Cuando los pueblos aprenden de la historia, el viejo topo actúa y la sabiduría acumulada evita que el guion del imperialismo se repita.
El imperialismo ha intentado repetir en Irán la misma jugada que, con pequeñas variaciones, llevó a cabo en Iraq, Yugoslavia, Libia, Siria o Venezuela. Primero, sanciones para estrangular la economía del país, después, chantaje para “abrirlo” a las empresas de EE.UU., y finalmente, cuando la víctima está ya extenuada, dar el golpe final. En Irán no ha funcionado. En este caso, las presuntas víctimas asistían atentas al proceso, ya sabían el final de la obra y han trabajado durante décadas para cambiar el desenlace.
Breve recorrido histórico.
Irán ha sufrido 47 años de sanciones impuestas por el imperialismo anglosajón; exactamente desde que la revolución islámica impulsada por el ayatollah Jomeini derrocara en 1979 la dictadura criminal del Sha Reza Pahlavi, que el mismo imperialismo sostuvo durante 25 años1. Anteriormente, en 1951, el gobierno de Mohammad Mossadegh, fuertemente influenciado por el partido Tudeh (comunista), nacionalizó el petróleo hasta entonces bajo control de la Anglo-Iranian Oil Company. Este hecho fue respondido por EE.UU. y Gran Bretaña con un embargo petrolero total y un violento golpe de estado planeado y financiado por la CIA y el MI62 en 1953. El partido Tudeh sufrió una violenta represión por parte de la dictadura monárquica de Reza Pahlavi colocado en el poder por el imperialismo tras el golpe.
En 1979 el petróleo volvió a manos públicas3, se fue eliminando la participación occidental en la industria y se acometió una potente y duradera diversificación económica para evitar la dependencia del petróleo. Este arduo proceso de desarrollo económico y cultural se llevó a cabo entre guerras4, sanciones y asesinatos selectivos de científicos iraníes, y de los de otros estados árabes, ejecutados por el Mossad en una expresión bestial de imperialismo cultural. En 1988, en el marco de la guerra Irán-Iraq, el partido Tudeh recibió el apoyo de Sadam Husein e intervino militarmente contra Teherán. En represalia, la República Islámica llevó a cabo una dura persecución de militantes de la izquierda que dejó a este partido muy debilitado.
El proyecto imperialista-sionista y el Eje de la Resistencia.
Tras la caída de la URSS y con los bombardeos devastadores de Iraq por parte de la “coalición internacional” dirigida por EE.UU. en 1991, se inicia la estrategia de dominación a gran escala de la Región que Washington llama “Gran Oriente Medio” y los sionistas “Gran Israel”. En esencia se trata de lo mismo: incorporar a los vasallos dóciles a sus mandatos – Egipto, Jordania y, sobre todo, los estados del Golfo – y aniquilar a los que se resistan al mandato anglo-sionista. Para quienes tienden a interpretar los hechos de forma aislada y a achacar los ataques de EE.UU. a la maldad intrínseca de tal o cual presidente, nada mejor que recordar las palabras del general Wesley Clark sobre el plan de aniquilar 7 países en 5 años5. Tardaron algo más, e Irán estaba entre ellos.
Un elemento esencial al servicio de esa estrategia de dominación ha sido instigar los enfrentamientos históricos, religiosos, nacionales, etc. para debilitar y fragmentar al oponente. Es el “divide y vencerás” atribuido a Julio César y usado por todos los imperios contra los pueblos, y desde luego por EE.UU.
Más allá de identidades de todo tipo, fáciles de manipular y de utilizar como ariete de unos contra otros, el viejo topo de la historia hacía su trabajo y establecía vínculos que antes parecían imposibles: Hezbollah construía túneles cuya inspiración atribuía al Vietcong, retratos de Nasrallah eran portados por militantes comunistas del FPLP y fotos del Che Guevara aparecían en manifestaciones chiíes.
Un militar iraní, Qasem Soleimani6, extrayendo consecuencias de la historia y al calor de las victorias de Hezbollah sobre Israel en 2000 y 2006, fue el arquitecto principal del Eje de la Resistencia. Se trata de una inédita alianza entre pueblos, de la conformación de un bloque histórico no confesional y estrictamente político sobre los pilares de la lucha antiimperialista y anti sionista cuyo centro neurálgico es la liberación de Palestina. Qasem Soleimani, alto dirigente del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica fue asesinado en Bagdad por mandato directo de Donald Trump en 2020. Se mataba a un hombre, pero no las ideas.
El Eje de la Resistencia cimentado sobre la voluntad insobornable de resistir, y sobre bases políticas no confesionales, ha sido capaz de tejer la unidad combatiente de los pueblos de la Región: de la Resistencia Palestina – sobre todo a partir del 7 de octubre de 2023 -, de la alianza entre Hamás y Hezbollah, de la incorporación a la lucha de Yemen y de las milicias iraquíes y, ahora más que nunca, de la columna vertebral de Irán. Y lo ha hecho cuando, tras los asesinatos selectivos contra líderes palestinos, Hezbollah y contra el propio Irán, parecía cundir el desánimo. El sionismo y el imperialismo euro-estadounidense parecían invencibles y sus grandes medios de comunicación daban por muerto al Eje de la Resistencia.
