El socialismo es la declaración de permanencia de la revolución, la dictadura de clase del proletariado como transición necesaria hacia la abolición de las diferencias de clase en general, hacia la abolición de todas las relaciones de producción en que se basan, hacia la abolición de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, hacia el cambio radical que resulta de todas esas relaciones sociales.
(K. Marx. Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850)
En el editorial[1] del número 11 de Con-ciencia de clase planteamos las líneas básicas de la posición de CNC frente a las agresiones del imperialismo en un momento histórico en el que la agudización de la crisis del capitalismo multiplica los ataques a diferentes países.
Es conocida nuestra línea política que defiende la unidad esencial entre el imperialismo, el sionismo y el fascismo y el derecho incuestionable a la resistencia armada de los pueblos, al tiempo que afirma que en esa lucha – ya sea en Palestina, Líbano, Irán, Rusia, el Sahel o en cualquier lugar del mundo en el que se levantan las armas contra la opresión colonial o de clase –, están presentes los intereses de toda la humanidad.
CNC, en consecuencia, considera prioritario concentrar esfuerzos en la derrota de “nuestros imperialistas”, para lo que trata de colocar en el centro de la lucha de clases en el Estado español la confrontación con el gobierno (que, tenga el color que tenga, representará a la burguesía), el desmantelamiento de las Bases y la salida de la OTAN y de la UE.
Hoy, partiendo del editorial citadohemos creído necesario profundizar en un terreno que divide a las organizaciones de la izquierda. En él se afirma que, partiendo de la lucha prioritaria contra el imperialismo euro-estadounidense, las organizaciones comunistas no pueden ser acríticas con las víctimas del imperialismo, sobre todo porque hay una línea revolucionaria que regenerar. Y esa crítica no persigue dar lecciones a nadie, sino que es imprescindible para la construcción de la línea política revolucionaria y, en definitiva, de la independencia de clase. Propone, además, que esa función crítica es más necesaria cuanto más “similares” puedan parecer los procesos, como por ejemplo el “socialismo del siglo XXI”.
Desde el 3 de enero, CNC ha hecho declaraciones públicas y promovido movilizaciones unitarias contra el ataque militar de EE.UU. a Venezuela, el secuestro del presidente Maduro y de su esposa, y contra el silencio cómplice del gobierno español y del resto de la UE ante la barbarie imperialista.
A medida que se van conociendo tanto los hechos producidos el 3 de enero, como las decisiones que ha tomado – y la ausencia de otras – el gobierno de Delcy Rodríguez en el más de medio año transcurrido desde entonces, exigen una toma de posición al respecto. Y lo requieren por coherencia política y porque toda organización revolucionaria tiene el derecho y el deber de analizar los hechos en sus límites y condicionantes, y de aprender de las victorias y de los fracasos de la lucha de los pueblos por su soberanía y de la clase obrera por su emancipación. Y además, porque al igual que está sucediendo en Bolivia, la clase obrera y el pueblo venezolano no han dicho la última palabra.
Los hechos a partir del 3 de enero.
- El presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores fueron secuestrados por la Delta Force, unidad de élite de EE.UU., dentro de Fuerte Tiuna, una de las instalaciones militares más importantes del país. El secuestro ocurrió en un escenario de varios meses de amenazas y de cerco naval por parte de Washington sin que se activaran mecanismos de defensa eficaces a gran escala. Defendiéndolos con su vida cayeron varias decenas de militares venezolanos y 32 internacionalistas cubanos.
- Los planes de defensa de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana existían, así como los potentes misiles tierra-aire 300, entre otros. Todo fue desactivado y, según testimonios, cuando los milicianos (se decía que había cinco millones armados) se presentaron en su puesto de combate se encontraron con los militares desarmados y fueron enviados a dormir.
- A finales de enero ya se publicó la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos que vulnera flagrantemente la Constitución Bolivariana (CB), como ha sido denunciado[2]. Entre otras cosas esta ley:
– elimina la obligatoriedad de que el Estado posea la mayoría de las acciones en las empresas mixtas y permite que socios extranjeros ejecuten el control operativo y financiero. El artículo 12 de la CB establece que todos los yacimientos mineros y de hidrocarburos … son de dominio público y por tanto, inalienables e imprescriptibles.
– elimina el requisito de aprobación parlamentaria de los contratos petroleros. El artº. 150 de la CB determina que no se puedan establecer contratos con empresas extranjeras sin la aprobación de la Asamblea Nacional
– permite a las empresas mixtas o privadas pueden comercializar directamente la producción, al tiempo que se eliminan impuestos a la extracción y registro de exportación. Además, las operadoras quedan exentas del Impuesto a los Grandes Patrimonios, tributos municipales/estatales y otras contribuciones.
