-el-nazismo/
21 Ganser, Daniele (2005) Los ejércitos secretos de la OTAN. El título original es Nato´s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe.
22 https://www.lahaine.org/mundo.php/ha-muerto-un-valiente-ferdinando
23 Stay-Behind: Cómo controlar las democracias. Las redes estadounidenses de desestabilización y de injerencia. https://www.voltairenet.org/article120005.html#nb5
24 https://es.wikipedia.org/wiki/Red_Stay_Behind
L’impérialisme anglo-saxon, l’OTAN et le fascisme, les faces d’une même médaille
Ángeles MAESTRO
(CNC)
- L’objectif central du blanchiment de l’OTAN : assimiler le fascisme au communisme.
L’une des réalisations les plus importantes de l’offensive idéologique menée par l’impérialisme après la Seconde Guerre mondiale est d’avoir réussi à installer dans l’imaginaire collectif que le nazisme avait été liquidé avec le Troisième Reich, et que les États-Unis et la Grande-Bretagne, en tant que puissances victorieuses du Reich, n’avaient rien à voir avec le fascisme.
Son appareil de propagande, de cooptation et de corruption des intellectuels – magistralement caractérisé par Frances Stonor Saunders1 – a renforcé la persécution sauvage des artistes et des écrivains de l’ère MCCarthy et l’ostracisme de ceux qui ne se soumettaient pas à ses desseins.
L’impérialisme anglo-saxon – suivi de près par ses élèves avancés d’Europe occidentale et «leurs fils de putain «1, dictateurs de toutes sortes imposés manu militari par «l’Occident» lors de centaines de coups d’État dans de nombreux pays – a réussi, au moyen de l’anticommunisme le plus féroce, à imposer trois objectifs liés entre eux : dénigrer l’URSS, effacer son rôle décisif et celui de la résistance antifasciste dans la victoire contre le nazisme, et faire apparaître les États-Unis comme la puissance qui a sauvé l’Europe du fascisme.
De là à la récente résolution du Parlement européen assimilant fascisme et communisme1, il n’y avait qu’un pas. La résolution adoptée le 19 septembre 2019, alors que les tambours de la guerre de l’OTAN contre la Russie battaient son plein, utilise le fascisme comme prétexte, afin de forcer résolument la note contre le communisme. Mot pour mot : » Si les crimes du régime nazi ont été évalués et punis grâce aux procès de Nuremberg, il demeure urgent de faire connaître les crimes perpétrés par le stalinisme et d’autres dictatures [rien n’est dit d’autres dictatures fascistes], de les évaluer moralement et juridiquement, et de mener des enquêtes judiciaires à leur sujet «. On «exprime également sa profonde inquiétude face aux efforts déployés par les dirigeants russes actuels pour déformer les faits historiques et dissimuler les crimes perpétrés par le régime totalitaire soviétique, efforts qui constituent un élément dangereux de la guerre de l’information menée contre l’Europe démocratique dans le but de la diviser, et invite donc la Commission à les combattre fermement». On y ignore des faits aussi incontestables que le fait que l’URSS a perdu plus de 27 millions d’habitants, soit plus de 10 % de sa population de l’époque, dans la lutte contre l’agression nazie ou que c’est l’URSS qui a anéanti à elle seule, 70 % de la machine de guerre d’Hitler.
L’une des bases de la résolution du Parlement européen est la signature du pacte Molotov-Ribbentrov en mai 1939, signé entre l’URSS et l’Allemagne nazie, comme précédent immédiat du début de la Seconde Guerre mondiale. Cette affirmation s’écroule si l’on tient compte des nombreux pactes antérieurs souscrits par les puissances européennes avec l’Allemagne fasciste tels que ceux que l’académicien australien Tim Anderson a rassemblés dans son article «L’histoire fasciste de l’OTAN»[1] et que je reproduis ci-après :
– Concordat avec le Vatican. Reconnaissance mutuelle et non-ingérence
https://www.concordatwatch.eu/reichskonkordat-1933-full-text—k1211
– 1933, le 25 août. Accord de Haavara avec les sionistes juifs allemands Accord pour les trans allemands.Accord pour transférer des capitaux et des personnes en Palestine.