Incluso el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa así como los cambios ocurridos en Venezuela que han permitido a EE.UU. controlar el petróleo con un mínimo esfuerzo, parecían mostrar la omnipotencia de EE.UU. Pero no ha sido así.
Irán ha mostrado al mundo cómo desarrollando técnicas militares de alta eficacia y bajo costo, guardando el armamento en depósitos subterráneos y usando el petróleo como arma – como recomendaba Mossadegh –, es capaz de enfrentar exitosamente el ataque conjunto de la mayor potencia militar del mundo y de la primera potencia militar de la región.
A él se ha sumado el Eje de la Resistencia que está jugando un papel decisivo con la incorporación de Yemen y su amenaza de cerrar el estrecho de Bab-el Mandeb, de un Hezbollah fortalecido que asesta duros golpes a Israel al tiempo que supera su aislamiento inicial frente al gobierno títere del sionismo y concita el apoyo de otras fuerzas políticas libanesas, y de unas milicias iraquíes que, junto con Irán, están expulsando a EE.UU. del país 23 años después.
Evidentemente, sin alharacas mediáticas Rusia y China han jugado un importante papel, sobre todo desde el punto de vista de la inteligencia militar, en apoyo de un socio estratégico para ambas potencias.
Todo cambia y la guerra lo acelera.
Esta guerra está suponiendo un puñetazo en el tablero del mundo. El ataque de EE.UU. e Israel a Irán, decidido unilateralmente, sin que mediara provocación alguna, en el curso de unas negociaciones, incluso sin molestarse en construir alguna mentira que lo justificase, ha impedido ampliar sus alianzas y ha profundizado contradicciones interimperialistas de larga data.
Ante los pueblos del mundo se ha hecho inocultable toda la barbarie con la que el imperialismo y el sionismo llevan asolando pueblos desde el primer momento de su existencia y con la que pretenden ampliar su dominación.
La autoproclamada supremacía absoluta del imperialismo norteamericano, que como los cobardes siempre ataca a enemigos aislados y previamente debilitados, quedó aparentemente reafirmada por su fácil victoria en Venezuela. Y es esa imagen de omnipotencia que ha presidido las relaciones internacionales desde la II Guerra Mundial la que está sucumbiendo frente a Irán y el Eje de la Resistencia, demostrando al mundo de lo que es capaz la consigna de los oprimidos de todos los tiempos: “Sólo podemos vencer”.
El espejo del poder imperial queda roto en mil pedazos; sus múltiples expresiones que apenas han empezado a apuntar afectan ya a todo el equilibrio de fuerzas del planeta.
- La difícil relación entre los países de Europa y EE.UU. que hasta ahora se mantenía a duras penas a fuerza del sometimiento de la UE, sobre todo en el último tiempo con la compra masiva de armamento a Washington, parece haberse resquebrajado. La negativa de sus gobiernos a secundar el ataque a Irán y a enviar tropas para desbloquear el estrecho de Ormuz, lo que a su vez implica el rechazo a la implicación de la OTAN, ha supuesto su mayor enfrentamiento desde la II Guerra Mundial. Sin prestar crédito al deslenguado Trump y sus amenazas de salir de la OTAN, es evidente que sin EE.UU. la guerra de la UE y Gran Bretaña contra Ucrania está sentenciada. Mucho más lo está el delirio europeo de una futura confrontación con Rusia que cuenta ya con la victoria total sobre Kiev.
Los EE.UU. no van a abandonar una OTAN que a pesar de todo ellos dirigen y que es su instrumento principal de control de Europa. Las contradicciones entre EE.UU. y Europa siempre han existido, pero son peleas de bajo nivel entre dominante y dominados. La UE nunca tendrá soberanía política o económica mientras no tenga independencia militar, y no la tiene desde la creación de la OTAN en 1949. Por eso, la negativa de los gobiernos europeos a secundar las aventuras bélicas yankis en el Golfo Pérsico, más que una muestra de autonomía frente a EE.UU. es la demostración palpable del agotamiento de los depósitos de armamento europeos en sus fracasadas andanzas ucranianas y de su hundimiento económico.
- Es desde esta óptica desde la que hay que analizar la decisión de Pedro Sánchez de negar a EE.UU., considerando su ataque contrario al derecho internacional, el uso de las bases para sus operaciones militares contra Irán. Más allá de lo dudoso en la práctica de estas declaraciones – medios locales7 siguen constatando el vuelo de aviones cisterna procedentes de la Base de Morón semanas después del anuncio de Sánchez – lo que es evidente es la importante utilidad política y electoral de este posicionamiento.
Sus declaraciones se acompañaron de manifestaciones en varias ciudades con toda la parafernalia del “No a la guerra” que tan buenos resultados electorales dio al PSOE en 2004, incluida la utilización de la imagen del Guernica de Picasso. La maniobra no sólo ha puesto contra las cuerdas al PP y a Vox dejándoles sin su consigna favorita “la soberanía de España”, también les ha robado el “No a la guerra” a sus satélites Sumar, Podemos y otros oportunistas de menor entidad que se escudaban en su antibelicismo para decir, sólo con la boca pequeña, “no a la OTAN”.
