Internacional

El caso de Lyon: cuando el Estado capitalista mata

Declaración de la URC1 sobre

20/02/2026

La muerte de un joven es siempre un drama en sí misma, pero ¿qué nos dice sobre nuestra sociedad? Aquí, en Lyon, esta muerte se produce tras la voluntad de enfrentamiento de un grupo de personas de extrema derecha armadas y encapuchadas que acudieron a supuestamente «proteger» a su manera a las militantes del grupo «Nemesis»1, que querían perturbar una conferencia de la diputada franco-palestina Rima Hassan.

Hay que decir que, lamentablemente, esta muerte no es la única ni la primera de una lista demasiado larga de personas, a menudo jóvenes, asesinadas en su mayoría por la violencia fascista, que se expresa cada vez con más violencia y es alentada abiertamente por el sistema mediático, felpudo del poder: «59 muertos provocados por movimientos de extrema derecha desde 1989, frente a 6 por la extrema izquierda», se lee estos días en la prensa. La diferencia está, por supuesto, en el tratamiento político que ese mismo poder da a esta muerte de hoy, el mismo mes en que Ismael Aali, de 20 años, fue víctima de un asesinato racista al sur de Lyon; la misma semana en que Frédéric Grochain, otro joven de 31 años, muere por falta de atención médica en una prisión en la que nunca debería haber estado si no hubiera sido canaco2, comprometido con la libertad y la soberanía de su pueblo colonizado por Francia. Nadie le ha rendido homenaje.

Recordamos el asesinato en pleno París del jugador de rugby Federico Martín Aramburu, asesinado en 2022 por militantes de extrema derecha; y ¿hay que remontarse a Clément Méric, asesinado en 2013, también durante una pelea callejera, pero que no recibió los honores de la Asamblea Nacional?

La conmoción de la población hoy en día es alimentada por el poder y sus medios de comunicación, ya que, a diferencia de otras muertes que pasaron casi desapercibidas, esta ha tenido derecho, algo único, a un homenaje de la Asamblea Nacional, lo que se negó a las víctimas de la violencia fascista y racista.

La desproporción del trato es aun más inadmisible si se tiene en cuenta que el homenaje no solo se refiere a una persona conocida por sus ideas de extrema derecha, que en mayo pasado participó en una manifestación neonazi en París, sino también porque esta muerte no se produjo como consecuencia de una agresión gratuita a la salida de un café o en una mezquita, como fue el caso recientemente de Abubakar Cissé en el departamento de Gard, sino en el marco de un enfrentamiento callejero previamente organizado.

Por lo tanto, la única pregunta que hay que plantearse es la siguiente: ¿Quién es responsable de que la juventud de este país se vea obligada, en parte, a luchar, no en sentido figurado en el terreno de las ideas, sino en la calle en sentido literal? ¿Cómo puede un poder tolerar que grupos fascistas intenten, en Lyon o en cualquier otro lugar, perturbar cualquier debate, sobre todo cuando este se refiere al rechazo de un genocidio que todo el país debería rechazar? No es tolerable que el poder quiera ahora prohibir cualquier conferencia o debate en las universidades; supondría dar la razón a la extrema derecha.

Entre 2010 y 2025 se registraron 102 actos de violencia graves atribuibles a la extrema derecha identitaria solo en la ciudad de Lyon. ¿Qué hace el Estado ante este terrorismo fascista?

¿Cómo no asociar en esta responsabilidad al conjunto de los medios de comunicación propiedad de nueve multimillonarios que, en 2026, al igual que hace 80 años, optan por el fascismo en lugar de cuestionar, aunque sea muy parcialmente, el capitalismo?

A fuerza de legitimar las tesis más reaccionarias, de darles una visibilidad cada vez mayor, se acaba inculcando en la población, y especialmente en la juventud, la idea de que el enemigo no son los multimillonarios que se enriquecen a nuestra costa y militarizan nuestra economía, sino aquellos que intentan cuestionarles este sistema.

Es esta política, esta maquinación sistémica, la que ha matado en Lyon; todas las interpretaciones miserables o instrumentalizaciones políticas no cambiarán nada. Es el capitalismo, acorralado y sin aliento que ve como única salida el fascismo, el responsable de que nuestra juventud se enfrente violentamente en dos bandos: por un lado, el que ataca la libertad de expresión, las sedes de las asociaciones y organizaciones progresistas y del movimiento obrero, el que agrede a los inmigrantes y a otras «minorías», y por otro, el que defiende esa libertad de expresión e intenta proteger a los agredidos sustituyendo a un Estado deficiente.

La instrumentalización político-mediática de este asunto para convertirlo en un juicio contra el antifascismo, la tentación de ciertas fuerzas políticas, desde Glucksmann3 hasta el RN 4, pasando por Macronie5 y los LR6, de liquidar la resistencia y el frente antifascista, es especialmente preocupante en el momento actual. Es necesario que todas las organizaciones obreras se unan para defender sus intereses inmediatos y, en particular, para proteger nuestras iniciativas, manifestaciones y eventos.

La investigación, siempre que salga de la niebla creada por los medios de comunicación dominantes, determinará la responsabilidad personal de las personas en esta trágica muerte, pero es de temer que, tal y como está la justicia en Francia, no determine cuáles son las responsabilidades respectivas del gran capital y del poder y de los medios de comunicación a sus órdenes, y que permanezca en silencio ante todos los odiosos ataques que afectan al bando progresista, en particular a LFI7 —al que brindamos nuestro apoyo—, y que contribuyen a legitimar la violencia fascista.

Nosotros, que estamos en el bando de quienes luchan por otro sistema, siempre defenderemos en esta lucha el derecho a expresarse para decir sí a la libertad, sí al socialismo, no al capitalismo, al imperialismo y a sus guerras.

Fuente: https://urcommuniste.fr/wp-content/uploads/2026/02/26.02.19-Communique-affaire-de-lyon-v2-2.pdf

1 URC : Union pour la Reconstruction Communiste

1 El Colectivo Némésis es un colectivo identitario de extrema derecha que se reivindica feminista. Se constituyó en octubre de 2019 en Francia; también está activo en la Suiza francófona desde junio de 2021 y en Bélgica desde 2025. El colectivo destaca por sus acciones y su discurso xenófobo, racista, antiislámico, antiinmigración y antitrans.

2 Un pueblo autóctono de Nueva Caledonia

3 Raphaël Glucksmann, de tendencia centro-izquierda, europeísta y socialdemócrata. del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en el Parlamento Europeo.

4 Rassemblement National = Agrupación Nacional (hasta 2018 era el Frente Nacional)

5 Renaissance = Renacimiento (partido de Macron, originalmente En Marcha!)

6 Républicains (Los Republicanos, Sarkozy)

7 La France insoumise (Jean-Luc Mélenchon)

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