Crisis capitalista

Manipulación informativa para ocultar el creciente malestar social por el gasto militar

[Portugués]

[Francés]

Ángeles Maestro. CNC

En los países de una UE que se precipita al abismo, las clases dominantes y sus gobiernos son conscientes de que están sentados sobre un polvorín. Para tratar de evitar que arda, se aplican con inusitado afán a intentar ocultar la realidad.

El polvorín

La clase obrera, es decir, quienes no poseen los medios de producción, ve cómo se van agravando progresivamente sus condiciones de vida1. Según datos oficiales, más de un cuarto de la población y más de un tercio de los menores de 18 años viven en hogares que no pueden “mantener la temperatura adecuada en la casa”, “comprar huevos, carne o pescado dos veces por semana” o acceder a internet. Esta situación afecta más gravemente a las mujeres, la mayoría con hijos a su cargo. A ello hay que añadir que buena parte de la juventud trabajadora (muchos han emigrado), con salarios que rondan los 1.000 euros mensuales no puede acceder a una vivienda.

Todo ello, en una situación en la que el capitalismo europeo camina sin frenos hacia el derrumbe, con Alemania, la “locomotora europea”, a la cabeza. Como es bien sabido, el desmantelamiento de la industria, la agricultura y la ganadería ha sido el resultado siniestro de una profunda crisis, exacerbada por decisiones políticas: cierre de la economía con el pretexto del Covid, voladura del Nord Stream, sanciones boomerang a Rusia, altos tipos de interés, “transición ecológica”, etc.

Este desmoronamiento, cuyas grietas se amplían progresivamente, se intenta apuntalar desde hace décadas con políticas fiscales cada vez más regresivas, permitiendo evasiones generalizadas a paraísos fiscales y, sobre todo, inyectando ingentes cantidades de dinero público a grandes bancos y empresas multinacionales. Recuerdo los más recientes: “rescate bancario” en la crisis de 2010 – 2011 (se entregaron más de 100.000 millones, de los que no han devuelto ni un euro, a los mismos bancos que desahucian a las familias trabajadoras); endeudamiento público masivo con esos mismos bancos con el pretexto del Covid; más Deuda con los Fondos Next Generation regados generosamente sobre bancos y multinacionales para llevar a cabo una “transición ecológica” que acabó por eliminar del mercado a las pequeñas y medianas empresas que sobrevivieron al cierre del Covid, el elevado precio de la energía y los altos tipos de interés.

Más leña al fuego.

Ahora, cuando los Fondos se están acabando y la economía moribunda languidece tras la última transfusión que, si bien ha llenado generosamente los bolsillos de la oligarquía, no ha detenido el derrumbe de la economía productiva, la Comisión Europea se ha sacado de la chistera el fantasma del peligro del ataque de Rusia. Pretende así, matar dos pájaros de un tiro: volver a traspasar al capital enormes cantidades de dinero público y apretar las tuercas del control social.

La Comisión Europea prevé destinar la fabulosa cantidad de 800.000 millones de euros a gastos militares que provendrían de un gasto adicional en “defensa” de los estados miembros, 650.000 millones de euros y de un endeudamiento de la Comisión Europea con los bancos de 150.000 millones. Obviamente, estas desmesuradas cantidades las pagará la clase obrera europea quien, como ya ha señalado el secretario general de la OTAN, verá reducido – aún más – el gasto en servicios públicos y en pensiones,

Este proyecto, que se inscribe en la más estricta lógica del capitalismo en tiempos de crisis – destrucción productiva – gasto militar y represión, se ha agarrado como a un clavo ardiendo a la decisión de la administración republicana de disminuir drásticamente su aportación a la OTAN y retirar buena parte de sus tropas de Europa.

En el Estado español, el gobierno PSOE-Sumar ha disparado en los últimos años el gasto militar2, bien camuflado en diferentes ministerios, como Fondo de Contingencia o transferencias de crédito, sin pasar por el Parlamento. El objetivo es mantener lo más oculto posible hechos que, a medida que saltan a la calle, atizan la indignación de unas clases populares que ven sus condiciones de vida hundirse sin esperanza alguna de futuro.

La tinta del calamar para ocultar el incendio.