El inteligente movimiento de Sánchez tiene, a pesar de que se ha convertido de la noche a la mañana en líder europeo, las patas muy cortas más allá de los réditos electorales. Lo que ha contribuido a dejar en evidencia es que las Bases extranjeras sólo sirven para convertirnos en blanco legítimo de ataques de pueblos que no son nuestros enemigos; y que la pertenencia a la OTAN, una vez que el fin de la guerra de Ucrania se acerca, obliga enormes gastos militares que llenan las arcas de las empresas armamentísticas al tiempo que desmantelan nuestros servicios públicos. En definitiva, el “OTAN no, Bases fuera” está más vigente que nunca.
- Los BRICS nunca pretendieron ser una alianza anti-imperialista, papel que muchos erróneamente le atribuyeron; aun así, el posicionamiento en esta guerra de algunos de sus miembros más significativos al lado del sio-imperialismo y contra uno de sus miembros fundadores, Irán, ha desvelado la fragilidad de sus vínculos. El infame papel jugado por India abrazando a Netanyahu en su visita a Israel 48 horas antes del ataque a Irán y del asesinato de Jamenei y el alineamiento de Arabia Saudí con EE.UU. e Israel, no por esperables fueron menos flagrantes; o la insignificancia de Brasil o Sudáfrica. Todo ello obligará sin duda a una reconfiguración. La guerra contra Irán está mostrando nítidamente lo que la historia repite testaruda: no hay soberanía, ni independencia política, que no esté defendida militarmente.
- Lo más trascendente y que hoy es inocultable en el escenario mundial es un hecho que la ideología burguesa ha intentado esconder a lo largo de la historia: que toda su “invencible” fuerza militar puede sucumbir ante pueblos o clases oprimidas que ponen su inteligencia y determinación al servicio de la Resistencia; o en palabras de Mao Tsetung. que “el imperialismo norteamericano es un tigre de papel”.
Irán está demostrando su superioridad militar mediante armas mucho más baratas y más eficaces frente a gigantes voladores convertidos en chatarra. Toda la abrumadora presencia de bases militares de EE.UU. en Oriente Próximo, que las petromonarquías sufragan a cambio de “protección militar”, se ha convertido en blanco perfectamente accesible para los misiles iraníes y los de la Resistencia que están acabando con sus instalaciones. Especialmente significativa ha sido la destrucción y posterior desmantelamiento de la gigantesca base militar de EE.UU. “Victoria” en Bagdad, con la salida precipitada, con el rabo entre las piernas, de las fuerzas ocupantes de la OTAN incluidos 226 soldados españoles.
Lo que garantiza el poder militar de Irán es su sostenibilidad. Mientras la República Islámica se ha preparado para mantener largo tiempo una guerra en la que apuestan todo a la victoria, EE.UU. e Israel van agotando sus costosos arsenales.
Sin embargo, el arma secreta de Irán y lo que le confiere mayor poder es, como recomendaba Mossadegh hace 75 años, convertir el acceso al petróleo en arma contra los enemigos. Precisamente el objetivo perseguido por EE.UU. en todas sus guerras en la zona era el control del petróleo y del gas; es decir, tener la llave de la accesibilidad de todos los Estados a un recurso imprescindible. Y este hecho trascendental, máxime en momentos de crisis como los actuales, está también presente en la negativa de los miembros de la OTAN a ayudar militarmente a abrir el Estrecho de Ormuz para después darle las llaves del mismo a EE.UU.
Otro aspecto inquietante para el imperialismo sionista es el despertar de los pueblos de la región sometidos a gobiernos títeres. Las importantes manifestaciones contra la presencia de la V Flota de EE.UU. en Bahrein o la creciente indignación del pueblo sirio contra Israel, incluido el asalto a la embajada de Emiratos Árabes en Damasco considerado aliado del sionismo, son los primeros indicios de un polvorín a punto de estallar.
Lo que le muestran los pueblos de Oriente Próximo, alineados con Irán y el Eje de la Resistencia, al imperialismo sionista es que los recursos son suyos, que el comercio pasa por el Estrecho de Ormuz y que el Golfo Pérsico es persa y que están dispuestos a defenderlo. La soberanía no se negocia, se arranca por las armas.
POSDATA.
Este texto se acabó de escribir cuatro días antes de que se anunciara el acuerdo de una tregua de dos semanas entre EE.UU e Irán, producido el 8 de abril. Como suele ocurrir cuando se analizan los procesos desde sus raíces y se utiliza el materialismo histórico para identificar los cambios y las relaciones entre los diversos fenómenos, no hay nada fundamental que modificar.
El acuerdo para declarar la tregua se ha basado en los 10 puntos propuestos por Irán, y aunque la desconfianza hacia EE.UU lleva a las autoridades de la República Islámica a decir que “tienen el dedo en el gatillo”, el mundo entero -excepto Trump y su camarilla – lo califica de derrota sin paliativos del imperialismo sionista.
Aunque el histrionismo delirante llevó a Washington el día anterior del acuerdo a amenazar con destruir la civilización persa, al final aceptó los términos de Irán con el rabo entre las piernas. Obviamente Trump se refería a borrar del mapa Irán con una bomba nuclear. Debemos saber que, si no la han utilizado, no es por consideración moral alguna, sino porque sus Bases, sus aliados, e Israel, se verían inevitablemente afectados. Quien ha probado su “arma nuclear”en esta guerra es Irán y se llama, Estrecho de Ormuz.
