[Francés]

Ángeles Maestro.
A pesar de que tenemos a nuestra disposición las herramientas del materialismo dialéctico para comprender los procesos sociales, buena parte de las organizaciones y los analistas que se reclaman marxistas, o bien utilizan clichés preconcebidos pretendiendo imponerlos una vez tras otra a una realidad cambiante o se guían por la inmediatez de la noticia sin valorar los elementos de fondo que subyacen. El resultado no es sólo la falta de credibilidad que arrostran cuando la realidad no se ajusta a sus predicciones. Lo más grave es que tienden a considerar que el imperialismo es todopoderoso sin poder percibir y aprovechar sus enfrentamientos y debilidades, precisamente los que le convierten en “un tigre de papel”.
Dos ejemplos recientes ilustran suficientemente estas posiciones.
El primero es la guerra entre Irán e Israel y la intervención de EE.UU. La gran mayoría de los “expertos” daba por hecho que el imperialismo actuaría con todo su poder y que el lobby sionista impondría sus intereses desencadenando “la tercera guerra mundial”. La realidad ha ido por otros derroteros.
El elemento fundamental que se ha dejado olvidado en el río efímero de las “noticias” es el cambio trascendental que la Resistencia Palestina produjo el 7 de octubre de 2023. Precisamente evidenció que es posible asestar golpes muy duros al enemigo aún en condiciones de un gran desequilibrio de fuerzas. Su irrupción, demostrando que todo es posible cuando se está dispuesto a luchar hasta el final, ha sido un tsunami que derribó al pacifismo vergonzante tras el que se ocultaba una izquierda impotente, derrotada sin lucha, y arrodillada ante el imperialismo.
El pueblo palestino, unido entorno a la Resistencia, a pesar de sufrir una de las masacres más salvajes de la historia, está hiriendo de muerte al sionismo. A su valentía y determinación se une la lucha compartida por los pueblos que integran el Eje de la Resistencia, quienes también, a pesar de los duros golpes recibidos mantienen intactos sus objetivos anti-sionistas y anti- imperialistas, y su voluntad de combate.
La muestra más palpable de la situación desesperada de Israel es el ataque a la República de Irán del pasado 13 de junio. Los bombardeos y asesinatos de dirigentes políticos y militares, y de científicos, tenía por objeto conseguir el objetivo que la entidad sionista viene persiguiendo desde octubre de 2023: la participación directa de EE.UU en la conflagración. El pretexto utilizado para justificar lo que constituye un evidente Crimen de Guerra, que “Irán no puede acceder a la energía nuclear” – justificación esgrimida también por EE.UU y la UE – es insostenible, cuando el enemigo más brutal, que además acaba de atacarles, dispone desde hace décadas de cerca de un centenar de ojivas nucleares.
El bombardeo de EE.UU a instalaciones nucleares iraníes del 21 de junio – violando una vez más flagrantemente el derecho internacional – no ha producido grandes daños. Más bien parece que el ataque habría tenido por objetivo desactivar la presión de los grupos sionistas – de dentro y de fuera de EE.UU – que exigían a Trump una intervención directa, en un momento en el que la administración republicana no está interesada en desencadenar una guerra a gran escala. Tampoco hay que menospreciar el papel jugado, detrás del escenario y sin alharacas, por Rusia y China.
El acuerdo de alto el fuego entre Israel e Irán no es el fin de la guerra que, como el Eje de la Resistencia afirma, sólo llegará con la destrucción del sionismo. Sólo su completa liquidación permitirá la convivencia pacífica de los pueblos en Palestina, tal y como ocurría antes de Al Naqba. Lo cierto es que Israel sigue herido de muerte y que su confrontación militar con Irán ha terminado con una derrota; máxime cuando parece cancelar el objetivo que persiguió provocando a Irán: desencadenar una intervención directa de EE.UU en el futuro inmediato. En Palestina, la guerra continúa. Las masacres, también y la exigencia de solidaridad internacionalista con la Resistencia Palestina es más fuerte que nunca.
La victoria republicana en EE.UU no es la sustitución de un viejo con incontinencia urinaria por un niño loco. Es la consecuencia directa de una profundísima crisis económica que intenta ser abordada colocando la prioridad en la reconstrucción productiva. Es el mismo imperialismo, igual de criminal, como lo está demostrando con las deportaciones masivas de inmigrantes y que volverá a atacar a cualquier país cuando sus intereses lo determinen. Sólo que la situación ha cambiado, y las prioridades y la correlación de fuerzas, internas y externas, no son las mismas.
