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CARTA DE LEILA GHANEM A LAS JORNADAS “La línea de la Resistencia y la liberación”. Madrid, 3 de octubre de 2024

Traducción Ángeles Maestro

Queridos camaradas:

En Líbano y Palestina estamos viviendo el periodo más grave y decisivo de nuestra historia. Estamos ante una guerra de supervivencia que enfrenta a nuestra resistencia y a nuestros pueblos con el enemigo más bárbaro, apoyado, dirigido, armado, financiado, apoyado mediáticamente y protegido (legal y diplomáticamente) por el Occidente imperial y en particular por EEUU.

Desde el 8 de octubre Washington ha establecido un puente aéreo con Tel Aviv y les ha entregado las armas más sofisticadas, incluidos los F35 y las bombas de 2 toneladas utilizadas para asesinar a los miembros y al líder de Hezbolláh. El 27 de septiembre, Estados Unidos anunció que había concedido a Israel otros 9.000 millones de euros para su guerra contra la resistencia libanesa. Libaneses y palestinos están siendo asesinados por armas y municiones estadounidenses y europeas. 45.000 millones es la cantidad de ayuda estadounidense enviada a Israel para masacrar a los gazatíes, lo que significa un millón de dólares por cada mártir gazatí.

El general Giap dijo: «ninguna otra guerra de liberación nacional ha sido tan feroz ni ha causado tantas bajas como nuestra guerra» (declaraciones hechas a Associated Press en 2005), En Vietnam la guerra fue ciertamente mortífera, y los combatientes ardieron en las llamas del Napalm, pero no fue comparable su intensidad, su supremacía técnica (100 satélites, un centro de inteligencia artificial operativo), su implacabilidad, con una alianza occidental que puso todos sus conocimientos de espionaje para salvar al Estado colonial que representa el sistema depredador y feroz del capitalismo imperial.

En 6 meses, se han lanzado sobre Gaza el equivalente a 5 bombas atómicas de Hiroshima, y 85 bombas estadounidenses (MARK 84, bombas anti-refuerzo de 1 tonelada cada una) y bombas BLU-109 (de 2 toneladas cada una) se usaron para matar al líder de la resistencia Hassan Nasrallah. Antes que él cayó Ibrahim Aqil. Netanyahu dedicó su asesinato a sus amos estadounidenses, que le buscaban desde 1983 por su responsabilidad en dos actos militares de gran importancia: la explosión de la embajada estadounidense en Beirut durante una reunión de espías estadounidenses en Oriente Próximo y el ataque contra una base de Marines, en el que murieron 246 soldados yanquis.

Esta guerra declarada contra la resistencia libanesa, más allá de los objetivos anunciados por Israel y sus aliados occidentales, no tiene como única finalidad que vuelvan los 300.000 colonos del norte de Israel a sus colonias de la frontera libanesa; ni pretende únicamente deshacer las operaciones de apoyo a GAZA. Su verdadero objetivo es liquidar a Hezbollah, que es actualmente el mayor movimiento de liberación nacional existente a escala internacional. Un movimiento que demostró su valía en 2000, cuando expulsó al ejército israelí tras 22 años de ocupación del sur del Líbano, y en 2006, cuando infligió una aplastante derrota al Estado sionista. Fue la primera vez, después de Vietnam, en la que los simples comandos de un ejército de liberación nacional ganaron una guerra contra un ejército regular armado hasta los dientes por los estadounidenses.

Por esta razón, la lucha que se libra ahora en Beirut y Gaza es una lucha que concierne a toda la humanidad. Lo que está en juego es similar a lo que ocurrió en la guerra civil española y en el movimiento de liberación nacional palestino. Contra la Resistencia Palestina y Libanesa se están lanzando todas las fuerzas del imperialismo y han volcado su armamento más poderoso para asesinar a combatientes desarmados. Netanyahu anunció en las Naciones Unidas que Israel lidera la lucha contra la barbarie y el terrorismo, en nombre del Occidente civilizado.

Actualmente estamos librando una guerra de supervivencia en Gaza y Beirut. Hemos sufrido golpes muy duros, pérdidas humanas, destrucciones masivas, cientos de miles de refugiados y, sobre todo, la pérdida de gran parte de la dirección del Movimiento, incluido su líder Hassan Nasrallah, que era un gran estratega y dirigente militar, equivalente a Giap, a Ho Chi Minh o al Che de América Latina.

Hassan Nasrallah, máximo dirigente militar del movimiento chiíta libanés desde hace 32 años, fue un combatiente austero. Nació en una familia pobre del sur del Líbano y creció en un barrio obrero del este de Beirut. Siempre ha antepuesto la cuestión nacional a la religiosa. Para él, la liberación de Palestina era, tanto un deber sagrado, como una lucha anticolonial y antiimperialista. Estaba convencido de que era el sistema capitalista depredador con su cabeza en Washington quien dirigía la batalla detrás de su peón sionista. Nasrallah pagó con su vida sus convicciones políticas.