– suprime el monopolio operativo de Petróleos de Venezuela S.A. (PdVSA), permitiendo a la empresa estatal formar contratos directos con el capital privado, vulnerando el artº. 303 que establece que “Por razones de soberanía, económica, política y de estrategia nacional, el Estado conservará la totalidad de las acciones de Petróleos de Venezuela S.A. o del ente creado para el manejo de la industria petrolera”.
- De la ley escrita se pasó inmediatamente a los hechos. El 29 de enero, la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC), organismo dependiente del Departamento del Tesoro de EE.UU., emitió un comunicado[3] según el cual esta entidad se hacía cargo de la distribución, venta y cobro de la producción de petróleo venezolano; es decir, el dinero va a cuentas del tesoro de EE.UU. y Venezuela recibe lo que le den. “En cualquier contrato para dichas transacciones con el gobierno venezolano, PdVSA o Entidades de PdVSA especificará que las leyes de los EE.UU. o de cualquier jurisdicción dentro de los EE.UU rigen el contrato y que cualquier resolución de disputas en virtud del contrato se llevará a cabo en los EE.UU”[4]. Por supuesto, todas las transacciones se realizan obligatoriamente en dólares y ello incluye la prohibición de vender petróleo a Cuba, China, Corea del Norte o a cualquier país considerado enemigo por EE.UU. Caben pocas dudas acerca del brutal allanamiento de la soberanía de Venezuela.
- En abril de 2026, se aprobó la reforma de la Ley de Minas en el mismo sentido que la de hidrocarburos: eliminar el monopolio estatal del oro, diamantes y minerales estratégicos para abrirlo al capital privado y extranjero. La Ley se tramitó por la vía de urgencia tras reuniones de Delcy Rodríguez con el Secretario de Interior de EE.UU. Doug Burgum.
- El 19 de febrero, se aprueba la Ley de Amnistía por la cual se libera a condenados por asesinatos, quema de viviendas y otros crímenes cometidos en el intento de golpe de Estado de 2002, las guarimbas y otros atentados, muchos de ellos perpetrados por paramilitares colombianos al servicio de EE.UU.
- Tras la organización del saqueo de los recursos, en el Atlantic Council[5] se reclama un llamado “Plan Venezuela”[6] consistente en desmantelar los aparatos del Estado bolivariano, es decir, las fuerzas armadas, la administración de justicia, las prisiones, la policía y, por supuesto, las milicias populares. El modelo a seguir deberá ser el “Plan Colombia”, una especie de Operación Cóndor de contrainsurgencia, destinado a liquidar a dirigentes políticos, sindicales y líderes del movimiento popular. En el artículo citado se dice textualmente: “EE.UU. debería comprometerse con un esfuerzo a largo plazo y bien financiado, inspirado en el Plan Colombia y apoyado por socios regionales, para asegurar y reconstruir el Estado venezolano”. La propuesta calcula que el Plan costaría entre 10.000 y 20.000 millones de dólares que pagaría la propia Venezuela a partir de sus fondos ahora congelados en el Banco de Inglaterra, y que sólo serán liberados cuando el país tenga un “gobierno legítimo”. Son planes que todavía no pueden llevar a cabo, pero que no se pueden desconocer porque responden a una lógica interna incuestionable.
¿Todo empezó el 3 de enero?
Más allá del papel jugado por determinadas personas, el proceso empezó a gestarse mucho antes. En 1989, cuando la URSS estaba a punto de desmoronarse, tuvieron lugar las revueltas populares conocidas como el “Caracazo”. Fueron la respuesta a las medidas de austeridad aplicadas por un gobierno muy debilitado en el marco de una profunda crisis económica. En 1992 Hugo Chávez intentó un golpe militar que fracasó. Su mensaje a la población, ya detenido, terminó con un “por ahora” que, lejos de representar una derrota, expresaba un aplazamiento de los objetivos revolucionarios. Así lo entendió la movilización popular que consiguió su liberación dos años después. Tras exiliarse en Cuba fue elegido presidente en 1998 y reelegido ininterrumpidamente hasta su muerte en 2013.
A partir de la aprobación en referéndum de la Constitución Bolivariana en 1999, se nacionalizan los hidrocarburos y yacimientos mineros, las telecomunicaciones, la electricidad, la siderurgia, el Banco de Venezuela y otros, en un proceso de recuperación de la soberanía nacional sobre los principales recursos del país.
