Muy poco se habla de lo que sucede en Rumanía, a pesar de que medio millón de personas viven y trabajan el este Reino de España. Sin embargo es uno de los países con mayor inestabilidad política – léase malestar social – y en el que sus élites burguesas confabuladas con las de la UE, han instrumentado altas dosis de violencia electoral para intentar impedir la victoria de candidatos no controlados por ellas. Aquí no se trata tanto de trata por tanto de pelea entre diferentes camarillas otanistas, como ha sucedido recientemente en Polonia. El objetivo de la oligarquía que controla los aparatos del Estado es impedir que gane las elecciones una posición política que se opone frontalmente a la guerra de la OTAN contra Rusia y rechaza el envío de armas y dinero a la Ucrania fascista; todo ello en un contexto de gran penuria social y económica de la mayoría del pueblo.
El 24 de noviembre de 2024 un candidato independiente, prácticamente desconocido y sin más apoyo que una campaña basada en videos de Tik Tok, que se hizo viral, ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Su mensaje, en un país con más de 500 kilómetros de frontera con Ucrania y sacudido por escándalos de corrupción de la coalición gobernante (socialdemócratas y liberales), era claro: salir de la OTAN, apuesta decidida por la paz, cesar el envío de fondos y armas a Ucrania y atender las necesidades urgentes de un pueblo empobrecido que se ha visto obligado a emigrar masivamente para encontrar trabajo.
Las élites políticas rumanas y las de la UE no tardaron en calificarle de prorruso y de extrema derecha. Georgescu debía participar en la segunda vuelta de las elecciones teniendo enfrente a la desprestigiada candidata liberal, Elena Lasconi. Ante el riesgo más que probable de que Georgescu ganara la segunda vuelta, que debía celebrarse el 8 de diciembre, el Tribunal Constitucional anuló las elecciones. Lo hizo dos días antes de la fecha prevista y cuando la clase obrera emigrante ya votaba en embajadas y consulados. El motivo aducido fue “injerencia de una potencia extranjera”, Rusia, que habría realizado “ataques híbridos agresivos”1.. a través de Tik Tok.
Para entender las turbulencias políticas que afectan a Rumanía es útil recordar que, poco antes, en octubre de ese año 2024, el mismo Tribunal había invalidado por una exigua mayoría – cinco votos contra cuatro – la candidatura de la eurodiputada Diana Ivanovici- Sosoaca, debido a “las polémicas por sus comentarios conspirativos, ultranacionalistas, anti-vacunas, prorrusos, antiamericanos, antiucranianos, antisionistas y antisemitas, y su estilo «excéntrico» agresivo y vulgar, además de que durante la campaña hizo apología de ser la defensora del Pueblo rumano contra las élites”. Además, según el mismo Tribunal, “cuestiona e ignora la obligación de respetar la Constitución a través de su discurso público que pide la supresión de los valores y principios fundamentales del Estado, a saber, la membresía en la Unión Europea y la OTAN»2
A pesar de las fuertes protestas populares contra la anulación de la primera vuelta, y como era previsible, se impidió a Calin Georgescu presentarse nuevamente. Hay que decir que el método utilizado fue poco común: le detuvo la policía de tráfico el 26 de febrero de 2025, en plena calle, cuando iba a inscribir su candidatura para la repetición de las elecciones presidenciales. Las acusaciones son inconcebibles en alguien que, con toda probabilidad, iba a ganar las elecciones y que ya lideraba las encuestas de intención de voto: “incitación a acciones contra el orden constitucional”. El bodevil continuó cuando se encontraron en casa de su guardaespaldas y en las de personas relacionadas con él, lingotes de oro, millones de dólares y.. billetes con destino a Moscú.
Calin Georgescu es ingeniero agrónomo; desarrolló su profesión en el campo del ecologismo y el desarrollo sostenible, ejerciendo como presidente del Centro Europeo de Investigación del Club de Roma (2013 – 2015)3
El 7 de marzo de 2025, Georgescu volvió a presentar su candidatura. Dos días después fue invalidada de nuevo por la Oficina Electoral Central, hecho que desencadenó una fuerte ola de protestas con miles de personas durante varios días en las calles4. A pesar de los recursos ante varias instancias rumanas y ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, las elecciones se celebraron sin Georgescu.
Todos estos procesos han alimentado una profunda crisis política en la que si bien las élites apuestan por la UE y la OTAN, el sentimiento popular camina en dirección contraria.
La primera vuelta de las elecciones presidenciales de mayo de 2025 las ganó con un amplio 40,69% el candidato nacionalista George Simion, apoyado por Georgescu y acusado también de “proruso”. Sin embargo, sorprendentemente o no, perdíó la segunda vuelta ganada por el candidato “europeista” y alcalde de Bucarest, Nicusor Dan.
A partir de entonces la inestabilidad política ha sido la tónica en Rumanía, tras una sucesión ininterrumpida de mociones de censura. Desde mayo de 2026 ha habido tres intentos fracasados de formar gobierno, el último a finales del pasado mes de septiembre.
En este contexto, la persecución de Calín Georgescu le ha convertido en líder indiscutible del pueblo y por ello, enemigo de todos los poderes establecidos.
El 21 de septiembre pasado es detenido nuevamente. La policía irrumpió en su casa llevándoselo esposado delante de su familia, acusado ahora de estafa y fraude. Un día después un juez le puso en libertad; la fiscalía recurrió su liberación ante el Tribunal de Apelación de Bucarest, que le condenó a 30 días de prisión, situación en la que se encuentra en la actualidad.