Del supuesto derecho de la ciudadanía europea a la información veraz, ya pisoteado durante la pandemia, no quedan más que piltrafas. El control de los medios de comunicación por los mismos fondos de inversión, que son los primeros accionistas de empresas farmacéuticas y armamentísticas, es absoluto. La propaganda de guerra se repite como una apisonadora goebbelsiana, coordinada desde la BBC de Londres3. Se censura de todo lo que consideran “desinformación”, léase, lo que contradice la lógica del poder4; se reproduce la “información” generada por ellos mismos para afianzar el discurso oficial, y se oculta la realidad considerada inconveniente.

En la situación actual de la Comisión Europea, cuando los pueblos empiezan a votar partidos o personas que se le enfrentan (Moldavia, Rumanía, Eslovaquia…) se aprietan las tuercas del control social y la manipulación informativa se intensifica. Esto aflora al calor de las movilizaciones en apoyo a la lucha del pueblo palestino y a pesar de toda la propaganda de guerra, las calles de las capitales europeas empiezan a llenarse de multitudes que gritan “queremos hospitales, no gastos militares”, “casa, si, armas, no”, “más pensiones y menos cañones” o cuando empiezan a comparar el discurso oficial de que “los rusos van a llegar hasta Lisboa” con las mentiras sobre las “armas de destrucción masiva” de Iraq.

El CIS ha dejado de publicar encuestas en las que se pregunte sobre el gasto militar. La última, “Actitudes ante el Estado del Bienestar”5 se realizó en noviembre de 2024 y en ella los encuestados se pronunciaban masivamente por el aumento de los gasto sociales, mientras que seis de cada diez no apoyaban aumentar el gasto militar. No se ha publicado nada más a pesar de que los acontecimientos han colocado el tema armamentístico en el foco de atención de la opinión pública.

El silencio del CIS es más que explícito cuando se trata precisamente de una cuestión de máxima actualidad. Sucede exactamente lo mismo que con la Monarquía: cuando la mayoría se pronuncia en contra, a pesar de toda la parafernalia mediática, se deja de preguntar sobre ello. Delicias de la democracia burguesa.

En cambio, sí se publican con grandes alharacas otras “encuestas”. Por ejemplo, el pasado 31 de marzo Europa Press publicaba un artículo, profusamente difundido, con el siguiente titular: La mayoría de los españoles está dispuesta a aceptar recortes sociales para aumentar el gasto militar, según una encuesta”. Y continuaba diciendo: una encuesta de la organización internacional ‘More in Common’ señala que el 57% de los españoles estaría dispuesto a aceptar recortes sociales para aumentar el gasto militar.

Y ¿quién es More in Commom? Es una empresa de origen británico con presencia, además de en el Reino Unido, en Francia, EE.UU, Polonia y Alemania. Recibe financiación, entre otras, de las siguientes Fundaciones: la Fundación Robert Bosch, la Fundación Europea del Clima, la Fundación del Crédito Mutuo, la Fundación William y Flora Hewlett y la Fundación Batory. En el epicentro de todas ellas se encuentra la Open Society Fondations de George Soros, un sátrapa que ha forjado su fortuna a base de hundir con sus juegos especuladores a regiones enteras del planeta sumiéndolas en la ruina, y que dedica ingentes cantidades de dinero a controlar medios de comunicación. En resumen, todo un modelo de credibilidad informativa.

Sin embargo, los intentos de encubrir la realidad son cada día menos eficaces. Los esfuerzos de la propaganda de guerra por extender el pánico a que “vienen los rusos” no consiguen ocultar que lo que pretende el capitalismo agónico europeo es seguir absorbiendo dinero público. A la manera de los mejores gánsteres, general pánico para vendernos “seguridad”.

Cada vez se habla más abiertamente del gasto militar como “motor económico” y “generador de innovación”6 y la ministra de la guerra, mientras alardea cínicamente de pacifismo (al igual que la líder de Sumar), habla directamente de “reindustrializar España con las fábricas de armas” con el señuelo de que “crean muchos puestos de trabajo”. Por otro lado, las empresas automovilísticas radicadas en la UE, tras una cascada de cierres de sus fábricas y olfateando como sabuesos el dinero fresco que cae a torrentes, se declaran, como Volkswagen, Mercedes o Porsche, dispuestas a reconvertir sus instalaciones y destinarlas a la producción de armamento.

