[Euskera]
Coordinación de Núcleos Comunistas
El balance que le corresponde hacer a la clase obrera de las pasadas elecciones municipales, y autonómicas en algunos territorios, así como de la convocatoria anticipada de elecciones generales, nada tiene que ver con los histéricos análisis de quienes se rasgan las vestiduras por la debacle de “la izquierda”.
¿Qué esperaban? ¿Que mientras los gobiernos “progres” ejecutan disciplinadamente el programa del gran capital, y se hunden literalmente en la miseria las condiciones y, sobre todo, las expectativas de vida de la clase obrera y de amplios sectores del pueblo, esa misma gente les apoyara haciendo caso a su única propuesta: “votadnos, que si no viene VOX”?
Lo que ha sucedido ha sido lo previsible, si acaso de forma más rápida y más rotunda de lo que cabría esperar: la enésima sustitución del PSOE por el PP, el discreto avance de VOX y la liquidación del experimento Podemos. La efímera existencia de los “morados” ha durado el tiempo necesario para que la burguesía lo usara como canalización electoral de las movilizaciones populares que volcaban en la calle, en 2014, su indignación por los ataques con que los poderes fácticos pretendían “salir” de la crisis.
Es hora de constatar que, salvo diferencias en aspectos menores, todos los partidos institucionales obedecen disciplinadamente los mandatos de la gran burguesía, cuyos intereses representan la UE y la OTAN. Todas y cada una de sus políticas responden a las necesidades de un capitalismo en crisis agónica que intenta sobrevivir elevando insaciable la explotación de la clase obrera y apropiándose, como nunca antes, de los recursos públicos. Sus instrumentos son la concentración y centralización de capital en cada vez menos manos, la destrucción masiva de empleo, la aniquilación de pequeños y medianos agricultores y ganaderos a beneficio de las grandes multinacionales y la destrucción y privatización de los servicios públicos. Para justificarlo, no paran de crear “relatos” con diversos guiones como el cambio climático, el capitalismo verde, las pandemias o los gastos militares, que además les permiten seguir chupando como hienas de los fondos públicos.
La miseria, la inseguridad, la falta de futuro se extienden como un tsunami entre la clase obrera.
En la otra cara de la moneda, la de la realidad asfixiante de la inmensa mayoría de la población trabajadora, al paro y la precariedad se une la insoportable carestía de bienes de primera necesidad: los alimentos, la vivienda, la luz, el gas, la gasolina, es decir, de todo lo que es imprescindible para sobrevivir.
Unos pocos datos oficiales reflejan la punta del iceberg del desastre cotidiano que vive la clase obrera. Y la clase obrera somos todos, jóvenes, mayores, mujeres, inmigrantes, precarios o con “empleo estable”. Somos la enorme masa informe, que a veces toma conciencia de su inmenso poder; somos aquellos que, nacidos aquí o en cualquier otro sitio, dependemos totalmente de la venta de nuestra fuerza de trabajo, de forma que, si no logramos que nos la compren, nos espera la caída en la misma miseria de quienes ahogan su desesperación en el alcohol, los estupefacientes varios o los medicamentos. Ese es el drama cotidiano que se oculta detrás de todas estas cifras, que estalla en el silencio de los más de 4.000 suicidios anuales o que arraiga en los cerebros anestesiados por ansiolíticos y antidepresivos, intentando así calmar el sufrimiento insoportable de una vida sin sentido:
- La mitad de la población, entre ellos dos millones y medio de trabajadores empleados no llega a fin de mes.
- Medio millón de empleadas de hogar cobra menos del salario mínimo.
- Las cifras oficiales de paro juvenil superan el 40%
- De los dos millones doscientos mil trabajadores con empleo temporal, el 75% son mujeres.
- Las pensiones no contributivas, de quienes no han llegado a cumplir los requisitos, 445.000 personas, son en promedio, de 412 euros. Las pensiones de las mujeres son un 22,3% inferior a las de los hombres.
- La proporción de fijos discontinuos, que van a la calle cuando la empresa lo necesita, aumentó un 1000%.