La pregunta hoy es: ¿seremos capaces de resistir y recuperarnos? La respuesta es sí, es necesario y debemos hacerlo. Y estamos decididos, como el pueblo de Gaza, a no rendirnos, a no arrodillarnos.

Desde la muerte de Nasrallah se difunden fragmentos de varios de sus discursos pronunciados con ocasión de la conmemoración de los dirigentes históricos de Hezbollah asesinados por Israel en los que insiste en el significado de morir como mártir: «morir por la patria, o por la causa, por la justicia, por la libertad, por Palestina, es un camino elegido voluntariamente por los militantes de Hezbollah».

La literatura chií destaca la figura de Ali Ben-Abi-Taleb y de su hijo El-Houssein, que murieron luchando contra la injusticia y el despotismo de una clase ascendente de emires que pretendían legalizar la propiedad privada y controlar las finanzas. Para la población chií, Nasrallah es heredero de este linaje.

Perspectivas

A pesar de la devastadora muerte de Nasrallah y de muchos dirigentes del movimiento, la Resistencia se reorganizó rápidamente al día siguiente de la muerte del histórico líder, y los misiles lanzados contra el enemigo sionista no cesaron. El programa de combate siguió funcionando y es muy importante afirmar que el cuerpo de comandos del ejército, que cuenta con 100.000 combatientes, no se tambaleó. Los comandos de Hezbollah son verdaderos guerrilleros experimentados que han perfeccionado sus habilidades durante los últimos 30 años en batallas, tanto contra el ejército colonial israelí, como contra los mercenarios Daesh en Siria e Iraq entrenados por la CIA.

En su primer discurso tras la muerte de Nasrallah, el número dos del partido, Naim Kassem, señaló que Hezbollah sólo ha utilizado aún el 10% de sus armas, que lucha con lanza proyectiles múltiple Katiusha, que pronto pasará a las armas balísticas, y que su cuerpo militar permanece intacto y listo para la batalla terrestre.

Estas declaraciones no han sido desmentidas. El 30 de septiembre Israel intentó una invasión terrestre, que contó con la bendición de Washington y que pretendía advertir contra cualquier intento de detener a Israel. El intento duró sólo unas horas: el ejército Tsahal no es más que un ejército de asesinos cobardes que utilizan la tecnología más sofisticada suministrada por el Occidente imperialista para matar a distancia. Y sobre todo es barato: no cuesta nada apretar un botón para masacrar a 4.000 hombres, o derrumbar los pueblos del sur del Líbano sobre las cabezas de sus gentes para obligarlos a huir. En la fatídica jornada del 23 de septiembre, Israel masacró a 600 aldeanos en pocas horas. Al día siguiente 60 incursiones golpearon la histórica ciudad de Baalbek y los suburbios del sur, poblados por casi un millón de libaneses.

Los gazatíes llevan un año viviendo en Gaza estos escenarios de genocidio en serie. Ahora se añade la versión libanesa del genocidio.

Frente a esta barbarie sanguinaria, sólo hay una alternativa: continuar la batalla. Netanyahu dijo que mató a Nasrallah porque se negó a detener su apoyo de Gaza. Naim Kassem, el nuevo líder, aseguró que nuestro objetivo sigue siendo el mismo: la liberación de Palestina.

Por el momento, el partido se está reorganizando y tiene que resolver problemas de seguridad. Ha decidido pasar a la clandestinidad y acaba de publicar un texto sobre la adopción de la línea de guerra larga de liberación popular.

Cuando escribo estas líneas, Irán ha entrado finalmente en la batalla en apoyo de Gaza y Líbano, y ha lanzado dos ataques con proyectiles balísticos, cada uno de ellos con 260 cohetes. Alrededor de 170 de ellos llegaron a su destino, a pesar de la Cúpula de Hierro occidental que protege a Israel. Varias bases militares, incluido el aeropuerto de El-Lede, fueron destruidas. Yemen destruyó un buque naval británico en el Mar Rojo que transportaba municiones a Israel.

Queridos camaradas, el Eje de la Resistencia en Oriente Medio, dirigido por Al-Kassam de Sinwar y por el Hezbollah de Nasrallah, libra una batalla en nombre de toda la humanidad… porque precisamente es allí donde se concentra el ejército imperialista con su maquinaria militar, económica, financiera y mediática. Somos la vanguardia de una lucha anticolonial, antiimperialista, una lucha de clases contra el capitalismo depredador en la fase suprema de su barbarie, y debemos actuar juntos como buenos internacionalistas;

¡¡¡Viva la lucha heroica de los pueblos libanés y palestino!!!

¡¡¡Gloria a nuestros héroes mártires que nos abrieron el camino!!!

Beirut, 2 de octubre de 2024

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