https://www.jewishvirtuallibrary.org/haavara
– 1934, 26 janvier. Pacte de non-agression germano-polonais
Pour s’assurer que la Pologne ne signe pas d’alliance militaire avec la France. https://avalon.law.yale.edu/wwii/blbk01.asp
– 1935, 18 juin. Accord naval anglo-allemand
La Grande-Bretagne accepte que l’Allemagne augmente sa flotte jusqu’à 35 % de la taille de la flotte britannique. https://carolynyeager.net/anglo-german-naval-agreement-june-18-1935
– 1936, juillet. L’Allemagne nazie aide les fascistes en Espagne
Hitler envoie des unités aériennes et blindées pour aider le général Franco. https://spartacuseducational.com/SPgermany.htm
– Accord sur l’axe Rome-Berlin
Alliance fasciste et anticommuniste entre l’Italie et l’Allemagne. https://www.globalsecurity.org/military/world/int/axis.htm
– 1936, octobre-novembre. Pacte anticommuniste
Traité anticommuniste, initié par l’Allemagne nazie et le Japon en 1936 et qui a plus tard attiré 9 états européens : Italie, Hongrie, Espagne, Bulgarie, Croatie, Danemark, Finlande, Roumanie et Slovaquie
– 1938, 30 septembre. Pacte de Munich
La Grande-Bretagne, la France et l’Italie cèdent les prétentions allemandes sur les Sudètes (République tchèque). https://www.britannica.com/event/Munich-Agreement
– 1939, le 22 mai
Pacte d’acier
Il consolide l’accord italo-allemand de 1936.
https://ww2db.com/battle_spec.php?battle_id=228
– 1939, 7 juin. Pacte de non-agression germano-latin
Il cherche la paix avec l’Allemagne nazie.
https://www.jstor.org/stable/43211534
– 1939, le 24 juillet
Pacte de non-agression entre l’Allemagne et l’Estonie
Il cherche la paix avec l’Allemagne nazie.
https://www.jstor.org/stable/43211534
– 1939, le 23 août Pacte de non-agression de l’URSS (Molotov-Ribbentrop)
Il cherche la paix avec l’Allemagne nazie, le protocole définit les sphères d’influence.
https://universalium.en-academic.com/239707/German-Soviet_Nonaggression_Pact
Il s’y ajoute le Pacte de Non-intervention, promu par la France et l’Angleterre, auquel ont adhéré 27 États européens, en vertu duquel il était convenu d’interdire toute aide au gouvernement légitime de la République espagnole, menacée par un coup d’État fasciste, soutenu résolument par toutes sortes d’aide d’armement et d’intervention militaire directe des régimes fascistes d’Italie, d’Allemagne et du Portugal. Il était notamment établi : « s’abstenir rigoureusement de toute ingérence, directe ou indirecte, dans les affaires intérieures de ce pays », tout en interdisant «l’exportation… la réexportation et le transit vers l’Espagne, les possessions espagnoles ou la zone espagnole du Maroc, de tout type d’armes, de munitions et de matériel de guerre ». Alors que les peuples de l’État espagnol se vidaient de leur sang à cause du manque d’armes, les frontières terrestres et maritimes ont été scellées et le soutien militaire de l’URSS, seul pays qui lui offrait une aide militaire, a eu de grandes difficultés à arriver.
Ce pacte infâme a contribué de manière décisive à la victoire du régime fasciste et à l’anéantissement de la République espagnole. Peu après la fin de la guerre, en 1939, la France et l’Allemagne reconnurent la dictature du général Franco. En 1953, le Vatican et les États-Unis ont fait de même, donnant lieu à l’établissement de bases militaires de ce dernier en Espagne.
Rien de tout cela n’a été repris dans la résolution du Parlement européen, qui restera dans l’histoire comme un exemple flagrant de manipulation au service d’une connivence mal dissimulée avec le fascisme, comme nous le verrons ci-dessous et dont l’expression la plus claire est le soutien manifeste de l’UE au régime nazi de l’Ukraine.