- Se incrementaron en un 400% los contratados “fijos” que no superaron el periodo de prueba.
- La mayor parte de los trabajadores y trabajadoras de empresas subcontratadas en la supuesta sanidad pública cobra el salario mínimo, que según el INE no alcanza para cubrir el coste de la vida. Por ejemplo, el coste medio del alquiler de una vivienda en Madrid es de 780 euros mensuales.
- Los salarios por convenio, que son la minoría, han aumentado un 2,8%, mientras el precio de los alimentos subió un 15,7% y el de alquileres e hipotecas, cerca del 20%.
¿Cuáles son las causas inmediatas del desastre que nos asola?
Una buena parte de las causas ha sido creada directamente por sus propias políticas. La inflación es el resultado del endeudamiento masivo y de la creación ficticia de dinero (12 billones de dólares/euros en los últimos 5 años), el alza de los precios de la energía como resultado de las sanciones a Rusia, o la destrucción de empresas causada por la paralización de la economía, sin justificación sanitaria alguna, con el pretexto del Covid.
Mención especial merece el espectacular incremento de los gastos militares. El gobierno “progresista” con el apoyo de todas las fuerzas políticas aprobó un aumento sin precedentes del presupuesto militar en un 25% para 2023, que ya se prevé aumentar de nuevo tras la Cumbre de la OTAN del próximo mes de julio. Todo ello para alimentar a los fascistas de Ucrania, en una guerra no declarada – todavía – de la OTAN contra Rusia. El resultado, ya anunciado por Borrell, será más recortes en los ya exangües servicios públicos.
La causa fundamental
El capitalismo es un vampiro insaciable que se nutre de nuestras vidas. Y no se trata sólo de que los salarios sean bajos. El sistema capitalista obliga a los trabajadores y trabajadoras a sacrificar la mejor parte de sus cualidades humanas para logar los “milagros” del progreso que sólo disfrutan algunos. Y la negación cotidiana de la esencia y la dignidad humana de las trabajadoras y los trabajadores, sobre la que se erige el capitalismo, es la causa fundamental del sufrimiento vital que se diagnostica como enfermedad mental y que se ahoga con medicamentos.
Además, ahora, el capitalismo agoniza en la crisis más profunda de su historia y, en consecuencia, su naturaleza depredadora se hace más cruel y criminal que nunca.
El epicentro de la crisis está en la UE, que en un harakiri solo comprensible por el puño de hierro del imperialismo – se está desindustrializando a pasos agigantados a beneficio de EE.UU, especialmente su “locomotora”, Alemania. El FMI prevé que la mitad de los países de la UE estén en recesión en 2023.
Como en otras crisis, la burguesía aprovecha para limpiar el mercado, y eso quiere decir destrucción masiva de empleo (un 40% al menos, calculan), miseria generalizada y guerra.
Su problema es cómo llevarlo a cabo manteniendo las riendas del poder; es decir, sin que una revolución obrera y popular acabe con su sistema criminal. La experiencia de la pandemia Covid muestra con claridad cómo piensan acometerlo. Se proponen construir un nuevo escenario de terror que nos paralice y destruya el pensamiento, para aplicar sin resistencia su capacidad de control social mediante los medios de comunicación, las leyes represivas – las actuales y las que preparan, como la Ley de Seguridad Nacional – y los aparatos del Estado a su servicio.
¿Elegiremos asistir impotentes a nuestra destrucción como seres humanos dignos y como clase obrera consciente o nos organizaremos para destruir este sistema criminal?
Ese es el dilema al que nos enfrentamos y nada tiene que ver con procesos electorales. En ese cenagal sólo conseguiremos confundir al pueblo y debilitar cada vez más nuestras fuerzas.
Ahora, cuando el capitalismo muestra su cara más feroz porque ya no le quedan máscaras del “bienestar” tras las que ocultarse, el dilema es: “o ellos o nosotros”, “o la muerte o la vida”
Nos han hecho creer que son todopoderosos y que nosotros, quienes hacemos posible cada día la reproducción de la vida, no somos nada.
¿Efectivamente es así?