Es evidente que la crisis del capitalismo tiene su epicentro en EE.UU y en la UE y que Rusia y China– a pesar de todas las sanciones de occidente – resisten con una mayor potencia relativa, tanto económica, como militar.
El segundo ejemplo, y que nos atañe más directamente, es lo que sucede en la UE. La economía productiva se desmorona, en buena medida empujada por las propias decisiones políticas de la Comisión Europea. Estas medidas, aunque confrontan objetivamente con algunas fracciones de la burguesía europea, van encaminadas a cumplir los objetivos de la oligarquía imperialista: limpiar el mercado y favorecer la concentración de capital.
Por otro lado, la derrota de la OTAN en Ucrania por parte de Rusia es un hecho incuestionable, que además se ha acelerado en las últimas semanas. Rusia ha acabado con los arsenales militares de la OTAN – sobre todo los de la UE – y EE.UU no tiene intención, por ahora de participar en ninguna guerra a gran escala, y menos con Rusia.
¿Es creíble pues el discurso belicista de los líderes de la UE agitando el espantajo de la guerra contra Rusia? Independientemente del odio visceral contra Rusia, o los delirios imperiales que puedan tener Macron, Kramer, Von der Leyen..etc, lo cierto es que no pueden confrontar con el enorme país euroasiático que ha demostrado su poder bélico en el campo de batalla, que además es una gran potencia nuclear y que, día a día, fortalece sus vínculos económicos y militares con China. Y mucho menos, sin EE.UU
Entonces, ¿a qué corresponde el Rearme de la UE y de la OTAN? Sin descartar que dentro de una década pueda desencadenarse una guerra de grandes proporciones en suelo europeo, lo cierto es que el discurso belicista obedece a un objetivo muy diferente. Se trata de crear un escenario de pánico colectivo que haga creer a los pueblos que para salvarse de la catástrofe, lo mejor es destinar fabulosas cantidades de dinero público a los fabricantes de armas.
Tal y como CNC viene afirmando, es clave para la clase obrera entender qué papel juegan los presupuestos de guerra y la militarización social porque como mostró nítidamente la gestión política del Covid – para quien se atrevió a verlo – la destrucción productiva, junto con el asalto a la hacienda pública y la exacerbación de la represión y el control social, constituyen el eje de la estrategia de la burguesía para controlar la crisis.
El guion es el mismo en todos los casos. Aparece una situación catastrófica, amplificada con mecanismos goebbelsianos por los medios de comunicación, cunde el pánico masivo, y se acepta como mal menor la propuesta del gobierno de turno para evitar desastres mayores. Y la receta es también idéntica: endurecer la represión y el control social, y destinar ingentes cantidades de dinero del pueblo a fondos de inversión, grandes bancos y multinacionales. La única diferencia es que la destrucción productiva y la miseria correspondiente son cada vez mayores, al tiempo que aumenta el atraco a los fondos públicos.
Se entiende así que carece de fundamento y es profundamente contraproducente el discurso de “no a la guerra” o “que no nos arrastren a la guerra” por muy ingenuo y bienintencionado que sea. Lo cierto es que refuerza el terror inoculado desde el poder a algo abstracto, el fantasma de la guerra, cuando de forma bien concreta y fácilmente comprensible por las gentes trabajadoras se está perpetrando un gigantesco trasvase de fondos del proletariado a la burguesía. Y precisamente se lleva a cabo cuando el paro arrecia y las clases populares son cada vez más pobres.
Pero no sólo se está apuntando en la dirección equivocada, desaprovechando un momento clave para fortalecer la consciencia de clase. Objetivamente, se abona un peligroso “pacifismo”, precisamente, cuando como han demostrado la Resistencia Palestina, las revoluciones obreras y los movimientos de liberación nacional, frente al imperialismo solo vale la correlación de fuerzas y saber aprovechar las debilidades y contradicciones del enemigo.