La determinación del gobierno de Irán junto a la unidad inquebrantable de su pueblo tras su liderazgo han sido, con el Eje de la Resistencia, el baluarte contra el que se han estrellado EE.UU e Israel, ambos profundamente debilitados por el abandono de sus aliados y, sobre todo, por el creciente cuestionamiento interno.
El estado sionista, profundamente humillado por el ninguneo sufrido en la negociación y porque en buena medida la derrota es un cuestionamiento de su propia existencia – rodeado de enemigos y abandonado por EE.UU – ha bombardeado masivamente Beirut y otras ciudades libanesas provocando centenares de muertos y heridos. El presidente del Parlamento libanés, tras salir ileso de un atentado, ha calificado el ataque de Israel como “crimen de guerra total”. Hezbollah ha pedido a la población desplazada que por ahora no regrese a sus hogares y ha reanudado sus ataque aIsrael.
La respuesta de Irán no se ha hecho esperar y ha cancelado la reapertura del Estrecho de Ormuz.
Como afirmaba el líder palestino Yahya Sinwar, la paz en la región es imposible mientras el cáncer sionista no sea extirpado. El acuerdo para la tregua es enormemente frágil y aún no se divisan los mimbres del escenario que seguirá a esta trascendental batalla. Las consecuencias más duras del encarecimiento de los precios del petróleo, del gas, de los fertilizantes y de otras materias primas, si la guerra continúa, todavía no se han producido.
La clase obrera de los pueblos de EE.UU. y de Europa, que tiene ante sí la misión histórica de enfrentarse a su propio bloque imperial, aún no percibe la necesidad vital, existencial, de acabar con el imperialismo y con el capitalismo, empezando por sus estructuras político-militares, como la OTAN y la UE. El guion de la obra se está escribiendo.
Como CNC viene afirmando, es imprescindible realizar un enfoque integral de las relaciones sociales que determinan nuestra vida: desde las más inmediatas – el trabajo y los medios de subsistencia – a las aparentemente más lejanas, pero que ya están llamando a nuestra puerta: las guerras imperialistas.
Los trabajadores y trabajadoras de los pueblos que vivimos en países imperialistas, aunque sean subalternos, debemos saber que la agresividad de la burguesía va a ser cada vez más feroz y que nuestra trinchera es la misma de los pueblos que combaten el imperialismo, el sionismo y el fascismo.
Para que esa comprensión se transforme en fuerza material actuante, necesitamos algo que los pueblos del Eje de la Resistencia están actualizando ante nuestros ojos. En la lucha por la vida que nos espera, es necesario asumir que “detrás del Volga no hay nada” y que los oprimidos son capaces de vencer a un enemigo aparentemente más poderoso, cuando defienden su tierra, su mar, su aire, y se preparan concienzudamente para ello.
1Desde el descubrimiento de petróleo en Irán, en 1908, la Anglo-Persian Oil Company –en la cual el Gobierno británico tenía una participación mayoritaria– había controlado la perforación, extracción y venta del petróleo del país
2 Este fue el primer golpe de estado orquestado por la CIA que, después del éxito, reproduciría en otros muchos países, empezando por Guatemala, en 1954. https://www.rferl.org/a/iran-coup-mossadegh-cia-60th-anniversary/25076552.html
3 El carácter teocrático de la nueva República no fue obstáculo para que la URRS fuera el primer estado que la reconociera en 1979. Se reanudó así una historia de relaciones que iniciaron los bolcheviques al devolver a Irán la zona de influencia que la Rusia zarista obtuvo del reparto con Gran Bretaña en 1907, cancelando deudas y otro tipo de concesiones.
4 La guerra Irán-Iraq (1980-1988) instigada por EE.UU. con el objetivo de que ambas potencias regionales se destruyeran mutuamente, se saldó con un millón de muertos entre ambos países y grandes pérdidas económicas.
5 https://www.youtube.com/watch?v=2VkwiY2nuUE&t=36s
6Recomendamos la lectura de su biografía que explica mejor que cualquier tratado su trabajo destinado a construir el Eje de la Resistencia. https://es.wikipedia.org/wiki/Qasem_Soleimani
7https://www.lavozdealmeria.com/almeria/sucesos/497565/avion-estados-unidos-material-guerra-iran-sobrevuela-almeria.html
[Francés]
L’impérialisme sioniste fait naufrage face à l’Iran et à l’Axe de la Résistance
Lorsque les peuples tirent les leçons de l’histoire, le vieux taupe entre en action et la sagesse accumulée empêche le scénario de l’impérialisme de se répéter.
L’impérialisme a tenté de reproduire en Iran le même scénario que celui qu’il a mis en œuvre, avec quelques variations, en Irak, en Yougoslavie, en Libye, en Syrie ou au Venezuela. D’abord, des sanctions pour étrangler l’économie du pays, puis du chantage pour « l’ouvrir » aux entreprises américaines, et enfin, lorsque la victime est déjà épuisée, porter le coup de grâce. En Iran, cela n’a pas fonctionné. Dans ce cas précis, les victimes présumées suivaient attentivement le processus, connaissaient déjà la fin de la pièce et ont travaillé pendant des décennies pour en changer l’issue.