Je n’entrerai pas dans l’analyse des récits sur la «distorsion des faits historiques» de l’époque de Staline, montrée magistralement, entre autres, par Jean Salem[2] et Domenico Losurdo[3], ni de l’annihilation du droit à l’information par la «Europe démocratique» en bloquant l’accès aux médias russes et en censurant les publications qui contredisent le discours impérialiste. À cet égard, il convient de noter que ce sont les mêmes mécanismes de censure et de dénigrement que ceux mis en place contre ceux qui ont contredit la version «officielle» de la pandémie Covid sont utilisés[4]
L’objectif de cet article est de montrer la continuité historique entre l’impérialisme anglo-saxon, avec l’UE comme laquais obéissant, et le fascisme, depuis le lendemain de la Seconde Guerre mondiale, et qui se reproduisent maintenant dans toute sa splendeur en Ukraine
- La collaboration directe des entreprises américaines avec l’Allemagne fasciste.
Malgré l’entrée en guerre des États-Unis contre l’Allemagne en décembre 1941, après l’attaque de Pearl Harbor, les grandes compagnies pétrolières américaines, notamment la Standard Oil Company, propriété de la famille Rockefeller, fournirent à l’Etat nazi d’énormes quantités de pétrole, sans lesquelles il aurait été impossible d’attaquer l’URSS. En effet, l’importation allemande de produits pétroliers en provenance des États-Unis est passée de 44 % en juillet 1941 (l’opération Barbarossa contre l’URSS a commencé en juin 1941) à pas moins de 94 % en septembre de la même année [5].
La collaboration entre le régime nazi et la multinationale américaine IBM a commencé dès l’arrivée au pouvoir d’Hitler en 1933, s’est poursuivie jusqu’en mai 1945 et a fourni la base technologique indispensable pour mener à bien le génocide nazi[6]. IBM a facilité la génération et la tabulation de cartes perforées à partir des données du recensement national de 1933 qui ont permis l’identification et la répression massive des militants politiques et syndicaux et des minorités ethniques, comme la juive. Dès 1933, 60.000 personnes furent identifiées et emprisonnées. De même, ces techniques ont été appliquées à la logistique militaire, à la gestion des ghettos et des camps, etc. Au fur et à mesure que la machine de guerre nazie occupait les nations successives d’Europe, la capitulation était suivie d’un recensement de la population de chaque nation subjuguée, en vue de son identification et de sa répression, en collaboration avec les filiales allemande et polonaise d’IBM. L’Allemagne nazie est rapidement devenue le deuxième client le plus important d’IBM après le lucratif marché américain [7]
Ces deux exemples significatifs auxquels s’ajoutent les plus grandes entreprises américaines comme Coca-Cola, Ford, General Motors et d’autres, montrent le haut degré de collaboration économique des États-Unis avec le fascisme. De même, ces antécédents contribuent à expliquer comment – à l’égale qu’il s’est produit dans la Commune de Paris ou dans l’attaque de toutes les nations en conflit dans la Première Guerre mondiale – les intérêts de la bourgeoisie unifient les ennemis de guerre contre les révolutions ouvrières.
- Combattre «le mauvais ennemi». L’Opération Impensable.
Le général Patton, qui commandait la Troisième Armée des États-Unis, fermement partisan de la poursuite de la guerre en attaquant l’URSS, a déclaré peu avant l’entrée de l’Armée rouge à Berlin : « Nous avons peut-être toujours combattu le mauvais ennemi. Mais tant qu’on y est, on devrait poursuivre ces bâtards maintenant, parce qu’on va devoir les combattre. Je dirai ceci : la Troisième Armée seule, avec très peu d’aide et très peu de pertes, pourrait anéantir ce qui reste des Russes en six semaines. Souvenez-vous de mes paroles. Ne les oubliez jamais»[8].
Patton a été démis de ses fonctions, mais sa proposition nichait déjà dans d’autres esprits. Le Premier ministre britannique Winston Churchill, considéré par la propagande officielle comme l’un des héros de la victoire contre le fascisme, a donné l’ordre à l’état-major de Planification de la Guerre du Royaume-Uni de concevoir dans le plus grand secret « l’Opération Impensable » pour attaquer l’URSS immédiatement après la fin de la Seconde Guerre mondiale. Le plan prévoyait d’envahir l’Union soviétique et de détruire totalement ses principales villes et ses installations industrielles en les bombardant avec des armes nucléaires.