25 de junio de 2025
Algumas lições dos recentes acontecimentos:
Oriente Próximo e rearmamento da OTAN
– Saber aproveitar as fraquezas e contradições do inimigo
Ángeles Maestro [*]

Apesar de termos à nossa disposição as ferramentas do materialismo dialético para compreender os processos sociais, grande parte das organizações e analistas que se dizem marxistas ou utilizam clichés preconcebidos – tentando impô-los repetidamente a uma realidade em mudança – ou se deixam guiar pela imediatez das notícias, sem avaliar os elementos subjacentes. O resultado não é apenas a falta de credibilidade que enfrentam quando a realidade não se ajusta às suas previsões. O mais grave é que tendem a considerar que o imperialismo é todo-poderoso, sem perceber e aproveitar os seus enfrentamentos e fraquezas, precisamente os que o convertem num «tigre de papel».
Dois exemplos recentes ilustram suficientemente estas posições.
O primeiro é a guerra entre o Irão e Israel e a intervenção dos EUA. A grande maioria dos «especialistas» dava como certo que o imperialismo agiria com todo o seu poder e que o lobby sionista imporia os seus interesses, desencadeando «a terceira guerra mundial». A realidade seguiu outros caminhos.
O elemento fundamental que foi esquecido no rio efémero das «notícias» é a mudança transcendental que a Resistência Palestina produziu em 7 de outubro de 2023. Ela demonstrou precisamente que é possível desferir golpes muito duros ao inimigo, mesmo em condições de grande desequilíbrio de forças. Sua irrupção, provando que tudo é possível quando se está disposto a lutar até o fim, foi um tsunami que derrubou o pacifismo vergonhoso atrás do qual se escondia uma esquerda impotente, derrotada sem luta e ajoelhada diante do imperialismo.
O povo palestino, unido em torno da Resistência – apesar de sofrer um dos massacres mais selvagens da história – está a ferir mortalmente o sionismo. À sua coragem e determinação junta-se a luta partilhada pelos povos que integram o Eixo da Resistência, que também, apesar dos duros golpes recebidos, mantêm intactos os seus objetivos anti-sionistas e anti-imperialistas e a sua vontade de combate.
A prova mais palpável da situação desesperada de Israel é o ataque à República do Irão no passado dia 13 de junho. Os bombardeamentos e assassinatos de líderes políticos e militares, e de cientistas, tinham como objetivo alcançar o objetivo que a entidade sionista persegue desde outubro de 2023: a participação direta dos EUA na conflagração. O pretexto utilizado para justificar o que constitui um evidente crime de guerra, que «o Irão não pode ter acesso à energia nuclear» – justificação também invocada pelos EUA e pela UE – é insustentável, quando o inimigo mais brutal, que além disso acaba de os atacar, dispõe há décadas de cerca de uma centena de ogivas nucleares.
O bombardeamento dos EUA a instalações nucleares iranianas em 21 de junho – violando mais uma vez flagrantemente o direito internacional – não causou grandes danos. Parece antes que o ataque teria como objetivo desativar a pressão dos grupos sionistas – dentro e fora dos EUA – que exigiam a Trump uma intervenção direta, num momento em que a administração republicana não está interessada em desencadear uma guerra em grande escala. Também não se deve subestimar o papel desempenhado, nos bastidores e sem alarido, pela Rússia e pela China.
O acordo de cessar-fogo entre Israel e o Irão não é o fim da guerra que, como afirma o Eixo da Resistência, só chegará com a destruição do sionismo. Só a sua completa liquidação permitirá a coexistência pacífica dos povos na Palestina, tal como acontecia antes da Al Naqba. A verdade é que Israel continua mortalmente ferido e que o seu confronto militar com o Irão terminou com uma derrota; sobretudo quando parece cancelar o objetivo que perseguia ao provocar o Irão: desencadear uma intervenção direta dos EUA no futuro imediato. Na Palestina, a guerra continua. Os massacres também, e a exigência de solidariedade internacionalista com a Resistência Palestina é mais forte do que nunca.
A vitória republicana nos EUA não é a substituição de um velho com incontinência urinária por uma criança louca. É a consequência direta de uma crise económica profundíssima que se tenta resolver dando prioridade à reconstrução produtiva. É o mesmo imperialismo, igualmente criminoso, como está a demonstrar com as deportações em massa de imigrantes e que voltará a atacar qualquer país quando os seus interesses assim o determinarem. Só que a situação mudou, e as prioridades e a correlação de forças, internas e externas, não são as mesmas.