¿O, precisamente, es la hora de la clase obrera, a quien tantas veces y con tan poderosos medios han querido matar?
La clase obrera francesa en los últimos tiempos nos ha mostrado cómo la lucha de clases, la unidad de los trabajadores, hombres, mujeres, jóvenes, inmigrantes, precarios y menos precarios, puede hacer imposible la acción del gobierno y cómo la solidaridad de clase engendra nuevas formas de organización.
Las revoluciones obreras triunfantes a lo largo de la historia, que justamente han surgido en situaciones de grandes crisis y en momentos de guerra, han mostrado lo que más teme la burguesía: que es posible destruir su poder y organizar la sociedad y la vida de otra manera, a la manera de los trabajadores. Su ejemplo nos muestra el camino, y sus aciertos y errores, la posibilidad de aprender y de abrir nuevas vías.
En nuestro país también hay luchas obreras importantes, aunque inconexas, y se están buscando nuevas formas de organización al margen del sindicalismo vendido a la patronal o al gobierno. El problema es su dispersión, que nos priva del aprendizaje que se obtiene en cada lucha, de la acumulación de fuerzas y, sobre todo, la falta de objetivos políticos al menos entre los sectores más conscientes.
Nadie dijo que fuera fácil, pero para los y las más conscientes de entre nosotros no cabe la opción de esperar pasivamente lo que se avecina.
El futuro que nos preparan es de destrucción y muerte. La esperanza está en la organización, concienzuda y tenaz, y en la lucha.
El ejemplo de generaciones anteriores de hombres y mujeres combatientes, nos da la fuerza necesaria y nos muestra el camino. Nosotros tendremos que construir el nuestro, aquí y ahora. El tiempo, nuestro tiempo, apremia.
Si quieres contactar con nosotros lo puedes hacer en coordinadoranucleoscomunistas@gmail.com
Junio de 2023
O tempo urge – e isso nada tem a ver com as próximas eleições
CNC [*]

O balanço que cabe à classe operária fazer das últimas eleições municipais, e autonómicas em alguns territórios, assim como da convocação antecipada de eleições gerais, nada tem a ver com as análises histéricas daqueles que se desesperam pela derrocada de “a esquerda”.
O que esperavam? Que enquanto os governos ditos “progressistas” executam disciplinadamente o programa do grande capital e afundam-se literalmente na miséria as condições e sobretudo as expectativas de vida da classe operária e de amplos sectores do povo, essa mesma gente os apoiasse fazendo caso da sua única proposta: “vota em nós, senão vem o VOX”?
O que aconteceu foi o previsível, talvez da forma mais rápida e mais rotunda do que caberia esperar: a enésima substituição do PSOE pelo PP, o avanço discreto do VOX e a liquidação do experimento Podemos. A efémera existência dos “roxos” [referência ao partido Podemos, conhecido por essa cor, NT] durou o tempo necessário para que a burguesia o usasse como canalização eleitoral das mobilizações populares que em 2014 despejavam na rua a sua indignação pelos ataques com que os poderes de facto pretendiam “sair” da crise.
Chegou a hora de constatar que, salvo diferenças em aspectos menores, todos os partidos institucionais obedecem disciplinadamente aos mandamentos da grande burguesia, cujos interesses são representados pela UE e pela NATO. Todas e cada uma das suas políticas respondem às necessidade de um capitalismo em crise agónica que tenta sobreviver elevando de modo insaciável a exploração da classe operária e apropriando-se, como nunca antes, dos recursos públicos. Seus instrumentos são a concentração e centralização de capital em cada vez menos mãos, a destruição maciça de emprego, a aniquilação de pequenos e médios agricultores e pecuaristas em benefício das grandes multinacionais e a destruição e privatização dos serviços públicos. Para justificá-lo, não cessam de criar “relatos” com diversos guiões como a alteração climática, o capitalismo verde, as pandemais ou os gastos militares, que além disso lhe permite continuarem a chupar como hienas os fundos públicos.
A miséria, a insegurança, a falta de futuro estendem-se como um tsunami entre a classe operária.