Breve recorrido histórico.
L’Iran subit depuis 47 ans les sanctions imposées par l’impérialisme anglo-saxon; exactement depuis que la révolution islamique menée par l’ayatollah Khomeini a renversé, en 1979, la dictature criminelle du shah Reza Pahlavi que cet imperialisme avait lui-même soutenue pendant 25 ans1. Auparavant, en 1951, le gouvernement de Mohammad Mossadegh, fortement influencé par le parti Tudeh (communiste), avait nationalisé le pétrole, jusqu’alors sous le contrôle de l’Anglo-Iranian Oil Company. Les États-Unis et la Grande-Bretagne ont réagi à cet événement par un embargo pétrolier total et un violent coup d’État planifié et financé par la CIA et le MI62 en 1953. Le parti Tudeh a subi une violente répression de la part de la dictature monarchique de Reza Pahlavi, mise au pouvoir par l’impérialisme après le coup d’État.
En 1979, le pétrole est revenu aux mains de l’État3, la participation occidentale dans ce secteur a été progressivement éliminée et une diversification économique puissante et durable a été entreprise afin d’éviter la dépendance au pétrole. Ce processus ardu de développement économique et culturel s’est déroulé entre guerres4, sanctions et assassinats ciblés de scientifiques iraniens et d’autres États arabes, perpétrés par le Mossad dans une manifestation bestiale d’impérialisme culturel. En 1988, dans le cadre de la guerre Iran-Irak, le parti Tudeh a reçu le soutien de Saddam Hussein et est intervenu militairement contre Téhéran. En représailles, la République islamique a mené une dure persécution contre les militants de gauche, ce qui a considérablement affaibli ce parti.
Le projet impérialiste-sioniste et l’Axe de la Résistance.
Après la chute de l’URSS et les bombardements dévastateurs de l’Irak par la «coalition internationale» dirigée par les États-Unis. en 1991, débute la stratégie de domination à grande échelle de la Région que Washington appelle «Grand Moyen-Orient» et les sionistes «Grand Israël». En substance, il s’agit de la même chose : incorporer les vassaux dociles à ses mandats – l’Égypte, la Jordanie et surtout les États du Golfe – et anéantir ceux qui résistent au mandat anglo-sioniste. Pour ceux qui ont tendance à interpréter les faits de manière isolée et à blâmer les attaques américaines à la méchanceté intrinsèque de tel ou tel président, rien de mieux que de rappeler les mots du général Wesley Clark sur le plan d’anéantissement de 7 pays en 5 années5. Il leur a fallu un peu plus de temps, et l’Iran en faisait partie.
Un élément essentiel au service de cette stratégie de domination a été d’inciter aux affrontements historiques, religieux, nationaux, etc. pour affaiblir et fragmenter l’adversaire. C’est le «diviser pour régner» attribué à Jules César et utilisé par tous les empires contre les peuples, et certainement par les États Unis.
Bien au-delà des identités de toutes sortes, faciles à manipuler et à utiliser comme bélier de l’un contre l’autre, La vieille taupe de l’histoire faisait son travail et établissait des liens qui semblaient auparavant impossibles : le Hezbollah construisait des tunnels dont il attribuait l’inspiration au Việt Cộng, des portraits de Nasrallah étaient portés par des militants communistes du FPLP et des photos du Che Guevara apparaissaient lors de manifestations chiites.
Un militaire iranien, Qasem Soleimani6, tirant les leçons de l’histoire et fort des victoires du Hezbollah sur Israël en 2000 et 2006, a été le principal architecte de l’Axe de la Résistance. Il s’agit d’une alliance inédite entre les peuples, de la formation d’un bloc historique non confessionnel et strictement politique reposant sur les piliers de la lutte anti-impérialiste et antisioniste, dont le centre névralgique est la libération de la Palestine. Qasem Soleimani, haut dirigeant du Corps des Gardiens de la Révolution islamique, a été assassiné à Bagdad sur ordre direct de Donald Trump en 2020. On a tué un homme, mais pas ses idées.
L’Axe de la Résistance, fondé sur une volonté inébranlable de résister et sur des bases politiques non confessionnelles, a su tisser l’unité combattante des peuples de la région : de la Résistance palestinienne – surtout depuis le 7 octobre 2023 –, de l’alliance entre le Hamas et le Hezbollah, de l’entrée en lice du Yémen et des milices irakiennes et, aujourd’hui plus que jamais, de l’épine dorsale que constitue l’Iran. Et il l’a fait alors que, suite aux assassinats ciblés contre des dirigeants palestiniens, de Hezbollah et d’Iran lui-même, le découragement semblait régner. Le sionisme et l’impérialisme euro-américain semblaient invincibles et leurs grands médias donnaient l’Axe de la Résistance pour mort.
L’enlèvement même de Nicolás Maduro et de son épouse, ainsi que les changements survenus au Venezuela, qui ont permis aux États-Unis de contrôler le pétrole avec un minimum d’efforts, semblaient démontrer la toute-puissance des États-Unis. Mais il n’en a rien été.