L’Opération devait être menée le 1er juillet 1945, avant que les plus grands contingents de troupes américaines ne se retirent d’Europe, et prévoyait une attaque surprise de Hambourg à Trieste. L’offensive devait être menée par les 64 divisions américaines stationnées en Europe, 35 divisions britanniques, 4 polonaises et 10 divisions allemandes. Ces divisions allemandes étaient maintenues par les «Alliés» dans le Schleswig-Holstein et le sud du Danemark, entraînées quotidiennement par des instructeurs britanniques et préparées pour la guerre contre l’URSS.
L’Opération est rejetée face vue la supériorité de l’Armée rouge, qui disposait de 264 divisions en Europe, et de sa force blindée, avec des unités deux fois plus nombreuses et de meilleure qualité. La puissance aérienne soviétique était également écrasante : les Anglo-américains et leurs alliés disposaient de 6 714 chasseurs et 2 464 bombardiers contre respectivement 9 380 et 3 380 du côté soviétique [9].
À cet égard, il est essentiel de noter que les services secrets soviétiques, qui opéraient à Londres, ont accédé à tous les plans de l’Opération Impensable. Le 18 mai 1945, le haut commandement politique et militaire de l’URSS reçut une information révélant les intentions des chefs de la Wehrmacht et de l’Allemagne nazie, ainsi que des alliés de la coalition «anti-hitlérienne». On y rendait compte des négociations secrètes menées en Suisse par Allen Dulles, du Bureau des services stratégiques des États-Unis (renseignement militaire et politique), avec le général SS Karl Wolff[10].
Outre l’infériorité militaire anglo-saxonne, le moral de leurs troupes, lasses de la guerre et conscientes des crimes nazis, rendait extrêmement risqué de les convaincre qu’elles avaient combattu «le mauvais ennemi». A tout cela, il faut ajouter l’importance de la résistance antifasciste qui luttait dans la plupart des pays européens et l’énorme prestige de l’URSS auprès de la classe ouvrière de ces pays. Ces faits ont été déterminants pour la victoire inattendue et écrasante du Parti travailliste britannique aux élections générales du 5 juillet 1945.
Cependant, Churchill ne lâchait prise. L’historien américain Thomas Mayer, dans son livre «When Lions Roar» révéla un document déclassifié du FBI selon lequel Churchill, en 1947, tenta de convaincre Truman, par l’intermédiaire du sénateur Styles Bridges, de lancer une bombe atomique sur le Kremlin et de détruire Moscou. De cette façon, «il serait très facile de gérer l’équilibre de la Russie, qui n’aurait pas de direction»[11].
Les plans de l’Opération Impensable se déroulaient alors que le Kremlin recevait des félicitations publiques de Churchill pour «la brillante victoire que l’Armée Rouge et les peuples de l’URSS avaient remportée en expulsant les envahisseurs de leur terre et en vainquant la tyrannie nazie» tout en déclarant que «l’avenir de l’humanité dépend de l’amitié et de la compréhension entre les peuples britannique et russe».
L’attaque contre l’URSS n’a pas eu lieu, strictement, parce que la corrélation des forces, militaire et politique, ne l’a pas permis. Dû, entre autres motifs, à l’occupation de Berlin par l’Armée rouge et parce que les États-Unis avaient besoin de l’URSS pour mener à bien la guerre contre le Japon. Il ne faut pas l’oublier. Mais immédiatement après la fin de la Conférence de Yalta, au cours de laquelle il avait été convenu de respecter les zones d’intervention de chaque puissance, l’aviation anglo-saxonne, en violation flagrante de ses stipulations, rasait Dresde et ses ponts sur l’Elbe pour bloquer l’avancée de l’URSS, la zone industrielle de Slovaquie – qui devait rester sous influence soviétique -, la ville roumaine de Ploiești et ses champs de pétrole, quand l’Armée rouge était à ses portes, Postdam et Oranienburg, où les Allemands travaillaient déjà sur des gisements d’uranium.
Les bombes nucléaires larguées par les États-Unis sur les villes d’Hiroshima et de Nagasaki, probablement l’un des plus grands crimes contre l’humanité de l’histoire et absolument impunie, devaient montrer au monde, et en particulier à l’URSS, qu’aucune considération morale n’arrêterait l’impérialisme anglo-saxon.
Cet acte criminel mit fin à la Seconde Guerre mondiale. À partir de ce moment-là, ses objectifs de domination allaient se développer essentiellement à travers l’OTAN.