É evidente que a crise do capitalismo tem o seu epicentro nos EUA e na UE e que a Rússia e a China – apesar de todas as sanções do Ocidente – resistem com um maior poder relativo, tanto económico como militar.
O QUE ACONTECE NA UE
O segundo exemplo, e que nos diz mais diretamente respeito, é o que acontece na UE. A economia produtiva está a desmoronar-se, em grande parte impulsionada pelas próprias decisões políticas da Comissão Europeia. Estas medidas, embora confrontem objetivamente algumas frações da burguesia europeia, visam cumprir os objetivos da oligarquia imperialista: limpar o mercado e favorecer a concentração de capital.
Por outro lado, a derrota da OTAN na Ucrânia pela Rússia é um facto inquestionável, que se acelerou nas últimas semanas. A Rússia destruiu os arsenais militares da OTAN – sobretudo os da UE – e os EUA não têm intenção, por enquanto, de participar em nenhuma guerra em grande escala, muito menos com a Rússia.
É, então, crÍvel o discurso belicista dos líderes da UE agitando o espantalho da guerra contra a Rússia? Independentemente do ódio visceral contra a Rússia, ou dos delírios imperiais que Macron, Kramer, Von der Leyen, etc possam ter, a verdade é que eles não podem confrontar o enorme país euro-asiático que demonstrou o seu poder bélico no campo de batalha, que além disso é uma grande potência nuclear e que, dia após dia, fortalece os seus laços económicos e militares com a China. E muito menos sem os EUA.
Então, para que serve o rearmamento da UE e da OTAN? Sem descartar que dentro de uma década possa desencadear-se uma guerra de grandes proporções em solo europeu, a verdade é que o discurso belicista obedece a um objetivo muito diferente. Trata-se de criar um cenário de pânico coletivo que faça os povos acreditar que, para se salvarem da catástrofe, o melhor é destinar quantias fabulosas de dinheiro público aos fabricantes de armas.
Tal como a CNC tem afirmado, é fundamental que a classe trabalhadora compreenda o papel que desempenham os orçamentos de guerra e a militarização social, porque, como demonstrou claramente a gestão política da Covid – para quem se atreveu a ver –, a destruição produtiva, juntamente com o assalto ao erário público e a exacerbação da repressão e do controlo social, constituem o eixo da estratégia da burguesia para controlar a crise.
O roteiro é o mesmo em todos os casos. Surge uma situação catastrófica, amplificada com mecanismos goebbelsianos pelos meios de comunicação, o pânico se espalha e a proposta do governo em exercício é aceita como um mal menor para evitar desastres maiores. E a receita também é idêntica: endurecer a repressão e o controlo social e destinar enormes quantias de dinheiro do povo a fundos de investimento, grandes bancos e multinacionais. A única diferença é que a destruição produtiva e a miséria correspondente são cada vez maiores, ao mesmo tempo que aumenta o roubo dos fundos públicos.
Assim, compreende-se que o discurso «não à guerra» ou «não nos arrastem para a guerra», por mais ingénuo e bem-intencionado que seja, é infundado e profundamente contraproducente. A verdade é que reforça o terror inoculado pelo poder a algo abstrato, o fantasma da guerra, quando de forma bem concreta e facilmente compreensível para as pessoas trabalhadoras está a ser perpetrada uma gigantesca transferência de fundos do proletariado para a burguesia. E precisamente quando o desemprego aumenta e as classes populares estão cada vez mais pobres.
Mas não só se está apontando na direção errada, desperdiçando um momento crucial para fortalecer a consciência de classe. Objetivamente, alimenta-se um perigoso “pacifismo”, precisamente quando – como demonstraram a Resistência Palestina, as revoluções operárias e os movimentos de libertação nacional – diante do imperialismo só vale a correlação de forças e saber aproveitar as fraquezas e contradições do inimigo.
25/Junho/2025
[*] Dirigente da CNC, Espanha.
Este artigo encontra-se em resistir.info
[Francés]
Quelques leçons tirées des événements récents : Le Moyen-Orient et le réarmement de l’OTAN
Traduction CNC
Ángeles Maestro
Bien que nous ayons à notre disposition les outils du matérialisme dialectique pour comprendre les processus sociaux, de nombreuses organisations et analystes qui se réclament du marxisme utilisent des clichés préconçus et tentent de les imposer encore et encore à une réalité changeante ou se laissent guider par l’immédiateté de l’actualité sans évaluer les éléments sous-jacents. Le résultat n’est pas seulement le manque de crédibilité auquel ils sont confrontés lorsque la réalité n’est pas conforme à leurs prédictions. Ce qui est plus grave, c’est qu’ils ont tendance à considérer l’impérialisme comme tout-puissant sans être capables de percevoir et d’exploiter ses affrontements et ses faiblesses, précisément celles qui font de lui un « tigre de papier ».