Do outro lado da moeda, a da realidade asfixiante da imensa maioria da população trabalhadora, ao desemprego e à precaridade soma-se a insuportável carestia de bens de primeira necessidade: os alimentos, a habitação, a luz, o gás, a gasolina, ou seja, de tudo o que é imprescindível para sobreviver.
Uns poucos dados oficiais refletem a ponta do iceberg do desastre quotidiano que vive a classe operária. E a classe operária somos todos, jovens, maiores, mulheres, imigrantes, precários ou com “emprego estável”. Somos a enorme massa informe, que às vezes toma consciência do seu imenso poder. Somos aqueles que, nascidos aquí ou em qualquer outro sítio, dependemos totalmente da venda da nossa força de trabalho, de modo que, se não conseguimos que a comprem, espera-nos a queda na mesma miséria daqueles que afogam o seu desespêro no álcool, nos estupefacientes vários ou nos medicamentos. Esse é o drama quotidiano que se oculta por trás de todos estes números, que explode no silêncio dos mais de 4 000 suicídios anuais ou que se enraiza nos cérebros anestesiados por ansiolíticos e antidepressivos, tentando assim acalmar o sofrimento insuportável de uma vida sem sentido:
- A metade da população, entre ele dois milhões e meio de trabalhadores empregados não chega ao fim do mês.
- Meio milhão de empregadas domésticas ganha menos do que o salário mínimo.
- Os números oficiais de desemprego juvenil ultrapassam os 40%
- Dos dois milhões e duzentos mil trabalhadores com emprego temporário, 75% são mulheres.
- As pensões não contributivas, daqueles que não chegaram a cumpri os requisitos, 445 000 pessoas, são em média de 412 euros. As pensões das mulheres são 22,3% inferiores às dos homens.
- A proporção de fixos descontínuos, que vão para a rua quanto a empresa necessita, aumentou 1000%.
- Aumentaram em 400% os contratados “fixos” que não superaram o período de prova.
- A maior parte dos trabalhadores e trabalhadoras de empresas subcontratadas na suposta saúde pública ganha o salário mínimo, que segundo o INE não é suficiente para cobrir o custo de vida. Exemplo: o custo médio do arrendamento de uma habitação em Madrid é de 780 euros mensais.
- Os salários por convénio, que são a minoria, aumentaram 2,8% enquanto o preço dos alimentos subiu 15,7% e o das rendas de casa e hipotecas cerca de 20%.
Quais são as causas imediatas do desastre que nos assola?
Uma boa parte das causas foi criada diretamente pelas suas próprias políticas. A inflação é o resultado do endividamente maciço e da criação fictícia de dinheiro (12 milhões de milhões de dólares/euros nos últimos cinco anos), da alta dos preços da energia em consequência das sanções à Rússia, ou da destruição de empresas causada pela paralização da economia, sem justificação sanitária alguma, com o pretexto do Covid.
Menção especial merece o espetacular incremento dos gastos militares. O governo “progressista” com o apoio de todas as forças políticas aprovou um aumento sem precedentes do orçamento militar em 25% para 2023, que já está previsto aumentar de novo após a Cimeira da NATO do próximo mês de Julho. Tudo isso para alimentar os fascistas da Ucrânia, numa guerra não declarada – ainda – da NATO contra a Rússia. O resultado, já anunciado por Borrell, será mais cortes nos já exangues serviços públicos.
A causa fundamental
O capitalismo é um vampiro insaciável que se alimenta com as nossas vidas. E não se trata só de os salários serem baixos. O sistema capitalista obriga os trabalhadores e trabalhadoras a sacrificar a melhor parte das suas qualidades humanas para conseguir os “milagres” do progresso que só alguns desfrutam. E a negação quotidiana da essência e da dignidade humana das trabalhadoras e dos trabalhadores, sobre a qual se erigue o capitalismo, é a causa fundamental do sofrimento vital que se diagnostica como enfermidade mental e que se afoga com medicamentos.
Além disso, neste momento, o capitalismo agoniza na crise mais profunda da sua história e, em consequência, sua natureza predatória se torna mais cruel e criminosa do que nunca.