- Les crimes de guerre nazie et le Code de Nuremberg
En 1946, lors des procès de Nuremberg, le monde a appris avec horreur les atrocités commises par les nazis dans les camps de travail esclave et d’extermination, ainsi que les crimes contre la santé publique commis par les médecins allemands – la moitié d’entre eux affiliés au parti nazi – pour mener des expériences de différents types. Ces expériences, qui ont montré le plus grand mépris pour la vie et la dignité des personnes, n’ont pas apporté de progrès à la science médicale en général, bien que, selon le psychiatre américain Teo Alexander – l’un des créateurs du Code de Nuremberg, – a apporté des innovations significatives dans la science du meurtre[12].
Cet horreur et la prise de conscience que de telles monstruosités étaient possibles et pouvaient se répéter, ont conduit à l’élaboration du Code de Nuremberg [13], le premier code international d’éthique pour la recherche sur les êtres humains, publié le 19 août 1947 sous le précepte hippocratique Primum non nocere, c’est-à-dire «la première chose, ne pas faire de mal».
Parmi ses dix points, il convient de souligner: le consentement éclairé indispensable de la personne soumise à l’expérience, l’absence de contrainte, la condition préalable de l’expérimentation animale, la possibilité de l’interrompre à tout moment si des effets indésirables sont observés et si leurs résultats sont bénéfiques pour les personnes concernées.
Chacun de ces principes a été, et l’est aujourd’hui, absolument violé avec la vaccination massive contre le Covid, qui entraîne des dizaines de milliers de décès et des millions d’effets indésirables graves chez des personnes en bonne santé dans le monde entier [14].
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- La cooptation de scientifiques nazis par les États-Unis, l’OTAN et les laboratoires d’armes biologiques.
Avant la fin de la Seconde Guerre mondiale et en pleine bataille de Berlin, Allen Welsh Dulles, qui travaillait pour l’Office of Strategic Services (OSS) américain, prédécesseur de la CIA, et son premier directeur civil, a mis au point l’opération Paperclip[15]. Cette opération secrète a débuté en 1943 et visait à recruter des scientifiques et des militaires nazis, experts en armes biologiques et chimiques, pour les amener aux États-Unis en couvrant leurs crimes.
1600 scientifiques nazis ont été recrutés secrètement pour produire des armes pour les États-Unis «à un rythme fébrile et paranoïaque». Nombre d’entre eux, membres du parti nazi, officiers SS et criminels de guerre, avaient participé directement à des expériences médicales qui avaient entraîné la mort de milliers de prisonniers dans les camps de Dachau et de Ravensbrük et avaient été jugés à Nuremberg par eux, mais les États-Unis ont obtenu son acquittement. Les États-Unis les considéraient comme vitaux pour leur sécurité nationale.
L’existence de plus de 400 laboratoires d’armes biologiques aux États-Unis, en violation de la Convention sur l’interdiction de la mise au point, de la production et du stockage d’armes bactériologiques (biologiques) et à toxines[16], indique une poursuite inquiétante des expériences nazies condamnées à Nuremberg.
En avril 2022, le scientifique américain Francis Boyle, rédacteur de la loi promulguée par le Congrès de son pays pour se conformer à la Convention de 1972 sur les armes biologiques, a déclaré : «Le programme d’armes biologiques des États-Unis, évalué à 100 milliards de dollars, est une «entreprise criminelle» qui emploie des dizaines de milliers de «scientifiques de la mort» en Ukraine et dans d’autres pays»[17]
Mais il ne s’agit pas de simples projets. Les États-Unis ont mené des attaques aux armes chimiques et biologiques en Corée et au Vietnam. De même, en 1981, les armes biologiques américaines ont provoqué une épidémie de dengue hémorragique à Cuba [18]. [18]
Le ministère russe de la Défense a dénoncé la réalisation d’expériences sur des patients psychiatriques ukrainiens dans la ville de Kharkov. D’autres pays de l’OTAN, tels que l’Allemagne et la Pologne, ont également participé à ces expériences, développées par le laboratoire américain d’armes biologiques, ainsi que «entreprises pharmaceutiques comme Pfizer, Moderna, Merk et la société Gilead, affiliée à l’armée américaine, pour tester de nouveaux médicaments, en contournant les normes de sécurité internationales»[19]
- L’organisation Gehlen
En avril 1946, l’organisation Ghelen a été formée par les forces alliées dans la région de l’Allemagne occupée par les États-Unis, sur la base des réseaux des services secrets nazis en Europe orientale et dirigée par le général fasciste Reinahard Gehlen. En mars 1945, sachant que la fin du IIIe Reich était proche, Gehlen et un petit groupe d’officiers ont microfilmé les archives du Fremde Heere Ost sur l’URSS et les ont mis dans des récipients hermétiques. Les récipients ont été enterrés en plusieurs endroits dans les Alpes autrichiennes.