Deux exemples récents illustrent suffisamment ces positions:
Le premier est la guerre Iran-Israël et l’intervention américaine. La grande majorité des « experts » tenaient pour acquis que l’impérialisme agirait avec toute sa puissance et que le lobby sioniste imposerait ses intérêts en déclenchant la « Troisième Guerre mondiale ». La réalité a pris d’autres chemins.
L’élément fondamental qui a été oublié dans le flot éphémère des « nouvelles » est le changement capital que la Résistance palestinienne a provoqué le 7 octobre 2023. Elle a montré qu’il est possible de porter des coups très durs à l’ennemi, même dans des conditions de grand déséquilibre des forces. Son émergence, démontrant que tout est possible quand on est prêt à se battre jusqu’au bout, a été un tsunami qui a fait tomber le pacifisme honteux derrière lequel se cachait une gauche impuissante, vaincue sans combattre et à genoux devant l’impérialisme.
Le peuple palestinien, uni autour de la Résistance, bien qu’ayant subi l’un des massacres les plus sauvages de l’histoire, blesse mortellement le sionisme. A son courage et à sa détermination s’ajoute la lutte partagée par les peuples de l’Axe de la Résistance qui, eux aussi, malgré les coups durs qu’ils ont reçus, gardent intacts leurs objectifs antisionistes et anti-impérialistes et leur volonté de se battre.
La preuve la plus tangible de la situation désespérée d’Israël est l’attaque contre la République d’Iran le 13 juin. Les bombardements et les assassinats de dirigeants politiques et militaires et de scientifiques visaient à atteindre l’objectif que l’entité sioniste poursuit depuis octobre 2023 : la participation directe des États-Unis à la conflagration. Le prétexte utilisé pour justifier ce qui est un crime de guerre évident, à savoir que « l’Iran ne peut pas avoir accès à l’énergie nucléaire » – une justification également utilisée par les États-Unis et l’UE – est insoutenable, alors que l’ennemi le plus brutal, qui vient d’ailleurs de les attaquer, dispose depuis des décennies de près d’une centaine d’ogives nucléaires.
Le bombardement par les États-Unis des installations nucléaires iraniennes le 21 juin – une fois de plus en violation flagrante du droit international – n’a pas fait beaucoup de dégâts. L’attaque semble plutôt avoir eu pour but de désamorcer la pression des groupes sionistes – à l’intérieur et à l’extérieur des États-Unis – exigeant une intervention directe de Trump, à un moment où l’administration républicaine n’est pas intéressée par le déclenchement d’une guerre à grande échelle. Il ne faut pas non plus sous-estimer le rôle joué, en coulisses et sans fanfare, par la Russie et la Chine.
L’accord de cessez-le-feu entre Israël et l’Iran n’est pas la fin de la guerre qui, comme le prétend l’Axe de la Résistance, ne viendra qu’avec la destruction du sionisme. Seule sa liquidation complète permettra la coexistence pacifique des peuples en Palestine, comme c’était le cas avant Al Naqba. Ce qui est certain, c’est qu’Israël reste mortellement blessé et que sa confrontation militaire avec l’Iran s’est soldée par une défaite ; d’autant plus qu’elle semble annuler l’objectif qu’il poursuivait en provoquant l’Iran : déclencher une intervention directe des États-Unis dans un avenir immédiat. En Palestine, la guerre continue. Les massacres aussi, et la demande de solidarité internationaliste avec la Résistance palestinienne est plus forte que jamais.
La victoire des Républicains aux Etats-Unis n’est pas le remplacement d’un vieil homme souffrant d’incontinence urinaire par un enfant fou. Elle est la conséquence directe d’une crise économique très profonde que l’on tente de résoudre en donnant la priorité à la reconstruction productive. C’est le même impérialisme, tout aussi criminel, comme il le démontre avec les déportations massives d’immigrants, et qui attaquera à nouveau n’importe quel pays lorsque ses intérêts le détermineront. Seulement que la situation a changé, et les priorités et la corrélation des forces, internes et externes, ne sont pas les mêmes.
