Imperialismo

Economía de guerra y gastos militares

Artículo publicado en la revista n.º 3 ConCiencia de Clase.

De donde hay guerra se puede sacar dinero

Jacob Wolinsky, periodista financiero

La crisis del capitalismo y el debilitamiento de la hegemonía occidental, sobre todo debido al ascenso de la influencia del Sur global, tienen su expresión también en la guerra en Ucrania y en las masacres en Palestina, y consecuencias sobre la economía: incremento de la inflación, subida de los costes de las materias primas esenciales, la energía y los transportes. La adaptación de la economía a este contexto de crisis en las potencias occidentales, marca el paso desde la progresiva desindustrialización en los últimos años, a la inversión en la industria militar, empresas de armamento, de modo que la recomposición capitalista se está dirigiendo a la reindustrialización militar y este rearme está siendo un gigantesco negocio.

Por los medios se va extendiendo la amenaza de guerra con el argumento de que Rusia avanzará hacia Occidente si gana la guerra en Ucrania. Esta amenaza de guerra abierta es la justificación para ir adaptando la economía a una ‘economía de guerra’.

La Comisión Europea lanza su Estrategia Industrial de Defensa con la que pone 1.500 millones de euros en circulación para el sector armamentístico y coloca a la industria militar en los cuadros de mando de las decisiones políticas.

La nueva estrategia Industrial de Defensa. Hacia la formación del complejo militar industrial de la UE

Para ir caldeando el ambiente prebélico se repiten en los ambientes institucionales de la UE palabras como “amenaza” o “peligro existencial” y “seguridad”… Instalados en la crisis y al borde de la recesión, la apuesta de las élites económicas y políticas de Europa apunta a la industria de armamento con la excusa de la amenaza rusa. “La guerra ha vuelto a nuestras tierras” aclaró Macron y ofreció un ejército europeo para los campos de batalla de Ucrania.

En España El País explicaba que “Dado que la guerra de Rusia contra Ucrania ha modificado la estructura de seguridad europea, ello requiere también un esfuerzo urgente desde la UE para fortalecer su capacidad de respuesta en los términos que impone un mundo hostil”; una justificación explícita para, a demanda de políticas de seguridad, incrementar los presupuestos destinados a la fabricación de armas.

Las industrias de armamento están brotando como las flores en primavera al calor de la reciente creación de organismos institucionales como la Estructura del Programa Europeo de Armamento (SEAT) y el Mecanismo Europeo de Ventas Militares (MEVM), para dar cauce a las exportaciones de armas dentro y fuera de la UE. Todo orientado a la producción y la inversión en la industria y comercio de armas. La nueva Estrategia ayudará a los Estados miembros “no solo a gastar más sino mejor, juntos y de forma europea”, Van der Leyen dixit. Y así, la industria armamentística se beneficiará de la entrada en un Grupo de Alto Nivel específico con capacidad de influir en las políticas europeas.

El razonamiento de las élites políticas europeas es que el sector armamentista funciona como un contribuyente crucial a la resiliencia, la seguridad y la sostenibilidad, por lo que debería definirse como un objetivo estratégico para la UE. Esto significa en la práctica darle mayor prioridad que a las prioridades civiles. El anuncio de la Comisión ha animado en la Bolsa la subida de la industria armamentística alemana, francesa, italiana…

La resistencia de algunos países miembros de la OTAN al aumento del gasto militar fue superada a partir de la Operación Militar Especial rusa en Ucrania y así se reflejó en el Concepto Estratégico de la OTAN aprobado en la cumbre de Madrid en Junio de 2022. La nueva Estrategia Industrial de Defensa de la UE se plantea “garantizar que los presupuestos nacionales y de la UE apoyen con los medios necesarios la adaptación de la industria de defensa europea al nuevo contexto de ‘seguridad’. Se avanza hacia un ejército europeo al servicio de la OTAN.