O epicentro da crise está na UE, que num harakiri só compreensível pelo punho de ferro do imperialismo se está a desindustrializar a passos gigantescos em benefício dos EUA, especialmente a sua “locomotiva”, a Alemanha. O FMI prevê que a metade dos países da UE estejam em recessão em 2023.
Tal como em outras crises, a burguesia aproveita para limpar o mercado e isso quer dizer destruição maciça de emprego (uns 40% a menos, calculam), miséria generalizada e guerra.
O seu problema é como fazê-lo mantendo as rédeas do poder, ou seja, sem que uma revolução operária e popular acaba com o seu sistema criminoso. A experiência da pandemia Covid mostra com clareza como pensam cometê-lo. Propõem-se construir um novo cenário de terror que nos paralize e destrua o pensamento, para aplicar sem resistência sua capacidade de controle social mediante os meios de comunicação, as leis repressivas – as atuais e as que preparam, como a Lei de Segurança Nacional – e os aparelhos do Estado ao seu serviço.
Escolheremos assistir impotentes à nossa destruição como seres humanos dignos e como classe operária consciente ou nos organizaremos para destruir este sistema criminoso?
Esse é o dilema que enfrentamos e nada tem a ver com processos eleitorais. Nesse pântano só conseguiremos confundir o povo e enfraquecer cada vez mais as nossas forças.
Agora, quando o capitalismo mostra a sua cara mais feroz porque já não lhe restam as máscaras do “bem-estar” para ocultar-se atrás, o dilema é: “ou eles, ou nós”, “ou a morte ou a vida”.
Fizeram-nos crer que são todo-poderosos e que nós, os que tornam possível a cada dia a reprodução da vida, não somos nada.
Será efetivamente assim?
Ou, precisamente, é a hora da classe operária, à qual tantas vezes e com tão poderosos meio quiseram matar?
A classe operária francesa nos últimos tempos mostrou-nos como a luta de classes, a unidade dos trabalhadores, homens, mulheres, jovens, imigrantes, precários e menos precários, pode tornar impossível a ação do governo e como a solidariedade de classe engendra novas formas de organização.
As revoluções operárias triunfantes ao longo da história, que surgiram justamente em situações de grandes crises e em momentos de guerra, mostraram o que mais teme a burguesia: que é possível destruir seu poder e organizar a sociedade e a vida de outra maneira, à maneira dos trabalhadores. Seu exemplo nos mostra o caminhos, e seus acertos e erros, a possibilidade de aprender e de abrir novas vias.
No nosso país também há lutas operárias importantes, ainda que desconexas, e se está à procura de novas formas de organização à margem do sindicalismo vendido ao patronato ou ao governo. O problema é a sua dispersão, que nos priva da aprendizagem obtida em cada luta, da acumulação de forças e, sobretudo, da falta de objetivos políticos pelo menos entre os sectores mais conscientes.
Ninguém disse que será fácil, mas para os mais conscientes dentre nós não cabe a opção de esperar passivamente o que se avizinha.
O futuro que nos preparam é de destruição e morte. A esperança está na organização, consciente e tenaz, e na luta.
O exemplo de gerações anteriores de homens e mulheres combatentes nos dá a força necessária e nos mostra o caminho. Teremos que construir o nosso, aquí e agora. O tempo, nosso tempo, urge.
Se quiseres contactar concosco podes fazê-lo em coordinadoranucleoscomunistas@gmail.com
Junho/2023
[*] Coordinación de Núcleos Comunistas (Espanha)
Traducido en: https://resistir.info/espanha/tempo_urge_02jun23.html
[EUSKERA]
Ez dago denbora askorik… eta ez laster datozen hauteskundeengatik

Udaletxeetarako, eta kasu batzuetan [Espainiar Estatuko] autonomia erkidegoetarako egindako azken hauteskundeak pasa berri direlarik, eta hauteskunde orokorretarako deialdi aurreratua ere hor dagoelarik, langile klaseari egitea dagokion analisiak ez du zerikusirik “ezkerraren” beherakadagatik batzuek espantuka egindako analisi histerikoekin.