Todo ello en un contexto de grave déficit público y elevada inflación que amenazan las condiciones de vida y alimentan el descontento popular.
Rumanía, crisis tras crisis desde el hundimiento de la URSS.
Tras el asesinato de Nikolae Ceausescu y la desaparición de la URSS la catástrofe asoló también al pueblo rumano. El cierre masivo de fábricas dejó a cientos de miles de trabajadores en la calle y se privatizó lo que quedaba, el PIB cayó un 27%, los precios de productos de primera necesidad casi se triplicaron y las condiciones de vida de la población se hundieron. Con la entrada en la UE, el 20% de la población activa salió del país buscando trabajo y remesas que enviar a sus familias.
Tras algunos años de relativo crecimiento con la instalación de fabricas como Dacia o Ford, la crisis iniciada en 2007 – 2008 volvió a hundir la economía rumana. En 2009 el país tuvo que solicitar un rescate al FMI quien exigió, como siempre, nuevas privatizaciones, recortes de empleo en el sector público, recortes de salarios de funcionarios en un 25% y de las pensiones en 15%. Las fuertes protestas condujeron a la dimisión del primer ministro en 2012.
El breve periodo de bonanza económica se agotó pronto, el crecimiento se estancó y la crisis reapareció con fuerza este año 2026y el país entró en recesión. Ate el desmesurado déficit fiscal y para no perder 30.000 millones de fondos de la UE, el gobierno aplicó duras medidas que han golpeado especialmente a la clase obrera, tales como aumento del IVA y congelación de salarios y pensiones. Todo ello en el país que tiene el 25% de la población en situación de pobreza y exclusión social, el mayor de la UE, junto a Bulgaria.
Rumanía se integró en la OTAN en 2004. El gasto militar ha aumentado vertiginosamente en los últimos diez años, pasando de 2,500 millones de euros en 2016 a casi 10.000 millones en 20255. En mayo de 2026, en plena crisis política, el Ministerio del Interior anunció la compra de material militar por valor de 6.600 millones de euros6
En Rumanía y en el resto de la UE se acumula el descontento popular.
Desde comienzos de este siglo se han sucedido los golpes de Estado en repúblicas ex-soviéticas promovidos por la UE y EE.UU con el objetivo evidente de desvincular a Rusia de los estados que formaron parte de la URSS: Georgia (2003), Ucrania – primer Maidan (2004), Kirguistán (2004), Moldavia (2008-2009), Ucrania – 2º Maidan (2014), Armenia (2018), Bielorrusia (2020) intento fallido.
En la UE, inmersa en una crisis galopante, la victoria de Robert Fico en Eslovaquia en 2023 al frente de un partido SMER, claramente de izquierdas y que cuestiona tanto la gestión de la pandemia Covid, como el Rearme y la guerra de la OTAN contra Rusia, encendió todas las alarmas. Los socialdemócratas, Verdes y demás colorines ya no servían para tapar el descontento popular. La baza que quedaba era asustar con la llegada de la extrema derecha, al tiempo que se hacían contorsiones para ocultar dos hechos incontrovertibles: el origen nazi de cada vez más gobernantes en países UE y sobre todo, que con dinero público se estaba financiando y armando a un gobierno fascista en Ucrania.
La amenaza de que en Rumanía, por la vía electoral, gobernara una fuerza política que cuestionara la UE y la OTAN, en un país miembro de la UE como Eslovaquia, obligó a actuar a la cúpula de la UE mediante sus instrumentos rumanos.
Lo que no pueden ocultar es lo que evidencia la situación de Rumanía. La pérdida de credibilidad para los pueblos de las instituciones de la UE y de la OTAN que, agravada por la crisis y por las agresiones contra las clases populares de las “soluciones” propugnadas por la oligarquía: el Rearme y la guerra contra Rusia, cabalga con fuerza creciente en Europa.
Los intentos de la Comisión Europea de agitar el fantasma del ataque de los rusos es cada vez menos creíble para una clase obrera y unos pueblos que empiezan a ver con claridad que sus verdaderos enemigos no vienen del Este, sino que los tienen mucho más cerca, en sus gobiernos. El crecimiento en la UE de partidos que propugnan algo tan de “derechas” como la paz con Rusia y destinar recursos públicos a necesidades sociales, antes que a financiar a la OTAN, tiene que ver con la búsqueda de soluciones al hundimiento de las condiciones de vida. En este escenario, hacer creer que gobiernos que destinan recursos públicos a financiar a los nazis de Ucrania sean quienes van a defender a Europa del fascismo, resulta cada vez más difícil, especialmente en los países del Este de Europa.
Las soluciones institucionales son progresivamente más precarias y las fuerzas políticas tradicionales van agotando su crédito. La inestabilidad política crece mientras los pueblos buscan a tientas su camino y no ha aparecido aún la organización política capaz de situar al proletariado como clase dirigente de la revolución social.
Noviembre de 2026
- https://www.rtve.es/noticias/20241206/justicia-anula-primera-vuelta-presidenciales-elecciones-rumania/16362008.shtml
- https://es.wikipedia.org/wiki/Elecciones_presidenciales_de_Rumania_de_2024
- https://es.wikipedia.org/wiki/C%C4%83lin_Georgescu
- https://www.europapress.es/internacional/noticia-miles-personas-protestan-rumania-anulacion-victoria-candidato-prorruso-elecciones-20250110150608.html
- https://www.defensematrixlab.com/es/paises/rumania
- https://www.eleconomista.es/economia/noticias/13945907/05/26/rumania-anuncia-mas-de-6600-millones-en-compras-de-material-militar-gracias-al-programa-europeo-safe.html



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