Documentos CNC

La Gran Extorsión

Generan y expanden el miedo para vendernos seguridad

Artículo publicado en la revista n.º 6 Con-Ciencia de Clase.

La UE había apostado todas sus bazas a la victoria del Partido Demócrata y a proseguir junto a EE.UU. los planes de guerra de la OTAN contra Rusia “hasta el último ucraniano”. La Comisión Europea (CE) y buena parte de los gobiernos de la UE – incluido el español – entraron en pánico al comprobar que no contaban para nada en los planes de una Casa Blanca dispuesta a acabar la guerra en Ucrania negociando directamente con Rusia. Ante este escenario imprevisto han decidido huir hacia adelante, conservando, eso sí, aunque sea haciendo patéticas contorsiones, sus planes de “rearme” a gran escala y de propaganda de guerra.

La presentación por parte de la Comisión Europea (CE) de la Estrategia de Preparación de la Unión, presenta un horizonte de desastres – guerra, emergencias climáticas, una nueva pandemia– inminentes desastres sobre la ciudadanía europea sin que aparezcan por ningún lado los fundamentos de tales previsiones. En realidad, sucede todo lo contrario. Las perspectivas de guerra con Rusia son hoy mucho menores, con negociaciones en curso para su finalización; el calentamiento global causado por la actividad humana ha sido desmentido por numerosos científicos, y es poco probable que la CE haya sido advertida del escape de un nuevo microorganismo mutante de algún laboratorio.

Por más que la puesta en escena con su “Kit de supervivencia” resulte patética y nos traiga a la memoria las guerras de Gila, estos planes encajan perfectamente con el Gran Reseteo del Foro Económico Mundial y, más concretamente, con la Ley de Seguridad Nacional (en tramitación parlamentaria)1.

No. Ni la CE, ni la oligarquía europea, ni gobiernos vasallos como el de PSOE-Sumar, se han vuelto locos. El futuro que han diseñado es el producto de la gran destrucción industrial, agrícola y ganadera iniciada con la pandemia, que se continuó con las sanciones (boomerang) a Rusia, la voladura del Nord Stream, los altos tipo de interés “para luchar contra la inflación” provocada por sus decisiones, etc. Así mismo, ese capitalismo agonizante hace décadas que sólo vive de grandes transfusiones de dinero público2 que se han hecho gigantescas con el pretexto del Covid, del “capitalismo verde” y de los Fondos Next Generation, y que la clase trabajadora paga como Deuda.

Ahora que la agonía se profundiza y la industria europea se desmorona como un castillo de naipes, hay que sacar un conejo de la chistera que justifique las medidas necesarias que precisa la burguesía europea: de nuevo otra monumental inyección de dinero público3 y la creación del clima de terror adecuado para que la clase obrera y sectores populares lo acepten.

Ninguna resistencia se puede esperar de una izquierda institucional sometida que ha votado, sin rubor, presupuestos y leyes en contra de los intereses de la clase obrera, y aplaudido masivamente al fascista Zelenski en el Parlamento; y mucho menos de unos “agentes sociales” que ya hace tiempo que defienden los intereses de la burguesía y reciben suculentas prebendas por garantizar la paz social.

Sin embargo, el instinto de clase empieza a aparecer ante la conciencia de que el gasto militar concierne directamente a la clase obrera, ya expoliada en su salario y condiciones laborales, ya robada en sus pensiones y servicios públicos, y que ahora tendrá que sufragar el gasto en armas que, deberá pagar como Deuda. Todo sin contar con que sus hijos serán la carne de cañón de las guerras del patrón. Varios sindicatos de clase ya han decidido que este 1º de mayo estará marcado por la oposición a los gastos militares. También las movilizaciones populares, como las de la vivienda o los pensionistas, están haciendo lo propio.

El objetivo político central en estos momentos es desenmascarar la generación de miedo a una agresión de Rusia, absolutamente injustificado y creado precisamente para anestesiar el pensamiento y que aceptemos lo inaceptable. Exactamente igual que hicieron cuando se inventaron que Iraq tenía “armas de destrucción masiva”, ahora, con la experiencia de control absoluto de los medios de comunicación que ya se puso en marcha con el Covid. Consignas de otros tiempos como el “No a la guerra” y similares, son victimistas, no plantean salida alguna y objetivamente contribuyen a reforzar el discurso del miedo.

El único riesgo de guerra real es una provocación a Rusia por parte de Francia y Gran Bretaña que intentan forzar la intervención de EE.UU. Ya en 2011 ambas potencias atacaron Libia con la patraña de que Gadafi bombardeaba a su pueblo, para provocar la intervención de la OTAN, como así sucedió.

En otras palabras, nuestros enemigos no están a miles de kilómetros, en Rusia o en China. Quienes amenazan nuestras vidas, son la Comisión Europea y los gobiernos que la apoyan, empezando por el del PSOE-Sumar, y la oligarquía imperialista a la que sirven. Salir de la UE y de la OTAN es una necesidad perentoria.

La agudización de las contradicciones entre la UE y EE.UU. y dentro de las diferentes fracciones de la burguesía traerá momentos de inestabilidad política, a los que se sumarán movilizaciones populares de intensidad mayor que las conocidas a medida que las máscaras vayan cayendo.

Es ahora cuando se ve con más claridad la necesidad acuciante de un análisis de totalidad que CNC viene realizando en solitario desde la pandemia. Es esa visión integral de crisis, pandemia, guerra, manipulación informativa y control social, la que permite encajar las piezas del puzle y entender la complejidad y la brutalidad con que la burguesía pretende imponer sus planes aplastando como a un guiñapo derechos y libertades. Efectivamente, como Bertolt Brecht nos recuerda, “el fascismo no es lo contrario de la democracia burguesa, sino su evolución natural en tiempos de crisis”.

Son momentos de gran responsabilidad para las organizaciones comunistas consecuentes, en las que la existencia o no de un análisis adecuado y, sobre todo, de decisiones oportunas en momentos concretos, marcan la justificación misma de su existencia. Para ello, hay que prepararse con antelación.

1Ambos aspectos, el Gran Reseteo propuesto por el Foro Económico Mundial y el Proyecto de Ley de Seguridad Nacional han sido analizados pormenorizadamente en el Informe de CNC de julio de 2022 que se puede consultar aquí: https://cncomunistas.org/?p=429

2A modo de ejemplo, recordamos los 100.000 millones de euros que fueron entregados a los bancos en la crisis de 2011 y de los que no han devuelto ni un euro.

3 Los datos, anteriores a las últimas decisiones de aumentar en 24.000 millones de euros el gasto en “defensa” en cuatro años, hablan por sí solos. La suma del gasto militar real en 2024, 60.000 millones de euros, más el pago anual de intereses de la Deuda en el mismo año, 38.000 millones de euros, equivale a más de la mitad del Techo de Gasto Público previsto para 2025: 195, 353 millones de euros. Con respecto a la Deuda que aumentará espectacularmente con la porción correspondiente a los 800.000 millones de euros anunciados por la CE, recordamos que el Gobierno PSOE con los votos del PP, modificó el artículo 135 de la Constitución para declarar la prioridad absoluta del pago de la Deuda.

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