El Partido Comunista de Venezuela (PCV)[7], partido de gran prestigio por su heroica historia que incluye etapas de lucha armada, y su papel en la creación de los primeros sindicatos en la industria y en el campo, apoyó el proceso en un primer momento, para distanciarse progresivamente rechazando su incorporación al PSUV[8]. El alejamiento creciente del PCV (criticando la creciente dolarización y privatización encubierta de empresas, así como la criminalización de la protesta), compartido por otras organizaciones importantes como Patria para Todos (PPT)[9], se agudizó con el gobierno de Nicolás Maduro y culminó en 2020 con el abandono de la coalición gubernamental Gran Polo Patriótico. En agosto de 2023 el Tribunal Supremo de Justicia intervino la dirección del PCV y designó una nueva vinculada al PSUV.
El concepto que ha guiado los cambios implementados, tanto en Venezuela como en Bolivia, como o en otros países latinoamericanos con gobiernos “progresistas” ha sido el Socialismo del siglo XXI[10], acuñado por el alemán afincado en México, Heinz Dieterich. Pretendía ser una superación del capitalismo y el socialismo identificando la causa de los males que asolan a los pueblos con una élite delincuente, compuesta por unos diez mil banqueros, industriales y políticos profesionales que usan los recursos del planeta y los frutos de nuestro trabajo, para sí (…) dejando a las mayorías en la miseria y el desamparo. Era la enésima “superación” del marxismo, la “revolución del 99% o de la nube de mosquitos” que en Grecia se derrumbaría posteriormente, pero que entonces iniciaba su andadura con tintes indígenas.
Con estos mimbres teóricos para sustentar el “asalto a los cielos”, no es difícil imaginar la riada de “asesores” procedentes de las filas posmodernas que iban a explicar, a cambio de suculentos emolumentos, cómo se hacía la revolución sin expropiar a la burguesía.
En Venezuela, la elevada renta petrolera permitía llevar a cabo mejoras muy importantes en de las condiciones de vida de los sectores más empobrecidos, que por primera vez veían llegar el agua o el alcantarillado a sus barrios, o la financiación para proyectos de desarrollo comunitario.
Los proyectos más importantes fueron los educativos y los sanitarios. Se creó un sistema educativo paralelo al oficial, cuyas principales iniciativas fueron: la Misión Robinson (alfabetización y primaria), Misión Ribas (educación media/bachillerato) y Misión Sucre (educación universitaria).
La Misión Barrio Adentro, con la colaboración decisiva de Cuba, trasladó la rica experiencia de la atención de salud socialista a los barrios donde nunca habían visto un médico. Su desarrollo incluyó desde la atención primaria hasta los niveles especializados.
Es importante tener en cuenta que estos sistemas operaban mientras los sistemas públicos anteriores, sanitario y educativo, seguían funcionando – al igual que los privados, vía conciertos, etc. – con el presupuesto del Estado; eran controlados por las mismas élites y por supuesto seguían sirviendo a los objetivos de la burguesía. La falta de desarrollo industrial significativo se ha correspondido con el desarrollo de una burguesía compradora, instalada en la burocracia estatal y vulnerable a la corrupción.
Las Comunas
El germen más importante de poder popular, concebidas por Hugo Chávez como el embrión del “socialismo”, son las Comunas. Son espacios de organización civil y militar, así como de autogestión de recursos, servicios y proyectos productivos, que debían ser la célula fundamental del “Estado Comunal”, el socialismo bolivariano. Las Unidades Comunales de Milicia forman parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.
Más allá de su expansión numérica, hay 4.000 según cifras oficiales, al menos en las que llevan más tiempo funcionando, se acumula el más alto grado de conciencia antiimperialista y de clase.
Acerca de la actividad militar de las Comunas en la madrugada del 3 de enero, análisis posteriores señalaron que existió una «inacción radical» o parálisis dentro del Alto Mando de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Al no activarse las defensas aéreas ni las coordinaciones generales de manera inmediata, las milicias comunales quedaron aisladas en sus sectores territoriales, sin la posibilidad de sumarse a los combates focalizados que sostuvo el anillo de seguridad presidencial.
Aun así, las Comunas siguen en pie y armadas. En un acto de alto contenido simbólico, casi dos meses después del secuestro de Maduro y 37 años después de la insurrección del Caracazo, ocho Comunas y dos Circuitos Comunales proclamaron la creación de la Ciudad Comunal 27 de febrero.