Zer uste zuten? Gobernu “progreek” kapital handiaren programa diziplinatuki bete bitartean, eta langile klasearen eta herritarren sektore zabal baten bizi-baldintzak eta bizi-itxaropena miserian hondoratu bitartean, jende horrek berak sostengua adieraziko ziela, “eman bozka edo VOX dator” izanik proposamen bakarra?
Aurreikusgarria zena gertatu da, espero zitekeena baino azkarrago eta garbiago beharbada: PP eta PSOEren arteko enegarren ordezkapena, VOXen gorakada diskretua, eta Podemos deritzon esperimentuaren desagerpena. Burgesiak baliatzeko behar zen denbora iraun du “moreen” aldi laburrak; botere faktikoek krisitik “ateratzeko” egindako erasoek sortutako haserrea eta 2014ko kaleko mobilizazio herrikoiak hauteslekuetan bideratu ahal izateko.
Bada ordua honakoa argi ikusteko: erakundeetako alderdi guztiek diziplinatuki jarraitzen dituztela burgesia handiaren aginduak, aspektu txiki batzuetan izan ezik, eta haien interesak ordezkatzen dituztela EBk eta NATOk. Hilzoriko krisian dagoen kapitalismoaren beharrei erantzuten diete haien politika guztiek, eta bizirauten saiatzen da kapitalismoa, langile klasearekiko esplotazio aseezina handituz, eta baliabide publikoen jabe eginez inoiz ez bezala. Honakoak dira bere tresnak: kapitala gero eta esku gutxiagotan kontzentratzea eta zentralizatzea, lanpostuen suntsitze masiboa, nekazari eta abeltzain txiki eta ertainen deuseztatzea multinazional handien mesedetan, eta zerbitzu publikoen suntsipena eta pribatizazioa. Gainera, etengabe sortzen dituzte funts publikoetatik hienek bezala zurrupatzen jarraitu ahal izateko “errelatoak”, dela aldaketa klimatikoa, edo kapitalismo berdea, pandemiak edota gastu militarrak.
Langile klasearen barruan, tsunami baten erara ari dira zabaltzen miseria, segurtasun-gabezia eta etorkizunik eza.
Biztanleria langilearen gehiengo handiaren errealitatea dago txanponaren beste aldean. Langabeziari eta prekarietateari gehitzen zaio behar-beharrezkoak diren gauzen garestitze jasanezina: elikagaiak, etxebizitza, argindarra, gasa, gasolina, eta funtsean bizirauteko ezinbestekoa den guztia.
Langile klaseak bizi duen eguneroko desastrearen izebergaren punta islatzen dute datu ofizial gutxi batzuek. Eta, boterearen zerbitzura jarritako soziologia merkeari dagokionez, aski da! Guztiok gara langile klasea; gazteak, adinekoak, emakumeak, immigranteak, prekarioak edo “lanpostu egonkorra” dutenak. Masa izugarria gara, batzuetan bere botere izugarriaren kontzientzia hartzen duena, eta hemen edo beste edozein lekutan jaiota ere, lan-indarra saldu beharra daukana. Inork erosterik lortzen ez badugu, miserian erortzea besterik ez zaigu geratzen; etsipena alkoholetan, drogatan edo medikamentuetan urtzen duten horien miseria berean. Hori da zifra guzti horien atzean ezkutatzen den eguneroko drama, urteroko 4.000 suizidioen isiltasunean eztanda egiten duena, edo ansiolitiko eta antidepresiboek anestesiatutako garunetan dagoena, horrela zentzurik gabeko bizitza baten sufrimendu bizia lasaitzen saiatuz:
- Biztanleriaren erdia ez da hilabete amaierara iristen, lanpostua baduten bi milioi eta erdi langile horien artean.
- Gutxieneko soldata baino gutxiago kobratzen du etxeko lanak egiten dituen milioi erdi langilek.
- Gazteen arteko langabeziaren zifra ofizialak %40tik gorakoak dira.
- Aldi baterako lanean dabiltzan 2 milioi eta berrehun langileen %75a emakumeak dira.