El iceberg de los gastos militares

Los presupuestos del Estado recogen el gasto público anual del gobierno y reflejan cómo reparte los recursos con que cuenta. Este año el gobierno no presentará nuevos presupuestos, prorrogará los del 2023. Esta prórroga hace todavía más opaco el gasto militar para 2024, que se calcula un 20% superior al de 2023. El gasto militar español en 2023 ya consolidaba una línea de refuerzo del militarismo aumentando las inversiones en investigación y fabricación de armas y en las intervenciones en otros países.

En medios oficiales se considera gasto de defensa al adjudicado al ministerio de Defensa, pero el real es el gasto militar, es decir, el gasto público destinado directa o indirectamente a financiar toda la estructura, todas las actividades, todas las inversiones y toda la política militar y de defensa; es mucho mayor y está disperso e intencionadamente oculto en 5 ministerios implicados en el apoyo a la industria militar española: ministerios de Defensa, Hacienda y Función Pública, Industria, Comercio y Turismo, Economía y Empresa y Ciencia e Innovación.

Así, en 2023 el gasto militar explícito fue de 13.161, 29 millones de euros (el Ministerio de defensa solo reconoció 12.827,18 millones) y el oculto de 35.792 millones. Total 48.883 millones, que sumados el gasto en control social de 6.957,22 millones, resultan 55.790,88 millones. Cantidades desmesuradas, que suponen un agravio comparativo con la atención a las políticas destinadas a satisfacer las necesidades sociales más elementales. Y no son menos importantes las constantes autorizaciones de gasto militar aprobadas en Consejos de ministros durante 2023 para el ejercicio de ese año y sucesivos, más de 23.000 millones ( de momento más de 3000 para el 2023 y otros 4000 para el 2024) adoptados en 168 acuerdos aprobados en 32 sesiones de Consejo de ministros1.

Según el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) el gasto militar mundial supera los 2 billones de $ y la perspectiva es que siga creciendo en 2024. En España hay un fuerte sector de la industria de armamento. Airbus, Indra, Santa Bárbara, Navantia, Sapa, son las empresas más potentes en cantidad de fabricación y exportan en torno al 3% del total mundial, lo que sitúa a España en el octavo puesto mundial de exportación2.

Además existen, también fuera del presupuesto del ministerio de Defensa, partidas específicas de apoyo a la venta de armas de las empresas españolas. El negocio de las armas es una apuesta del gobierno y en consecuencia su apoyo al sector de la industria militar. En 2023, en el primer semestre, estas empresas facturaron 13.172 millones de euros. Según el Ministerio de Economía, el primer semestre de 2023, la industria militar española exportó armamento nuevo por valor de 1.753 millones de €, un 35% más que el año anterior. Los destinatarios fueron los países de la OTAN, y también de la UE, por valor de 1.128 millones, y Gran Bretaña. El resto, más de 625 millones (el 36%), fueron a 58 países entre los que destacan Arabia Saudí, Ucrania y Filipinas.

El gasto militar ejecutado en 2023 fue un 25% por encima del presupuestado. Y la prórroga de presupuestos no obliga a respetar ni los conceptos ni los capítulos de gasto del año anterior, solo obliga a respetar el techo de gasto previsto y aprobado. Este año el límite es de 199.120 millones de euros. Para el ministerio de defensa hay un gasto previsible de 15.000 millones de euros, naturalmente sin contar con el gasto oculto en otros ministerios y capítulos ajenos al ministerio de Defensa. En los acuerdos del Consejo de ministros y en el Boletín Oficial del Estado se consignan tanto los acuerdos de compromiso de gasto como los créditos extrapresupuestarios que se concederán con la excusa de la situación de urgencia para cubrir el elevado gasto militar comprometido. En 5 consejos de ministros celebrados en 2024 se ha aprobado gasto militar imprevisto por un total de 524,74 millones y piensan aumentar los encargos para los programas especiales de armamento (cazas F35, cazas EF, misiles y baterías Patriot, sistemas de radio, buque submarino, batería antiaérea y morteros…) en otros 15.083 millones a financiar entre 2024 y 2030.