La espiral de endeudamiento público, a mayor gloria de los bancos, y los grandes recortes en gastos sociales que se avecinan – agudizados por la profundización de la crisis que reduce los ingresos y aumenta las necesidades de las capas populares, asegura un escenario de grandes movilizaciones y de creciente inestabilidad política. Todo ello acompañado de la dificultad creciente de los gobiernos europeos de hacer creer a sus pueblos de que precisamente ahora, cuando hay un proceso de paz abierto entre Rusia y Ucrania, patrocinado por EE.UU, es cuando la “amenaza rusa” es mayor. Para ello silencian absolutamente las múltiples declaraciones de dirigentes rusos repitiendo lo evidente: que Rusia no tiene la menor intención de atacar a ningún país europeo o lo más inquietante para los napoleoncitos de la UE: “Rusia no ha iniciado ninguna guerra, pero las ha terminado todas”. A pesar de toda la gigantesca manipulación informativa, cada vez más gente está convencida de que los auténticos enemigos del pueblo son sus gobiernos, la Comisión Europea, la OTAN y, por encima de ellos, la oligarquía que mueve los hilos detrás del escenario.

1En el Estado español el 26,5% de la población, es decir, 12, 7 millones de personas, están en “riesgo de pobreza o exclusión social” https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/14_informe_AROPE_2024_avance_resultados.pdf

En el caso de la infancia y la adolescencia – el Estado español tiene los niveles más altos de la UE de pobreza en este importantísimo grupo de población – el porcentaje asciende al 34%, 2,7 millones de personas. https://www.plataformadeinfancia.org/documento/analisis-de-la-encuesta-de-condiciones-de-vida-con-enfoque-de-infancia-2025/

Ese concepto mistificado de pobreza – parecería que quien está “en riesgo” de caer, aun no ha caído – se aplica a quienes no disponen de los recursos materiales culturales y sociales necesarios para satisfacer las necesidades básicas y quedar excluido por tanto de las condiciones de vida mínimamente aceptables para el Estado o territorio en el que se habita.

2Un análisis detallado del gasto militar y de la “economía de guerra”, puede consultarse aquí.https://cncomunistas.org/?p=2014

3La iniciativa de Alerta Temprana TNI fue creada en 2019, entró plenamente en vigor para controlar toda la información relativa a la pandemia Covid y el mismo mecanismo continúa en la guerra de la OTAN contra Rusia en Ucrania. https://www.bbc.com/beyondfakenews/trusted-news-initiative/about-us/

4Recuerdo que desde el 31 de mayo de 2022 funciona por acuerdo de Consejo de Ministros el Foro contra la Desinformación, presidido por el general Ballesteros. https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/referencias/Documents/2022/refc20220531.pdf

5https://www.cis.es/detalle-ficha-estudio?migrado=&idEstudio=14863&idPregunta=652512&origen=pregunta

6https://diariosocialista.net/2025/04/06/el-rearme-europeo-pone-en-jaque-los-estados-de-bienestar/

[Portugués]

Manipulação informativa para ocultar a crescente agitação social com as despesas militares

Ángeles Maestro [*]

O novo minotauro.

Nos países de uma UE que se precipita no abismo, as classes dominantes e os seus governos estão conscientes de estarem sentados sobre um barril de pólvora. Para tentar evitar a explosão, dedicam-se com zelo inusitado à tentativa de ocultar a realidade.

O barril de pólvora

A classe trabalhadora, ou seja, os que não são proprietários dos meios de produção, vêem as suas condições de vida piorar progressivamente[1]. Segundo os dados oficiais, mais de um quarto da população e mais de um terço das crianças com menos de 18 anos vivem em agregados familiares que não podem “manter a temperatura da casa”, “comprar ovos, carne ou peixe duas vezes por semana” ou aceder à Internet. Esta situação afecta mais gravemente as mulheres, a maioria das quais tem filhos a cargo. Além disso, muitos jovens trabalhadores (muitos dos quais emigraram), com salários de cerca de 1000 euros por mês, não conseguem pagar uma habitação.

Tudo isto, numa situação em que o capitalismo europeu caminha destravado para o colapso, com a Alemanha – a principal a “locomotiva europeia” – a liderar o processo. Como é sabido, o desmantelamento da indústria, da agricultura e da pecuária é o resultado sinistro de uma crise profunda, exacerbada por decisões políticas:   encerramento da economia com o pretexto da Covid, explosão do Nord Stream, sanções bumerangue contra a Rússia, taxas de juro elevadas, “transição ecológica”, etc.