L’Iran a montré au monde entier qu’en développant des techniques militaires hautement efficaces et peu coûteuses, en stockant ses armes dans des dépôts souterrains et en utilisant le pétrole comme une arme – comme le recommandait Mossadegh –, il est capable de faire face avec succès à l’attaque conjointe de la plus grande puissance militaire du monde et de la première puissance militaire de la région.
À cela s’est ajouté l’Axe de la Résistance, qui joue un rôle décisif avec l’intégration du Yémen et sa menace de fermer le détroit de Bab-el-Mandeb, d’un Hezbollah renforcé qui porte des coups durs à Israël tout en surmontant son isolement initial face au gouvernement fantoche du sionisme et en suscitant le soutien d’autres forces politiques libanaises, et de milices irakiennes qui, avec l’Iran, sont en train d’expulser les États-Unis du pays 23 ans plus tard.
De toute évidence, sans des bruit médiatiques la Russie et la Chine ont joué un rôle important, notamment en matière de renseignement militaire, en soutenant un partenaire stratégique commun aux deux puissances.
Tout change et la guerre l’accélère.
Cette guerre est un coup de poing à l’échiquier mondial. L’attaque des États-Unis. et Israël contre l’Iran, décidé unilatéralement, sans aucune provocation, au cours de négociations, même sans se donner la peine de construire un mensonge qui le justifierait, a empêché d’élargir leurs alliances et a creusé des contradictions inter-impérialistes de longue date.
Aux yeux des peuples du monde, toute la barbarie avec laquelle l’impérialisme et le sionisme ont assailli les peuples dès le premier moment de leur existence et avec laquelle ils prétendent étendre leur domination, est devenue impossible à dissimuler.
La autoproclamée suprématie absolue de l’impérialisme américain, qui, tel les lâches, s’en prend toujours à des ennemis isolés et préalablement affaiblis, a été apparemment réaffirmée par sa victoire facile au Venezuela. Et c’est cette image d’omnipotence qui a présidé aux relations internationales depuis la Seconde Guerre mondiale qui est en train de s’effondrer face à l’Iran et à l’Axe de la Résistance, démontrant au monde entier ce dont est capable le slogan des opprimés de tous les temps : « Nous ne pouvons que vaincre ».
Le miroir du pouvoir impérial est brisé en mille morceaux; ses multiples manifestations, qui commencent à peine à effleurer, affectent déjà tout l’équilibre des forces sur la planète.
La relation difficile entre les pays d’Europe et les États-Unis, qui jusqu’à présent se maintenait péniblement grâce à la soumission de l’UE, notamment dans ces derniers temps avec l’achat massif d’armement à Washington, semble s’être fissurée. Le refus de leurs gouvernements de soutenir l’attaque contre l’Iran et d’envoyer des troupes pour débloquer le détroit d’Ormuz, ce qui implique par ailleurs le rejet de l’implication de l’OTAN, a entraîné leur plus grave confrontation depuis la Seconde Guerre mondiale. Sans accorder de crédit au Trump pas accorder de crédit à l’insolence de Trump et à ses menaces de quitter l’OTAN pas accorder de crédit à l’insolence de Trump et à ses menaces de quitter l’OTAN, il est évident que sans les États-Unis, la guerre de l’UE et de la Grande-Bretagne contre l’Ukraine est condamnée. Et encore plus le délire européen d’une future confrontation avec la Russie qui a déjà remporté une victoire totale sur Kiev.
Les États-Unis ne vont pas abandonner l’OTAN que nonobstant ils dirigent comme leur principal instrument de contrôle sur l’Europe. Les contradictions entre l’Amérique et l’Europe ont toujours existé, mais ce sont des combats de bas niveau entre dominants et dominés. L’Union européenne n’aura jamais de souveraineté politique ou économique tant qu’elle ne sera pas militairement indépendante, et ce depuis la création de l’OTAN en 1949. C’est pourquoi le refus des gouvernements européens de soutenir les aventures bellicistes yankees dans le Golfe persique, plutôt qu’une démonstration d’autonomie vis-à-vis des États-Unis., est la démonstration palpable de l’épuisement des stocks d’armement européens dans leurs démarches ukrainiennes ratées et de leur effondrement économique.
C’est dans cette optique qu’il faut analyser la décision de Pedro Sánchez de refuser aux États-Unis, considérant son attaque contraire au droit international, l’utilisation des bases pour ses opérations militaires contre l’Iran. Au-delà du caractère douteux de ces déclarations – les médias locaux7continuent à constater le vol d’avions citernes en provenance de la base de Morón quelques semaines après l’annonce de Sánchez – ce qui est évident, c’est l’importante utilité politique et électorale de ce positionnement.