El imperialismo criminal humilló al pueblo venezolano el 3 de enero y, a través del gobierno vasallo de Delcy Rodríguez, se está apropiando de sus recursos, pero la historia continúa y las derrotas son tan importantes como las victorias si se aprende de ellas.
El pueblo venezolano no ha dicho la última palabra.
El materialismo dialéctico desvela cómo los objetos en su desarrollo muestran su esencia. Pasado el impacto traumático de los primeros momentos y tras el llamamiento a la calma y a cerrar filas en torno al Gobierno de Delcy Rodríguez, las grietas se van abriendo. Incluso dentro de las estructuras del gobierno y del PSUV se alzan las voces acusatorias.
Una de las voces más significativas que se han unido a la denuncia de las acciones del gobierno y del ejército desde el 3 de enero, ha sido Ken Ramírez, Coordinador Nacional del Movimiento Venezuela Renace, y que acaba de representar a su país en la Conferencia de la CEPAL. En un reciente artículo titulado “La tierra de Bolívar no se entrega”, denuncia sin paliativos: “políticos y militares de alto rango han traicionado el legado de quienes dieron su vida por nuestra independencia (…) han permitido que el imperio retome el control de nuestra casa”. Y termina haciendo un firme llamamiento a la resistencia: “No aceptamos la entrega de nuestro espacio geográfico ni de nuestras riquezas. Nos negamos a la sumisión ante quienes han plagiado nuestra paz con la violencia del bombardeo. Mantenemos viva la llama de la resistencia, porque la dignidad de una nación no se bombardea ni se secuestra. Hoy más que nunca, la historia nos exige estar a la altura de nuestro pasado libertador. No bajaremos la guardia. La lucha continúa”[11].
Mario Silva[12], destacado periodista y miembro fundador del PSUV, tras los primeros momentos de confusión y silencio, está realizando críticas duras y análisis lúcidos, no sólo de los sucesos recientes sino del conjunto del proceso desde la llegada de Chávez a la Presidencia. En una reciente entrevista realizada por el canal chileno Réplica Comunista[13], analizaba la situación militar y cómo los planes de defensa se paralizaron el 3 de enero, a pesar de que “si bien EE.UU. tenía superioridad aérea no la tenía para avanzar por tierra”. En otro momento se pregunta: “¿Cómo es posible que Irán en una situación de 47 años de bloqueo y sanciones, aun peor que la de Venezuela, haya sido capaz de recuperarse, después del asesinato de sus líderes y de confrontar victoriosamente con EE.UU. y con Israel? ¿No será que el liderazgo de Venezuela no tenía voluntad de resistir?”
Las voces que desde el interior de Venezuela llaman a la resistencia cuestionan radicalmente “la diplomacia de la paz” preconizada por el gobierno de los Rodríguez. Afirman que el enemigo terminará por atacar a los que ahora le están beneficiando y que, quienes están en el gobierno tratan de aplazar lo inevitable. “Si no nos preparamos ya, la respuesta del pueblo, porque el pueblo va a responder, la capitalizará el fascismo”.
Lo que Mario Silva prevé para Venezuela son planes del imperialismo para toda América Latina.
Sólo tres datos recientes: se reabrió la siniestra Escuela de la Américas en Panamá[14]; se acaba de firmar un acuerdo de “interoperatividad” de policías entre Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú[15] en lo que se configura como una especie de Plan Cóndor 2; y en Caracas se abrirán por primera vez oficinas del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. y de la DEA[16].
Conclusiones:
Los ataques del imperialismo desde el hundimiento de la URSS han seguido un guion semejante en Iraq, Yugoslavia, Libia o Siria. Se impone un duro régimen de sanciones que empobrece el país, se coacciona a los dirigentes para que lleven a cabo reformas que benefician al imperialismo y les desacreditan ante el pueblo, para intervenir finalmente, manu militari, y completar el saqueo.
Irán y el Eje de la Resistencia han aprendido de las derrotas de otros pueblos y han sabido construir su propio plan: voluntad de lucha a cualquier precio, preparación militar y estudio de las debilidades del enemigo, y alianza política antiimperialista y antisionista a escala regional.
El imperialismo acentúa su agresividad en épocas de grave crisis económica como la actual. La Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. deja claro que su objetivo es América Latina y para su depredación se prepara con la colaboración de las burguesías locales y de los gobiernos que las representan. Lo que la voluntad de resistencia de los pueblos ha vuelto a demostrar, es que, si no se le contempla arrodillado, el imperialismo es un tigre de papel. Todo ello a condición de que nos preparemos adecuadamente y tejamos las alianzas internacionalistas que los momentos actuales exigen.