Este desmoronamento, cujas gretas se ampliam progressivamente, foi sustentado durante décadas por políticas fiscais cada vez mais regressivas, o que permitiu uma evasão generalizada para paraísos fiscais e, sobretudo, injectou enormes quantidades de dinheiro público nos grandes bancos e nas empresas multinacionais. Recordo as mais recentes:   “resgate bancário” na crise de 2010-2011 (mais de 100 mil milhões de euros, dos quais não foi devolvido um único euro, aos mesmos bancos que despejaram famílias trabalhadoras); endividamento público maciço a esses mesmos bancos sob o pretexto do Covid; mais dívida com os Fundos Next Generation prodigamente distribuídos a bancos e multinacionais para realizar uma “transição verde” que acabou por eliminar do mercado as pequenas e médias empresas que sobreviveram ao confinamento do Covid, ao elevado preço da energia e às altas taxas de juro.

Mais lenha para a fogueira

Agora, quando os fundos estão a acabar e a economia moribunda está a definhar depois da última transfusão – que, embora tenha enchido generosamente os bolsos da oligarquia, não impediu o colapso da economia produtiva – a Comissão Europeia tirou da cartola o espectro do perigo do ataque da Rússia. Pretende matar dois coelhos com uma cajadada só:   transferir enormes quantidades de dinheiro público de volta para o capital e apertar os parafusos do controlo social.

A Comissão Europeia tenciona afetar a fabulosa soma de 800 mil milhões de euros às despesas militares, provenientes de despesas adicionais de “defesa” dos Estados-membros no valor de 650 mil milhões de euros e do endividamento da Comissão Europeia para com os bancos no valor de 150 mil milhões de euros. Evidentemente, estas somas exorbitantes serão pagas pela classe trabalhadora europeia que, como o secretário-geral da NATO já sublinhou, verá ainda mais reduzidas as suas despesas com serviços públicos e pensões.

Este projeto, que se inscreve na lógica mais estrita do capitalismo em tempos de crise – destruição produtiva – despesas militares e repressão, agarrou-se como um prego no caixão à decisão da administração republicana de reduzir drasticamente a sua contribuição para a NATO e retirar grande parte das suas tropas da Europa.

Em Espanha, o governo PSOE-Sumar aumentou as despesas militares[2] nos últimos anos, bem camufladas em diferentes ministérios, como um Fundo de Contingência ou transferências de crédito, sem passar pelo Parlamento. O objetivo é esconder ao máximo os factos que, ao aparecerem nas ruas, alimentam a indignação das classes populares que vêem as suas condições de vida afundarem-se sem qualquer esperança no futuro.

A tinta da lula para ocultar o incêndio

Do pretenso direito dos cidadãos europeus a uma informação verdadeira, já espezinhado durante a pandemia, resta apenas um pedaço. O controlo dos meios de comunicação social pelos mesmos fundos de investimento, que são os principais acionistas das empresas farmacêuticas e de armamento, é absoluto. A propaganda de guerra é repetida como um rolo compressor goebbelsiano, coordenado a partir da BBC de Londres[3]. O que é considerado “desinformação”, ou seja, o que contradiz a lógica do poder [4], é censurado; a “informação” gerada por eles é reproduzida para reforçar o discurso oficial, e a realidade considerada inconveniente é ocultada.

Na situação atual da Comissão Europeia, quando as populações começam a votar em partidos ou indivíduos que se lhe opõem (Moldávia, Roménia, Eslováquia…), os parafusos do controlo social são apertados e a manipulação da informação intensifica-se. Isto surge no calor das mobilizações de apoio à luta do povo palestino e, apesar de toda a propaganda de guerra, as ruas das capitais europeias começam a encher-se de multidões que gritam “queremos hospitais, não despesas militares”, “casas, sim, armas, não”, “mais pensões e menos armas” ou quando começam a comparar o discurso oficial de que “os russos vão chegar a Lisboa” com as mentiras sobre as “armas de destruição maciça” do Iraque.

O CIS deixou de publicar inquéritos sobre as despesas militares. O último, Attitudes towards the Welfare State[5], foi realizado em novembro de 2024 e os inquiridos eram esmagadoramente a favor do aumento das despesas sociais, enquanto seis em cada dez não apoiavam o aumento das despesas militares. Nada mais foi publicado, apesar de os acontecimentos terem trazido a questão das armas para a ribalta.

O silêncio do CIS é mais do que explícito quando se trata de uma questão de grande atualidade. É exatamente o mesmo que acontece com a Monarquia: quando a maioria é contra, apesar de toda a parafernália mediática, deixa de perguntar sobre ela. Delícias da democracia burguesa.