Ses déclarations ont été accompagnées de manifestations dans plusieurs villes avec tout l’attirail du «Non à la guerre» qui a donné de si bons résultats électoraux au PSOE en 2004, y compris l’utilisation de l’image du Guernica de Picasso. La manœuvre n’a pas seulement mis le PP et Vox dos au mur en leur privant de leur mot d’ordre favori «la souveraineté de l’Espagne», elle a aussi volé le «Non à la guerre» à leurs satellites Sumar, Podemos et à d’autres opportunistes de moindre importance qui se réfugiaient dans leur anti-bellicisme pour dire, seulement du bout de lèvres, «non à l’OTAN»
Le mouvement intelligent de Sánchez, bien qu’il soit devenu leader européen du jour au lendemain, a les jambes très courtes au-delà des gains électoraux. Ce qui a été mis en évidence, c’est que les bases étrangères ne servent qu’à faire de nous des cibles légitimes d’attaques de peuples qui ne sont pas nos ennemis; et que l’appartenance à l’OTAN, une fois que la fin de la guerre en Ukraine s’approche, oblige à d’énormes dépenses militaires qui remplissent les caisses des entreprises d’armement tout en démantelant nos services publics. En fin de compte, l’slogan «OTAN non, bases hors [d’Espagne]» est plus en vigueur que jamais.
Les BRICS n’ont jamais prétendu être une alliance anti-impérialiste, rôle que beaucoup lui attribuaient à tort; pourtant, le positionnement dans cette guerre de certains de ses membres les plus significatifs aux côtés du super-impérialisme et contre l’un de ses membres fondateurs comme l’Iran, a révélé la fragilité de ses liens. Le rôle infâme joué par l’Inde en embrassant Netanyahou lors de sa visite en Israël 48 heures avant l’attaque contre l’Iran et l’assassinat de Khamenei, ainsi que l’alignement de l’Arabie saoudite sur les Etats-Unis et Israël, bien que attendus non moins indignes; ou l’insignifiance du Brésil ou de l’Afrique du Sud. Tout cela nécessitera certainement une reconfiguration. La guerre contre l’Iran montre clairement ce que l’histoire répète obstinément: il n’y a pas de souveraineté, ni d’indépendance politique, qui ne soit défendue militairement.
Ce qui est le plus important, et qui est aujourd’hui intouchable sur la scène mondiale, c’est un fait que l’idéologie bourgeoise a tenté de cacher tout au long de l’histoire: que toute son «invincibilité» force militaire peut succomber devant des peuples ou des classes opprimées qui mettent leur intelligence et leur détermination au service de la Résistance; ou pour reprendre les mots de Mao Tsetung que «l’impérialisme américain est un tigre de papier ».
L’Iran démontre sa supériorité militaire par des armes beaucoup moins chères et plus efficaces face à des géants volants transformés en ferraille. Toute la présence écrasante des bases militaires américaines au Moyen-Orient, que les pétromonarchies financent en échange de «protection militaire», est devenue une cible parfaitement accessible pour les missiles iraniens et ceux de la Résistance qui sont en train d’abattre leurs installations. La destruction et puis le démantèlement de l’énorme base militaire américaine «Victoire» à Bagdad a été particulièrement significative, avec le départ précipité, la queue entre les jambes, des forces d’occupation de l’OTAN dont 226 soldats espagnols.
Ce qui garantit la puissance militaire de l’Iran, c’est sa durabilité. Alors que la République islamique s’est préparée à une guerre dans laquelle ils parient tous sur la victoire, les Etats-Unis et Israël épuisent leurs coûteux arsenaux.
Mais l’arme secrète de l’Iran et ce qui lui confère le plus de pouvoir est, comme Mossadegh le recommandait il y a 75 ans, de transformer l’accès au pétrole en une arme contre ses ennemis. Précisément l’objectif poursuivi par les USA. dans toutes ses guerres dans la région était le contrôle du pétrole et du gaz; c’est-à-dire, avoir la clé de l’accessibilité exclusive à une ressource indispensable. Et ce fait transcendantal, d’autant plus dans des moments de crise comme ceux-ci, est aussi présent dans le refus des membres de l’OTAN d’aider militairement à ouvrir le détroit d’Ormuz pour ensuite en remettre les clés aux États-Unis.
Un autre aspect inquiétant pour l’impérialisme sioniste est le réveil des peuples de la région soumis à des gouvernements fantoches. Les importantes manifestations contre la présence de la Ve flotte américaine à Bahreïn ou l’indignation croissante du peuple syrien contre Israël, y compris l’assaut de l’ambassade des Émirats arabes unis à Damas considérée comme un allié du sionisme, sont les premiers signes d’une poudrière sur le point d’exploser.
Ce que les peuples du Moyen-Orient, alignés sur l’Iran et l’Axe de la résistance, montrent à l’impérialisme sioniste, c’est que les ressources lui appartiennent, que le commerce passe par le détroit d’Ormuz et que le golfe Persique est perse et qu’ils sont prêts à le défendre. La souveraineté ne se négocie pas, elle s’arrache aux armes.
P.S.
Ce texte a été achevé quatre jours avant l’annonce, le 8 avril, de l’accord de trêve de deux semaines entre les États-Unis et l’Iran. Comme c’est souvent le cas lorsqu’on analyse les processus à la racine et qu’on utilise le matérialisme historique pour identifier les changements et les relations entre les différents phénomènes, il n’y a rien de fondamental à modifier.
L’accord de trêve s’est fondé sur les 10 points proposés par l’Iran, et bien que la méfiance envers les États-Unis pousse les autorités de la République islamique à affirmer qu’elles « ont le doigt sur la gâchette », le monde entier – à l’exception de Trump et de sa clique – le qualifie de défaite sans appel de l’impérialisme sioniste.