Cuando se acometen transformaciones que atentan contra la propiedad capitalista, sea local o de las multinacionales, debemos tener bien presente que su “plan” es siempre, y en cualquier lugar del mundo, derrotar cualquier intento revolucionario que atente contra sus intereses. Lo intentarán conseguir mediante bloqueos, embargos, asedios, engaños y traiciones, o haciendo correr ríos de sangre, como han demostrado infinitas veces. Frente a ellos la única medida eficaz avalada por la historia es la dictadura del proletariado, el ejército de hierro de la clase obrera defendiendo su derecho a enterrar el capitalismo y construir el socialismo. El gradualismo no apacigua a la bestia. No existe experiencia alguna que demuestre lo contrario.
En Venezuela, pese a la llegada de Hugo Chávez al poder y el apoyo que tenía de sectores militares progresistas, no se produjo la toma de poder revolucionaria por parte de las masas populares, ni la socialización de los medios de producción. El proyecto patriótico y progresista de la liberación nacional nunca entroncó seriamente con la voluntad revolucionaria de transición al comunismo. Muy al contrario, se mantuvieron pactos y compromisos con la burguesía compradora que incrementó sus vínculos con el imperialismo. Estas dinámicas generaron, además, una nueva burguesía capaz de engañar al pueblo con sus boinas y camisas rojas, y que tejió su propia red clientelar.
El probable escenario de ataque imperialista de un nuevo ataque a Venezuela, a Cuba o Nicaragua, y la represión exacerbada que se abate sobre el conjunto de pueblos de América Latina exige nuestra solidaridad internacionalista. Las organizaciones que vivimos en el vientre de la bestia debemos incrementar la movilización contra las estructuras de nuestro imperialismo: la OTAN, sus Bases y la UE.
Los planes de rearme, militarización y guerra, también en Europa, colocan a la clase obrera y a los pueblos del mundo ante la necesidad existencial de derrotar al mismo enemigo. Nuestra misión, aquí y ahora, es la de preparar la única alternativa posible. Transformar la guerra imperialista en guerra revolucionaria.
[1] https://cncomunistas.org/?p=2833
[2] https://www.aporrea.org/internacionales/a349131.html
[3] Más información acerca de la licencia 46 de la OFAC y de sus consecuencias para la soberanía de Venezuela, así como el texto íntegro de este documento pueden consultarse aquí: https://latablablog.wordpress.com/2026/03/02/licencia-46-de-la-ofac-no-es-una-apertura-sino-la-imposicion-de-la-tutela-energetica-de-estados-unidos-sobre-venezuela/
[4] https://iusdata.com/ocae-ofac-licencia-general-50a/
[5] El Atlantic Council forma parte de la OTAN y es un laboratorio de geoestrategia al servicio del imperialismo. Cuenta con financiación privada de grandes multinacionales de armamento, Facebook, gobierno británico y oligarcas de Ucrania, Emiratos Árabes, etc. Más información aquí:
https://es.wikipedia.org/wiki/Atlantic_Council
[6] https://www.atlanticcouncil.org/dispatches/washington-needs-a-plan-venezuela-before-its-too-late/
[7] https://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Comunista_de_Venezuela
[8] https://es.wikipedia.org/wiki/Partido_Socialista_Unido_de_Venezuela
[9] https://es.wikipedia.org/wiki/Patria_Para_Todos
[10] Aquí se puede consultar un buen análisis crítico del Socialismo del siglo XXI: https://rebelion.org/el-socialismo-del-siglo-xxi-de-heinz-dieterich/
[11] https://latablablog.wordpress.com/2026/05/22/opinion-la-tierra-de-bolivar-no-se-entrega/
[12] https://www.youtube.com/@MarioSilvaLaHojillaNuevaCuenta
[13] https://www.youtube.com/watch?v=SGfCjfQHQIM&t=63s
[14] https://elpais.com/america/2025-04-10/el-jefe-del-pentagono-presiona-a-panama-para-lograr-el-uso-gratuito-del-canal-y-reactivar-las-bases-militares.html
[15] https://elpais.com/chile/2026-05-28/chile-lidera-un-acuerdo-contra-la-delincuencia-transnacional-con-argentina-bolivia-ecuador-y-peru-no-es-solo-un-gesto-politico.html
[16] https://mpr21.info/venezuela-abre-las-puertas-a-las-instituciones-estadounidenses-de-control-politico/



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