- Kotizazio gabeko pentsioak, baldintzak betetzera iritsi ez diren 445.000 pertsonenak, 412 eurokoak dira batez beste. Emakumeen pentsioak %22 baxuagoak dira gizonenekin alderatuta.
- Enpresak hala behar duenean kaleratzen diren aldizkako langile finkoen proportzioa %1000 igo da.
- %400ean igo da proba denboraldia gainditu ez duten kontratatu “finkoen” kopurua.
- Ustezko osasun publikoko enpresa azpikontratatuetako langileen gehiengoak gutxieneko soldata kobratzen du, eta INEren [Espainiako Estatistika Institutuaren] arabera, ez da nahikoa izaten bizitzako gastuei aurre egiteko. Esaterako, Madrilgo etxebizitza baten hileroko alokairuaren batezbestekoa 780 eurokoa da.
- Hitzarmenezko soldatak minoria dira, eta %2,8 igo dira, elikagaien prezioa %15,7 igo den bitartean, eta alokairu eta hipotekak, %20 inguru.
Zein dira desastre honen kausa gertukoenak?
Kausen zati handi bat, zuzenean euren politikek sortua da. Honako neurrien ondorioa da inflazioa: zorpetze masiboa, diruaren fikziozko sorrera, Errusiari jarritako zigorrek eragindako energiaren prezio igoera, edota Covidaren aitzakian ekonomia geratu izanak ekarritako enpresen suntsiketa, osasun-justifikaziorik gabe.
Aipamen berezia egin behar zaio gastu militarraren igoera izugarriari. Gobernu “aurrerakoiak”, indar politiko guztien sostenguarekin, aurrekaririk ez duen igoera onartu zuen aurrekontu militarrean; %25ekoa 2023rako. Dagoeneko aurreikusita dago berriz ere igotzea, NATOren uztaileko bileraren ondoren. Eta guzti hori, Ukrainako faxistak elikatzeko, NATOren —oraindik— deklaratu gabeko Errusiaren aurkako gerra batean. Emaitza, Borrellek hala iragarri duenez, dagoeneko jotako zerbitzu publikoetan egingo diren murrizketa gehiago izango dira.
Oinarrizko kausa
Geure bizitzez elikatzen den banpiro aseezina da kapitalismoa. Eta kontua ez da soldatak baxuak direla soilik. Langileak euren giza-gaitasunen onena progresoaren “mirariak” lortzeko sakrifikatzera behartzen ditu sistema kapitalistak, eta gutxi batzuek bakarrik gozatzen dute progreso hori. Gizakiaren esentziaren eta duintasunaren ohiko ukatze horren gainean eraikitzen da esplotazioa, eta horixe da gaixotasun mental modura diagnostikatzen den eta medikamentuetan itotzen den sufrimenduaren oinarrizko kausa.
Gainera, orain, bere historiako krisirik sakonenean hilzorian dago kapitalismoa, eta beraz, inoiz baino krudelako eta kriminalago bihurtzen da bere izaera harrapakaria.
EBn dago krisiaren epizentroa, eta egiten ari den harakirian —inperialismoaren esku-hartze bortitzarekin bakarrik ulertzen dena—, abiada bizian desindustrializatzen ari da AEBen mesedetan, eta bere “lokomotorea” batez ere, Alemania. EBko herrialdeen erdia 2023an atzeraldian egotea aurreikusten du Nazioarteko Diru Funtsak.
Beste krisi batzuetan bezala, merkatua garbitzeko baliatzen du burgesiak, eta horrek honakoa esan nahi du: enpleguaren suntsiketa masiboa (%40a gutxienez, kalkulatzen dutenez), miseria orokortua eta gerra.
Nola egin hori bidean boterea galdu gabe; hori da euren problema handia. Langileriaren eta herritarren iraultza batek euren sistema kriminala akabatu gabe, alegia. Covid pandemiaren esperientziak garbi erakusten du nola egitea pentsatu duten. Pentsamendua paralizatu eta suntsituko duen beldurrezko psikosia sortuz, komunikabideen bidez gizartea kontrolatzeko duten gaitasuna aplikatuz, eta lege errepresiboekin —dagoeneko badaudenekin eta bidean datozenekin, Segurtasun Nazionalerako Legea kasurako [Espainian]—, nahiz euren zerbitzura dauden Estatuko aparatuekin.