Por outro lado, outras “sondagens” são publicadas com grande alarido. Por exemplo, no dia 31 de março, a Europa Press publicou um artigo de grande circulação com o seguinte título: “A maioria dos espanhóis está disposta a aceitar cortes sociais para aumentar as despesas militares, segundo uma sondagem”. E prosseguia: “Uma sondagem da organização internacional ‘More in Common’ revela que 57% dos espanhóis estariam dispostos a aceitar cortes sociais para aumentar as despesas militares”.

E quem é a More in Common? É uma empresa britânica com presença não só no Reino Unido, mas também em França, nos EUA, na Polónia e na Alemanha. Recebe financiamento, entre outros, da Fundação Robert Bosch, da Fundação Europeia para o Clima, da Fundação de Crédito Mútuo, da Fundação William e Flora Hewlett e da Fundação Batory. No epicentro de todas elas está a Open Society Foundations de George Soros, um sátrapa que fez fortuna mergulhando regiões inteiras do planeta na ruína com os seus jogos especulativos e que consagra enormes somas de dinheiro ao controlo dos meios de comunicação social. Em suma, um modelo de credibilidade da informação.

No entanto, as tentativas de encobrir a realidade estão a tornar-se cada vez menos eficazes. Os esforços da propaganda de guerra para espalhar o pânico de que “os russos estão a chegar” não conseguem esconder o facto de que o que o capitalismo em agonia europeu está a tentar fazer é continuar a absorver os dinheiros públicos. À maneira dos melhores gangsters, estão a espalhar o pânico para nos venderem “segurança”.

Fala-se cada vez mais abertamente das despesas militares como «motor económico» e «gerador deinovação»[6] e o ministro da Guerra, ao mesmo tempo que se vangloria cinicamente de pacifismo (como o líder de Sumar), fala diretamente de ’reindustrializar a Espanha com fábricas de armamento”, com a desculpa de que “criam muitos empregos”. Por outro lado, os construtores de automóveis da UE, depois de uma cascata de encerramentos de fábricas e de farejarem como cães de caça o dinheiro fresco que está a entrar, declararam-se, tal como a Volkswagen, a Mercedes ou a Porsche, dispostos a converter as suas instalações à produção de armas.

A espiral de endividamento público, para maior glória dos bancos, e os grandes cortes nas despesas sociais que se avizinham – exacerbados pelo aprofundamento da crise, que reduz os rendimentos e aumenta as necessidades das camadas populares – garantem um cenário de grandes mobilizações e de crescente instabilidade política. Tudo isto é acompanhado pela crescente dificuldade dos governos europeus em fazer crer aos seus povos que é precisamente agora, quando existe um processo de paz aberto entre a Rússia e a Ucrânia, patrocinado pelos EUA, que a “ameaça russa” é maior. Para isso, silenciam em absoluto as muitas declarações dos dirigentes russos que repetem o óbvio:   que a Rússia não tem intenção de atacar nenhum país europeu ou, o que é mais preocupante para os napoleónicos da UE:   “A Rússia não começou nenhuma guerra, mas já as terminou todas”. Apesar de toda a gigantesca manipulação de informação, cada vez mais pessoas estão convencidas de que os verdadeiros inimigos dos povos são os seus governos, a Comissão Europeia, a NATO e, acima de tudo, a oligarquia que puxa os cordelinhos nos bastidores.

[1] Em Espanha, 26,5% da população, ou seja, 12,7 milhões de pessoas, estão em “risco de pobreza ou exclusão social”. www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/14_informe_AROPE_2024_avance_resultados.pdf No caso das crianças e adolescentes – o Estado espanhol tem os níveis de pobreza mais elevados da UE neste grupo populacional tão importante – a percentagem sobe para 34%, 2,7 milhões de pessoas. www.plataformadeinfancia.org/documento/analisis-de-la-encuesta-de-condiciones-de-vida-con-enfoque-de-infancia-2025/. Este conceito mistificado de pobreza – parece que aqueles que estão “em risco” de cair na pobreza ainda não caíram – aplica-se aos que não dispõem dos recursos materiais, culturais e sociais necessários para satisfazer as necessidades básicas e, portanto, estão excluídos de condições de vida minimamente aceitáveis para o Estado ou território em que vivem.
[2] Para uma análise pormenorizada das despesas militares e da “economia de guerra”, ver aqui: cncomunistas.org/?p=2014
[3] A TNI Early Warning Initiative foi criada em 2019, entrou em pleno vigor para controlar toda a informação relacionada com a pandemia de Covid e o mesmo mecanismo continua na guerra da NATO contra a Rússia na Ucrânia. www.bbc.com/beyondfakenews/trusted-news-initiative/about-us/
[4] Recordo que, desde 31/maio/2022, está em funcionamento o Fórum contra a Desinformação, presidido pelo General Ballesteros, por acordo do Conselho de Ministros. www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/referencias/Documents/2022/refc20220531.pdf
[5] www.cis.es/detalle-ficha-estudio?migrado=&idEstudio=14863&idPregunta=652512&origen=pregunta
[6] diariosocialista.net/2025/04/06/el-rearme-europeo-pone-en-jaque-los-estados-de-bienestar/

