
Una sobrecogedora imagen del momento que vivimos: en Nantes, el 18 de febrero, la prefectura autoriza la concentración en «homenaje a Quentin», al tiempo que prohíbe la movilización antifascista. Una amplia zona de prohibición de manifestarse rodea la plaza donde se reúne la extrema derecha, y el evento se desarrolla en presencia de hooligans encapuchados, bajo la benévola protección de la policía.
A pocas calles de allí, las fuerzas del orden golpean brutalmente a los manifestantes de izquierda, dejan a varios activistas ensangrentados y proceden a 17 detenciones, 12 de las cuales terminan en prisión preventiva por «ocultar el rostro». Dos varas de medir. Sin embargo, no hubo ningún enfrentamiento pues la reunión antifascista ni siquiera pudo celebrarse.
Desde la muerte del neonazi Quentin Deranque, la extrema derecha viene organizando concentraciones en varias ciudades para «honrar» a su mártir. En Nantes, se trata sobre todo de un pretexto para ocupar las calles de una ciudad en la que sus ideas no logran imponerse, difundiendo, por un lado, imágenes generadas por IA de un falso difunto en contra de la voluntad de su familia y, por otro, utilizandor su nombre para incitar al asesinato —como Jean Messiah, que llama a exterminar a los antifascistas «uno por uno»— y organizar concentraciones violentas: esta es la receta de la extrema derecha.
Concentración fascista en Lyon este sábado
Es en Lyon donde cabe temerse lo peor: se espera que más de 1000 neofascistas acudan a la ciudad este sábado. La extrema derecha europea más radical lo ha difundido en las redes sociales, llamando a sus miembros a converger en la capital de la Galia. Y a pesar de una petición lanzada por los vecinos, los representantes electos y numerosas asociaciones locales, que advierten del «riesgo real de violencia y disturbios graves», el ministro del Interior acaba de autorizarla.
Se trata de grupos neonazis, algunos de ellos ya disueltos, que pretenden desatar el caos. Entre ellos se encuentran el C9M (Comité del 9 de mayo) que desde hace más de 30 años desfila con tambores de las juventudes hitlerianas en París, grupos identitarios procedentes de todo el sur de Francia como el Maquis y los Jeunes d’Oc (Jóvenes de Occitania), grupúsculos violentos del sureste, o Patria Albiges (grupo identitario con sede en Albi, creado 2021). y los Rutènes (ligado a Renaissence National) con sede en Occitania. A ellos se unirán otros neofascistas procedentes de países vecinos.
Varios de estos militantes tienen múltiples condenas por delitos que van desde la violencia hasta el odio racial. Su aparición es sistemáticamente presagio de agresiones, consignas racistas y violencia física. Y mientras la propia organizadora habla de «venganza», la decisión de no cancelar esta marcha es una toma de posición por parte de las autoridades que optan por dar rienda suelta al terror fascista.
Una organizadora neonazi proclama: «Pasaremos de la ira a la venganza»
Estas palabras son de Aliette Espieux, la activista de extrema derecha que ha presentado en el ayuntamiento la manifestación de extrema derecha prevista para este sábado en Lyon. Aliette Espieux es una figura muy conocida en los círculos católicos integristas: es la portavoz de la «Marcha por la Vida» que se opone al derecho al aborto y antigua candidata del Rassemblement National. Con unos pocos clics, también se descubren sus vínculos con la extrema derecha más radical. Según Streetpress, es la pareja de Eliot Bertin, un activista racista condenado en múltiples ocasiones, cuyo movimiento Lyon Populaire fue disuelto por apología del nazismo e incitación al odio.
Esta organizadora declaró a France Info, en relación con el sábado, que la manifestación «permitirá a algunas personas expresar su ira y su deseo de justicia», y lanzó esta amenaza: «si no se hace justicia o si esta se ve imposibilitada por la demora de procedimientos judiciales, pasaremos de la ira a la venganza». El Ministerio del Interior no vio ningún problema en ello. Por mucho menos que esto este Ministerio prohibió marchas en homenaje a Adama Traoré
Aplastar las luchas sociales, dar carta blanca a la extrema derecha



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