Bien que son histrionisme délirant ait conduit Washington, la veille de l’accord, à menacer de détruire la civilisation perse, il a finalement accepté les conditions de l’Iran, la queue entre les jambes. De toute évidence, Trump faisait référence à l’effacement de l’Iran de la carte à l’aide d’une bombe nucléaire. Il faut savoir que s’ils ne l’ont pas utilisée, ce n’est pas par considération morale, mais parce que leurs bases, leurs alliés et Israël seraient inévitablement touchés. Celui qui a testé son « arme nucléaire » dans cette guerre, c’est l’Iran, et elle s’appelle le détroit d’Ormuz.
La détermination du gouvernement iranien, associée à l’unité inébranlable de son peuple derrière ses dirigeants, a constitué, avec l’Axe de la Résistance, le rempart contre lequel se sont heurtés les États-Unis et Israël, tous deux profondément affaiblis par l’abandon de leurs alliés.
L’État sioniste, profondément humilié par le mépris dont il a fait l’objet lors des négociations et parce que, dans une large mesure, cette défaite remet en cause son existence même – encerclé par des ennemis et abandonné par les États-Unis –, a bombardé massivement Beyrouth et d’autres villes libanaises, faisant des centaines de morts et de blessés. Le président du Parlement libanais, après être sorti indemne d’un attentat, a qualifié l’attaque d’Israël de « crime de guerre total ». Le Hezbollah a demandé à la population déplacée de ne pas retourner chez elle pour l’instant et a repris ses attaques contre Israël.
La réponse de l’Iran ne s’est pas fait attendre et a annulé la réouverture du détroit d’Ormuz.
Comme l’affirmait le leader palestinien Yahya Sinwar, la paix dans la région est impossible tant que le cancer sioniste n’aura pas été éradiqué. L’accord de trêve est extrêmement fragile et on ne discerne pas encore les contours du scénario qui suivra cette bataille décisive. Les conséquences les plus dures de la hausse des prix du pétrole, du gaz, des engrais et d’autres matières premières, si la guerre se poursuit, ne se sont pas encore fait sentir.
La classe ouvrière des peuples des États-Unis et d’Europe, qui a devant elle la mission historique de s’opposer à son propre bloc impérialiste, ne perçoit pas encore la nécessité vitale, existentielle, de mettre fin à l’impérialisme et au capitalisme, en commençant par leurs structures politico-militaires, telles que l’OTAN et l’UE. Le scénario de la pièce est en cours d’écriture.
Comme l’affirme le CNC, il est indispensable d’adopter une approche globale des relations sociales qui déterminent notre vie : depuis les plus immédiates – le travail et les moyens de subsistance – jusqu’aux plus lointaines en apparence, mais qui frappent déjà à notre porte : les guerres impérialistes.
Nous, les travailleurs et travailleuses des peuples vivant dans des pays impérialistes, même s’ils sont subalternes, devons savoir que l’agressivité de la bourgeoisie va devenir de plus en plus féroce et que notre tranchée est la même que celle des peuples qui combattent l’impérialisme, le sionisme et le fascisme.
Pour que cette prise de conscience se transforme en force matérielle agissante, nous avons besoin de quelque chose que les peuples de l’Axe de la Résistance sont en train de concrétiser sous nos yeux. Dans la lutte pour la vie qui nous attend, il faut accepter que « derrière la Volga, il n’y a rien » et que les opprimés sont capables de vaincre un ennemi apparemment plus puissant, lorsqu’ils défendent leur terre, leur mer, leur air, et s’y préparent consciencieusement.
Notes :
1. Depuis la découverte de pétrole en Iran en 1908, l’Anglo-Persian Oil Company – dans laquelle le gouvernement britannique détenait une participation majoritaire – contrôlait le forage, l’extraction et la vente du pétrole iranien
2. Il s’agit du premier coup d’État orchestré par la CIA qui, après son succès, sera reproduit dans de nombreux autres pays, à commencer par le Guatemala en 1954. https://www.rferl.org/a/iran-coup-mossadegh-cia-60th-anniversary/25076552.html
3. Le caractère théocratique de la nouvelle République n’a pas empêché l’URRS d’être le premier État à la reconnaître en 1979. On a ainsi repris une histoire de relations que les bolcheviks avaient entamées en rendant à l’Iran la zone d’influence que la Russie tsariste avait obtenue du partage avec la Grande-Bretagne en 1907, par annulation des dettes et autres concessions.
4. La guerre Iran-Irak (1980-1988) déclenchée par les États-Unis. Dans le but de détruire les deux puissances régionales l’une contre l’autre, il en résulta un million de morts entre les deux pays et d’importantes pertes économiques.
5. https://www.youtube.com/watch?v=2VkwiY2nuUE&t=36s
6. Nous recommandons de lire sa biographie qui explique mieux que tout traité son travail visant à construire l’Axe de la résistance. https://es.wikipedia.org/wiki/Qasem_Soleimani
7. https://www.lavozdealmeria.com/almeria/sucessos/497565/avion-americas-unidos-material-guerra-iran-sobrevuela-almeria.html



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