09/Abril/2025

[*] Dirigente da CNC, Espanha

Este artigo encontra-se em resistir.info

[Francés]

Manipulation des médias pour masquer la croissante agitation sociale à cause des dépenses militaires

09.04.20250

Ángeles Maestro. CNC

Dans les pays d’une UE qui se précipite vers l’abîme, les classes dominantes et leurs gouvernements sont conscients qu’ils sont assis sur une poudrière. Pour essayer de l’empêcher de brûler, ils s’appliquent avec un zèle inusité à tenter de cacher la réalité.

La poudrière

La classe ouvrière, c’est-à-dire ceux qui ne possèdent pas les moyens de production, voit s’aggraver progressivement leurs conditions de vie 1. Selon les données officielles, plus d’un quart de la population et plus d’un tiers des moins de 18 ans vivent dans des ménages qui ne peuvent pas «maintenir une température appropriée à la maison», «acheter des œufs, de la viande ou du poisson deux fois par semaine» ou accéder à l’internet. Cette situation affecte plus gravement les femmes, dont la plupart ont des enfants à charge. À cela il faut ajouter qu’une grande partie de la jeunesse ouvrière (beaucoup ont émigré), avec des salaires qui avoisinent 1.000 euros par mois, ne peut pas accéder à un logement.

Tout cela, dans une situation où le capitalisme européen marche sans frein vers l’effondrement, avec l’Allemagne, la «locomotive européenne», à la tête. Comme on le sait, le démantèlement de l’industrie, de l’agriculture et de l’élevage a été le résultat sinistre d’une crise profonde, exacerbée par des décisions politiques : fermeture de l’économie sous prétexte du Covid, dynamitage du Nord Stream, sanctions boomerang à la Russie, taux d’intérêt élevés, «transition écologique», etc.

Cet effondrement, dont les fissures s’élargissent progressivement, est soutenu depuis des décennies par des politiques fiscales de plus en plus régressives, permettant des évasions généralisées vers les paradis fiscaux et, surtout en injectant d’énormes sommes d’argent public dans de grandes banques et des entreprises multinationales. Rappelons les plus récents : «renflouement bancaire» dans la crise de 2010 – 2011 (plus de 100 milliards ont été dépensés, dont pas un euro n’a été remboursé, aux mêmes banques qui expulsent les familles laborieuses); Un endettement public massif auprès de ces mêmes banques sous le prétexte de Covid ; un endettement accru avec les Fonds Next Generation prodigués aux banques et aux multinationales pour réaliser une « transition verte » qui a fini par anéantir les petites et moyennes entreprises qui ont survécu à la fermeture de Covid, aux prix élevés de l’énergie et aux taux d’intérêt élevés.

De lhuile sur le feu

Aujourd’hui, alors que les fonds s’épuisent et que l’économie moribonde dépérit après la dernière transfusion qui, si elle a généreusement rempli les poches de l’oligarchie, n’a pas empêché l’effondrement de l’économie productive, la Commission européenne sort de son chapeau le spectre du danger d’une attaque russe. Elle tente de faire d’une pierre deux coups : retransférer au capital des sommes considérables d’argent public et serrer la vis du contrôle social.

La Commission européenne prévoit de dépenser la somme faramineuse de 800 milliards d’euros pour les dépenses militaires, qui proviendraient des dépenses supplémentaires de « défense » des Etats membres pour 650 milliards d’euros et de l’endettement de la Commission européenne auprès des banques pour 150 milliards d’euros. Bien entendu, ces sommes exorbitantes seront payées par la classe ouvrière européenne qui, comme l’a déjà souligné le Secrétaire général de l’OTAN, verra ses dépenses en matière de services publics et de retraites encore plus réduites.