Le 22 mai 1945, Gehlen se rend au Corps américain de contre-espionnage (CIC) en Bavière et lui remet ses archives.
L’Organisation Gehlen est à l’origine du Réseau Stay Behind, que nous analyserons plus loin, et qui, créé et dirigée par l’OTAN, entraîne avec elle des services secrets militaires et des organisations fascistes de différents pays européens, comme le Réseau Gladio. De même, l’organisation Ghelen est le précurseur de l’actuel Service de Renseignement Ferederal (BND) du gouvernement allemand, dont Gehlen fut le premier président.
- La Conférence de Yalta, la RFA à l’OTAN et de hauts responsables nazis dans l’armée allemande et dans l’OTAN.
La Conférence de Yalta tenue en 1945 avec la participation des plus grands dissidents de l’URSS, de la Grande-Bretagne et des États-Unis a convenu, en ce qui concerne l’Allemagne, de son désarmement, de sa démilitarisation et de son partage entre les puissances victorieuses.
L’OTAN est créée en 1949, et en 1955, en violation flagrante des accords de Yalta, la RFA entre dans l’OTAN. En réponse, est créé le Pacte de Varsovie. En 1951, est établie en RFA la base de Ramstein, la plus grande base militaire américaine en Europe. Le réarmement de la RFA se déroule sous la direction des États-Unis et avec la participation de hauts chefs militaires nazis, tant dans la nouvelle armée allemande, que dans la direction de l’OTAN en Europe.
Outre Reinhard Gehlen, la liste des dirigeants nazis dans les hautes fonctions militaires occidentales est longue selon les informations recueillies et documentées par Beatriz Talegón dans Diario 16 [20] :
- Le colonel de la Wehrmacht pendant le Troisième Reich, Albert Schnez, devint chef d’état-major sous le gouvernement du social-démocrate Willy Brandt. Selon des informations déclassifiées en 2014, il aurait organisé une armée secrète de vétérans de la Seconde Guerre mondiale (quarante mille hommes) qui seraient prêts à défendre l’Allemagne d’une supposée et éventuelle invasion soviétique..
- Adolf Heusinger, général et chef des opérations de l’armée nazie, devint ensuite agent de la CIA, général de l’armée de la RFA et présida le comité militaire de l’OTAN jusqu’en 1964.
- Hans Speidel, lieutenant général nazi et chef d’état-major de l’un des plus éminents maréchaux Erwin Rommel, rejoint l’armée allemande d’Adenauer en tant que conseiller et supervise l’intégration des troupes allemandes dans l’OTAN. Il a ensuite été nommé commandant suprême des forces terrestres alliées de l’OTAN en Europe centrale de 1957 à 1963..
- Johannes Steinhoff, célèbre pilote de l’aviation militaire nazie, devient chef d’état-major et commandant des forces aériennes alliées d’Europe centrale de 1965 à 1966, puis chef d’état-major de la Luftwaffe Bundeswehr de 1966 à 1970, et enfin président du Comité militaire de l’OTAN de 1971 à 1974.Johann von Kielmansegg, coronel del Alto Comando del ejército nazi, tras ascender a general de la armada alemana, fue nimbrado comandante en jefe de las fuerzas especiales de la OTAN en Europa central en 1967.
- Johann von Kielmansegg, colonel du haut commandement de l’armée nazie, est promu général de l’armée allemande et nommé commandant en chef des forces spéciales de l’OTAN en Europe centrale en 1967.
- Ernst Ferber, lieutenant-colonel à l’état-major de la Wehrmacht et titulaire de la Croix de fer, a été commandant en chef des forces alliées de l’OTAN en Europe centrale de 1973 à 1975
- Karl Schnell, major et premier officier de l’état-major général de l’armée nazie, également titulaire de la Croix de fer, a remplacé le général Ferber au poste de commandant en chef des forces alliées de l’OTAN en Europe centrale de 1975 à 1977..