Indargabe sentituz, geure giza-duintasunaren eta langileria kontzientearen suntsipenaren lekuko izango gara, edo sistema kriminal hau suntsitzeko antolatuko gara?
Hori da aurrean dugun dilema, eta ez du zerikusirik inongo hauteskunderekin. Lokatz horietan, herria nahastea eta geure indarrak gero eta gehiago ahultzea baino ez dugu lortuko.
Kapitalismoak bere aurpegirik ankerrena erakusten duen honetan, ez baitzaio eskutatu ahal izateko “ongizatearen” maskararik geratzen, hau da dilema: “eurak edo gu”, “heriotza ala bizitza”.
Ahalguztidunak direla sinetsarazi digute, eta gu, bizitzaren ugaltzea egunero posible egiten dugunak, ezdeusak.
Horrela al da benetan?
Edo, hain justu, hau al da hainbestetan eta bitarteko indartsuekin akabatu nahi izan duten langileriaren ordua?
Frantziako langileriak azkenaldian erakutsi digu klase borrokak, langileen batasunak —gizonenak, emakumeenak, gazteenak, immigranteenak, prekario eta ez hain prekarioenak— gobernuaren jarduera ezinezkotu dezakeela, eta klase antolakuntza mota berriak sortzen dituela.
Historian zeharreko langileriaren iraultza arrakastatsuek, hain justu krisi handien eta gerren garaietan sortu direnek, burgesiak beldur gehien dion hori erakutsi dute: posible dela euren boterea suntsitzea, eta gizartea eta bizitza beste era batera antolatzea, langileen erara. Euren ereduak bidea erakusten digu, eta zertan asmatu eta zertan huts egin zuten ikusteak, ikasteko eta bide berriak zabaltzeko aukera ematen digu.
Geure herrialdean ere [Espainiaz ari dela] badira langileriaren borroka garrantzitsuak, euren arteko loturarik gabeak badira ere, eta antolatzeko bide berriak bilatzen ari dira sindikalismotik kanpo, zeina patronalari edo gobernuari salduta dagoen. Dispertsioa du bere arazoa, eta borroka bakoitzean lortzen den ikasketa eta indarren batasuna galtzea dakarkigu horrek, eta batez ere, helburu politikoen gabezia, sektore kontzienteenetan gutxienez.
Erreza izango zenik, ez zioen inork, baina geure arteko kontzienteenentzat ez dago datorrenari pasiboki itxoiteko aukerarik.
Suntsipen eta heriotzezko etorkizuna prestatzen ari zaizkigu. Antolakuntza arduratsu eta sendoan dago esperantza, eta borrokan.
Aurreko belaunaldietako gizon eta emakume borrokalarien ereduak ematen digu beharrezko indarra, eta bidea erakusten digu. Geurea eraiki beharko dugu guk, hemen eta orain. Ez dago denbora askorik.
Coordinación de Nucleos Comunistas
2023ko ekaina
Fuente: https://independentea.eus/ez-dago-denbora-askorik-eta-ez-laster-datozen-hauteskundeengatik/



pcdostrabalhadoresbrasileiros
GRACIAS
maialen briz erdozia
Hola Angeles! He leído tu artículo en «Independentea». He intentado dos veces dar mi opinión pero parece ser que algo no les ha gustado. Yo sólo quería hablar de Lidia Bondarenco, de 80 años que era vecina del barrio pamplonés de Donibane y que falleció en el ataque contra la ciudad de Jersón. También quería hablar de la escritora de 37 años llamada Victoria Amelina. Victoria tambien fallecida a consecuencia de un ataque en Kamatorsk. En el «Independentea» preguntaba a Angeles si piensa que estas dos mujeres son dos fascistas ukranianas. Yo antes creía en la SOLIDARIDAD entre los pueblos. Como decimos en euskera jenden xehearen elkartasuna. Pero hoy en día imposible creer en algo así. Ondo izan!