Ce projet, qui s’inscrit dans la logique la plus stricte du capitalisme en temps de crise – destruction productive – dépenses militaires et répression, s’est acroché comme à une planche de salut à la décision de l’administration républicaine de réduire drastiquement sa contribution à l’OTAN et de retirer une grande partie de ses troupes d’Europe.

Dans l’Etat espagnol, le gouvernement PSOE-Sumar a augmenté les dépenses militaires2 ces dernières années, bien camouflées dans différents ministères, sous forme de Fonds de prévoyance ou de transferts de crédits, sans passer par le Parlement. L’objectif est de cacher le plus possible des faits qui, lorsqu’ils apparaissent dans la rue, alimentent l’indignation des classes populaires qui voient leurs conditions de vie se dégrader sans aucun espoir pour l’avenir.

De l’encre de calamar pour cacher le feu

Du prétendu droit de la citoyenneté européenne à l’information véridique, déjà foulé aux pieds pendant la pandémie, il ne reste que des déchets. Le contrôle des médias par les fonds d’investissement, eux mëmes les premiers actionnaires des sociétés pharmaceutiques et d’armament, est absolu. La propagande de guerre se répète comme un calfeutrage goebbelsien, coordonné depuis la BBC de Londres3. On censure tout ce qu’ils considèrent comme de la «désinformation», c’est-à-dire que cela contredit la logique du pouvoir4; on reproduit les «informations» qu’ils ont elles-mêmes produites pour étayer le discours officiel et on cache la réalité considérée comme gênante.

Dans la situation actuelle de la Commission européenne, lorsque les peuples commencent à voter pour des partis ou des personnes qui lui sont opposés (Moldavie, Roumanie, Slovaquie…), les vis du contrôle social se resserrent et la manipulation de l’information s’intensifie. Cela apparaît à l’abri des mobilisations de soutien à la lutte du peuple palestinien, et malgré toute la propagande de guerre, les rues des capitales européennes commencent à se remplir de foules qui crient « nous voulons des hôpitaux, pas de dépenses militaires », « des maisons, oui, des armes, non », « plus de retraites et moins d’armes »; ou quand ils commencent à comparer le discours officiel selon lequel « les Russes vont atteindre Lisbonne » avec les mensonges sur les « armes de destruction massive » en Irak.

Le CIS a cessé de publier des enquêtes portant sur les dépenses militaires. La dernière, «Attitudes vis-à-vis de l’État providence»5 a été réalisée en novembre 2024 et les répondants se prononçaient massivement pour l’augmentation des dépenses sociales, alors que six sur dix ne soutenaient pas l’augmentation des dépenses militaires. Rien de plus n’a été publié, bien que les événements aient mis la question des armes au centre de l’attention du public.

Le silence du CIS est plus qu’explicite quand il s’agit précisément d’une question de la plus haute actualité. Il en est exactement de même pour la monarchie : quand la majorité se prononce contre, malgré tout le bric-à-brac médiatique, on cesse de s’interroger. Délices de la démocratie bourgeoise!

En revanche, d’autres « enquêtes » sont publiées en grande pompe. Par exemple, le 31 mars, Europa Press a publié un article largement diffusé avec le titre suivant : « La plupart des Espagnols sont prêts à accepter des coupes sociales pour augmenter les dépenses militaires, selon un sondage ». Et de poursuivre : une enquête de l’organisation internationale « More in Common » indique que 57% des Espagnols seraient prêts à accepter des coupes sociales pour augmenter les dépenses militaires.

Qui est ce More in Commom ? More in Commom est une société britannique présente en France, aux États-Unis, en Pologne, en Allemagne et au Royaume-Uni. Elle est financée, entre autres, par la Fondation Robert Bosch, la Fondation européenne pour le climat, la Mutual Credit Foundation, la Fondation William et Flora Hewlett et la Fondation Batory. A l’épicentre de tous, l’Open Society Foundations de George Soros, un satrape qui a fait fortune en précipitant des régions entières de la planète dans la ruine par ses jeux spéculatifs, et qui consacre des sommes colossales au contrôle des médias. Bref, un modèle de crédibilité de l’information.

Cependant, les tentatives de dissimuler la réalité deviennent de moins en moins efficaces. Les efforts de la propagande de guerre pour répandre la panique que « les Russes arrivent » ne parviennent pas à dissimuler le fait que ce que le capitalisme agonistique européen essaie de faire, c’est de continuer à aspirer l’argent public. A la manière des meilleurs gangsters, il sème la panique pour nous vendre de la « sécurité ».