Il est clair que la crise du capitalisme a son épicentre aux États-Unis et dans l’UE et que la Russie et la Chine – malgré toutes les sanctions occidentales – résistent avec une puissance relative plus importante, tant sur le plan économique que militaire.
Le deuxième exemple, qui nous concerne plus directement, est ce qui se passe dans l’UE. L’économie productive s’effondre, en grande partie à cause des décisions politiques de la Commission européenne. Ces mesures, bien qu’elles confrontent objectivement certaines fractions de la bourgeoisie européenne, visent à atteindre les objectifs de l’oligarchie impérialiste : nettoyer le marché et favoriser la concentration du capital.
D’autre part, la défaite de l’OTAN en Ukraine par la Russie est un fait incontestable, qui s’est accéléré ces dernières semaines. La Russie a réduit à néant les arsenaux militaires de l’OTAN – notamment ceux de l’UE – et les Etats-Unis n’ont pas l’intention, pour l’instant, de s’engager dans une guerre de grande ampleur, encore moins avec la Russie.
Le discours belliciste des dirigeants de l’UE agitant l’épouvantail de la guerre contre la Russie est-il crédible ? Quelle que soit la haine viscérale contre la Russie ou les illusions impériales de Macron, Kramer, Von der Leyen, etc., la vérité est qu’ils ne peuvent pas affronter l’énorme pays eurasien qui a démontré sa puissance de guerre sur le champ de bataille, qui est aussi une grande puissance nucléaire et qui, jour après jour, renforce ses liens économiques et militaires avec la Chine. Beaucoup moins sans les États-Unis.
Á quoi correspond alors le réarmement de l’UE et de l’OTAN? Sans exclure la possibilité qu’éclate une guerre majeure sur le sol européen d’ici une décennie, la vérité est que le discours belliciste sert un objectif bien différent. Il s’agit de créer un scénario de panique collective qui fait croire que pour se sauver de la catastrophe, la meilleure chose à faire est d’allouer des sommes fabuleuses d’argent public aux fabricants d’armes.
Comme l’affirme le CNCi , il est essentiel pour la classe ouvrière de comprendre le rôle des budgets de guerre et de la militarisation sociale car, comme la gestion politique du Covid l’a clairement montré – au moins pour ceux qui ont osé le voir– la destruction de la production, associée à l’assaut des finances publiques et à l’exacerbation de la répression et du contrôle social, constitue l’axe de la stratégie de la bourgeoisie pour maîtriser la crise.
Le scénario est le même dans tous les cas. Apparaît une situation catastrophique, amplifiée par les médias avec des mécanismes goebbelsiens, une panique de masse se répand, et la proposition du gouvernement en place pour éviter des désastres plus importants est acceptée comme le moindre de deux maux. La recette est également identique : renforcer la répression et le contrôle social, et allouer d’énormes quantités d’argent du peuple aux fonds d’investissement, aux grandes banques et aux multinationales. La seule différence est que la destruction de la production et la misère qui en découle sont de plus en plus importantes, alors que dans le même temps s’accroît le vol des fonds publics.
On comprend ainsi que le discours du « non à la guerre » ou du « qu’on ne nous entraîne pas dans la guerre », aussi naïf et bien intentionné soit-il, est infondé et profondément contre-productif. La vérité est qu’il renforce la terreur inoculée par le pouvoir à quelque chose d’abstrait, le spectre de la guerre, alors que de manière très concrète et facilement compréhensible pour les travailleurs, un gigantesque transfert de fonds du prolétariat vers la bourgeoisie est en train de se perpétrer. Et ce, précisément à un moment où le chômage augmente et où les classes laborieuses s’appauvrissent de plus en plus.
Mais il n’est pas seulement aller dans la mauvaise direction, tout en manquant un moment clé pour renforcer la conscience de classe. Objectivement, un dangereux « pacifisme » est promu alors que, comme l’ont montré la Résistance palestinienne, les révolutions ouvrières et les mouvements de libération nationale, face à l’impérialisme, il n’y a rien d’autre que la corrélation des forces et savoir tirer parti des faiblesses et des contradictions de l’ennemi.
25 juin 2025
i Coordinación de Núcleos Comunistas



Susana maceira
Felicitaciones 👏 👏