- Franz Joseph Schulze, officier supérieur de l’armée de l’air nazie et récipiendaire de la Croix de fer, devient général de la RFA puis commandant en chef des forces alliées de l’OTAN en Europe centrale de 1977 à 1979
- Ferdinand von Senger und Etterlin, officier nazi de premier plan, a participé à l’invasion de l’URSS (opération Barbarossa) et à la bataille de Stalingrad et a été décoré de la Croix d’or. Il est devenu général et commandant en chef des forces alliées d’Europe centrale de l’OTAN de 1979 à 1983.
Cette longue liste, mais certainement incomplète, illustre la profonde pénétration des militaires nazis aux plus hauts postes de l’OTAN et, ce qui est certainement moins connu, aux postes de direction de l’armée allemande, pour passer de là à la tête de l’Alliance atlantique.
La plupart des bases militaires des États-Unis et de l’OTAN en Europe se trouvent en Allemagne, pays qui, avec l’Italie, les Pays-Bas, la Belgique et la Turquie, abrite des armes nucléaires.
Cette ligne de continuité politique et idéologique entre le fascisme et l’OTAN, avec l’anticommunisme comme axe central, et l’assujettissement de l’Europe, la soumettant aux intérêts des États-Unis, pour court-circuiter ses relations économiques, commerciales, culturelles naturelles, etc., avec la Russie, expliquent largement une bonne partie des événements politiques survenus depuis la Seconde Guerre mondiale sur le continent européen et dans le présent.
- Le réseau Stay-Behind, l’armée secrète de l’OTAN.
La collaboration de l’OTAN avec des groupes fascistes et des services secrets militaires ayant des objectifs terroristes dans différents pays européens, explicitement contre le communisme, tout en développant une alliance qui est aujourd’hui rééditée avec la guerre en Ukraine, a contribué de manière décisive à déstabiliser des gouvernements et à déclencher la répression la plus féroce contre des organisations révolutionnaires.
En 2005, Daniele Ganser, historien suisse, expert en relations internationales et professeur à l’Université de Bâle, a publié un livre intitulé «Les armées secrètes de l’OTAN»[21], résultat d’une recherche approfondie sur les relations entre l’Alliance atlantique, les réseaux d’organisations fascistes et les services secrets d’une multitude de pays – dont beaucoup sont européens – au vu et au su de leurs gouvernements et avec leur collaboration. Le résultat est une énorme liste d’attentats terroristes visant à déstabiliser les gouvernements et, en général, à «combattre le communisme».
Le déclencheur de son enquête a été la confirmation en 1990 par Giulio Andreotti, Premier ministre italien, devant une commission d’enquête du Parlement italien, de l’existence du réseau Gladio. Les services secrets italiens y agissant sous les ordres de l’OTAN. Il a en outre souligné que le réseau était toujours actif et que des réseaux similaires existaient dans de nombreux autres pays.
Dans son rapport, Andreotti attribuait au réseau Gladio la possession d’une grande quantité d’armes, fournies par la CIA, cachées dans 139 lieux, soit dans des forêts, des champs, des églises ou des cimetières; parmi lesquelles : «des armes portatives, des munitions, des explosifs, des grenades à main, des couteaux, des poignards, des mortiers de 60 millimètres, des fusils sans recul de calibre 57, des fusils à visée télescopique, des émetteurs radio, des jumelles et divers autres types d’équipements». Ces armes furent utilisées dans des attentats systématiquement attribués aux Brigades Rouges donnant lieu à de nombreuses arrestations et mesures répressives au sein des organisations ouvrières.
Les terribles attentats à la bombe de la Piazza Fontana à Milan, dans la gare de Bologne, dans la Piazza della Loggia à Brescia et de plusieurs autres, qui ont fait 491 morts, 1 891 blessés et mutilés, ainsi que les assassinats de juges et de journalistes qui ont tenté d’enquêter sur ces attentats, montrent que l’organisation fasciste Ordine Nuovo, en étroite collaboration avec l’OTAN, la CIA et les services secrets italiens, avec la connivence des gouvernements de l’époque, en est responsable.