On parle de plus en plus ouvertement des dépenses militaires comme «moteur économique» et «générateur d’innovation»6 et la ministre de la guerre, tout en se vantant cyniquement de pacifisme (comme la dirigeante de Sumar), parle directement de «réindustrialiser l’Espagne avec les usines d’armes» avec le leurre de «créer beaucoup d’emplois». D’autre part, les entreprises automobiles implantées dans l’UE, après une cascade de fermetures de leurs usines et sentant comme des chiens l’argent frais qui tombe à torrents, se déclarent, comme Volkswagen, Mercedes ou Porsche, disposées à reconvertir leurs installations et à les destiner à la production d’armement.

La spirale de l’endettement public, à la plus grande gloire des banques, et les grandes coupes dans les dépenses sociales qui s’annoncent – aggravées par l’approfondissement de la crise qui réduit les revenus et augmente les besoins des couches populaires, assure un scénario de grandes mobilisations et d’instabilité politique croissante. Tout cela s’accompagne de la difficulté croissante des gouvernements européens à faire croire à leurs peuples que c’est précisément maintenant, quand il y a un processus de paix ouvert entre la Russie et l’Ukraine, parrainé par les USA, que la «menace russe» est plus grande.

La espiral de endeudamiento público, a mayor gloria de los bancos, y los grandes recortes en gastos sociales que se avecinan – agudizados por la profundización de la crisis que reduce los ingresos y aumenta las necesidades de las capas populares, asegura un escenario de grandes movilizaciones y de creciente inestabilidad política. Todo ello acompañado de la dificultad creciente de los gobiernos europeos de hacer creer a sus pueblos de que precisamente ahora, cuando hay un proceso de paz abierto entre Rusia y Ucrania, patrocinado por EE.UU, es cuando la “amenaza rusa” es mayor. À cette fin, ils passent sous silence les nombreuses déclarations des dirigeants russes qui répètent l’évidence : la Russie n’a pas l’intention d’attaquer un quelconque pays européen ou, plus inquiétant pour les petits napoléons de l’UE : « La Russie n’a jamais commencé une guerre, mais elle les a toutes terminées ». Malgré cette gigantesque manipulation de l’information, de plus en plus de gens sont convaincus que les véritables ennemis des peuples sont leurs gouvernements, la Commission européenne, l’OTAN et, surtout, l’oligarchie qui tire les ficelles en coulisses.

1 En Espagne, 26,5 % de la population, soit 12,7 millions de personnes, sont « menacées de pauvreté ou d’exclusion sociale ».https://www.eapn.es/estadodepobreza/ARCHIVO/documentos/14_informe_AROPE_2024_avance_resultados.pdf

Dans le cas des enfants et des adolescents – l’Espagne a les niveaux de pauvreté les plus élevés de l’UE pour ce groupe de population très important – le pourcentage atteint 34 %, soit 2,7 millions de personnes. https://www.plataformadeinfancia.org/documento/analisis-de-la-encuesta-de-condiciones-de-vida-con-enfoque-de-infancia-2025/ Ce concept mystifié de pauvreté – il semblerait que ceux qui sont « en risque » de tomber dans la pauvreté n’y soient pas encore tombés – s’applique à ceux qui ne disposent pas des ressources matérielles, culturelles et sociales nécessaires à la satisfaction des besoins de base et sont donc exclus des conditions de vie minimalement acceptables pour l’État ou le territoire dans lequel ils vivent.

2 Une analyse détaillée des dépenses militaires et de l’« économie de guerre»: https://cncomunistas.org/?p=2014

3 L’initiative d’alerte précoce TNI a été créée en 2019 et est entrée en vigueur pour surveiller toutes les informations relatives à la pandémie de Covid et le même mécanisme se poursuit dans la guerre de l’OTAN contre la Russie en Ukraine. https://www.bbc.com/beyondfakenews/trusted-news-initiative/about-us/

4 Depuis le 31 mai 2022, le Forum contre la désinformation, présidé par le général Ballesteros, fonctionne en accord avec le Conseil des ministres. https://www.lamoncloa.gob.es/consejodeministros/referencias/Documents/2022/refc20220531.pdf

5https://www.cis.es/detalle-ficha-estudio?migrado=&idEstudio=14863&idPregunta=652512&origen=pregunta

6https://diariosocialista.net/2025/04/06/el-rearme-europeo-pone-en-jaque-los-estados-de-bienestar/

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