Dans le cadre de grandes mobilisations ouvrières et populaires contre la guerre du Vietnam, l’objectif des attentats était, selon les mots d’un terroriste repenti, «de faire pression sur le gouvernement italien pour qu’il déclare l’état d’urgence et pour promouvoir un régime autoritaire en Italie».
Ferdinando Imposimato, président honoraire de la Cour suprême de cassation, analogue à la Cour suprême, résume les résultats de ses investigations, dans lesquelles il établit le rôle de l’OTAN, de l’Ordine Nuovo et des services secrets militaires, dans les massacres qui ont ensanglanté l’Italie. Je transcris ses propos, qui peuvent être consultés ici [22] : » Au cours des enquêtes que j’ai menées sur les tragédies qui ont dévasté l’Italie, des attentats de la Piazza Fontana, à l’attaque du train Italicus Express reliant Rome à Munich, à la Piazza della Loggia de Brescia, à la tragédie de Bologne, et au cours desquelles mes collègues Giovannni Falcone, Paolo Borsellino et d’autres, ont été assassinés, il a été confirmé que l’explosif utilisé provenait des bases de l’OTAN. (…) J’ai écrit tout cela dans un livre et personne ne l’a nié. Dans ces bases, les «terroristes noirs», ainsi que des représentants de l’OTAN, des mafiosi, des politiciens italiens et des francs-maçons se réunissaient à la veille des attentats. Tout cela a été confirmé par des témoins directs et s’est déroulé sans interruption (…) Le problème est que le silence de la presse empêche le public de connaître cette formidable vérité : il s’agit de l’opération Gladio, qui menace la paix et la sécurité et qui risque de déclencher une grande guerre».
La liste des actions du soi-disant Stay-Behind, formule utilisée pour établir la collaboration susmentionnée entre l’OTAN, les services secrets et les organisations fascistes locales pour mener des actions terroristes, dans de nombreux cas consommées, dans le but général de combattre le communisme et de déstabiliser les gouvernements, est longue : France, Autriche, Suède, Allemagne, Norvège, Turquie, Algérie, Italie, Portugal, Grèce, Mozambique, Danemark, Espagne (massacre des avocats ouvriers d’Atocha), Hollande, Belgique, Suisse[23].
Daniele Genser souligne que la première intervention dans un massacre populaire a eu lieu en Grèce, toujours pendant la Seconde Guerre mondiale. La résistance antifasciste grecque, comme en France et en Italie – souligne Daniele Ganser – était dirigée par les communistes. Après la défaite finale des troupes fascistes, en 1944, une grande manifestation pacifique, prélude à une grève générale, est appelée à soutenir le pouvoir populaire victorieux. Les forces armées britanniques, ainsi que la police et les organisations d’extrême droite, ont massacré la manifestation, tuant et blessant des dizaines de personnes. Dans la foulée, Churchill impose la monarchie de la famille de la reine Sophia, qui sera définitivement expulsée de Grèce après le référendum populaire de 1974.
Au moment du scandale déclenché par Andreotti en 1990, la chaîne de télévision privée RTL a choqué le public allemand en révélant dans un reportage sur le réseau Gladio que d’anciens membres de la redoutable Waffen-SS avaient ensuite été membres du réseau allemand Stay-Behind.
Un document de l’état-major américain intitulé Overall Strategic Concepts du 28 mars 1949 le corrobore [24] : «L’Allemagne disposait d’un excellent potentiel en hommes entraînés pour former les unités clandestines et les réserves de l’armée secrète [unités stay-behind]. Une résistance efficace peut et doit être organisée».
Le fascisme résurgent d’aujourd’hui a une continuité historique indéniable. Le soutien militaire, organisationnel et économique de l’impérialisme américain et des puissances européennes, par le biais de l’OTAN, au fascisme est une constante historique qui, aujourd’hui comme dans la première moitié du XXe siècle, représente le recours le plus brutal d’un capitalisme en crise pour imposer sa domination. Il répond aussi aux mêmes objectifs : s’approprier les richesses des peuples et les empêcher, en leur prenant le pouvoir, de construire une société qui réponde aux besoins humains.
Socialisme ou barbarie, telle est aujourd’hui, plus que jamais, la tâche qui nous attend.



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