Igualmente, en abril se aprobó un acuerdo marco por 1.129 millones de euros para la compra urgente de armamento, munición y otro equipamiento militar, con la excusa de “la inestabilidad internacional”, en un mensaje de confianza a las empresas de armamento: «La situación internacional actual está incursa en un contexto de alta volatilidad, incertidumbre e inestabilidad, por lo que es necesario realizar un refuerzo urgente de las capacidades militares al objeto de incrementar la reserva estratégica disponible», para rentabilizar el contexto geopolítico actual con la guerra en Ucrania y las masacres de Israel en Palestina3.

Recientemente, a finales de junio, con ocasión de la visita de Zelensky a Madrid, se desveló el destino de los 1.129 millones de euros. Formalmente, es una contribución del Estado español al Gobierno de Ucrania. Pero en realidad, los beneficios multimillonarios que se derivan de esta operación irán para las empresas de armamento “españolas” (Airbus), que no lo son tanto ya que están participadas por fondos de inversión alemanes y franceses. En eso se concretó el “apoyo militar sin límites” del Gobierno español a Ucrania. Una cifra sin precedentes en la ayuda militar española a cualquier otro país (19 tanques Leopard, misiles para el sistema de defensa aérea Patriot y munición de artillería de varios tipos). Y además, la firma de un Convenio Bilateral de defensa. En Europa se están firmando acuerdos bilaterales de defensa con Ucrania, lo que equivale a ir introduciéndola en la OTAN por la puerta de atrás. (Como sabemos, si se tiene un convenio de defensa mutua, cada país debe actuar en defensa del otro, pero si uno de ellos es de la OTAN, es toda la organización la que está obligada a defenderlo en virtud del artículo 5 del Tratado de Washington). Aparte de esta cantidad, existe la promesa de otros 5.000 millones de euros a entregar al gobierno ucraniano de aquí a 2027.

España tiene once contratos de adquisición de armamento, materiales o recursos estratégicos con las empresas Santa Bárbara, Navantia o Airbus, por un importe de 22.230 millones de euros, de los que ya se han abonado 3.906 millones, siendo la deuda pendiente con estas empresas de 18.323 millones de euros4.

Los 5 ministerios en los que se reparte el gasto militar,camuflan partidas de gasto militar entre las que les son propias y ejecutan políticas al servicio de Defensa; así transversalizan el gasto militar y consolidan el militarismo institucional, participando en su ocultación. Su opacidad está deliberadamente enmascarada y con la connivencia de los medios de comunicación. Saben que de conocer la realidad, la sociedad no rechazaría esta elevada cantidad de gasto militar por sus implicaciones económicas, sociales y en menoscabo de las políticas públicas destinadas a atender necesidades humanas.

La Unión Europea no es un proyecto de Paz

En 1977 nos dijeron que era para nuestro bien, pero cada vez está más claro que la entrada en la UE es para nuestro mal.

La UE ha sido un proyecto de guerra desde que se formó. Históricamente heredero de las políticas coloniales, ha intentado repetidamente superar sus crisis económicas mediante la toma del espacio vital, el lebensraum, para expandirse y acceder a los recursos de América, Asia y África.

En 1946 Churchill acuñó el concepto de Telón de acero (Fulton, EEUU), que significó el fin de la amistad entre los aliados de la 2ª Guerra Mundial. Seis meses después, en Zurich, propone recrear la familia europea dejando fuera a la Unión Soviética, para construir los Estados Unidos de Europa en los que Francia y Alemania fueran aliados. En 1950 se lanzó el Plan Schuman y al año siguiente Alemania Occidental, Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo e Italia empezaron a cooperar en una unión del carbón y el acero con el proyecto de crear una Europa federal. Todo con el consentimiento de Gran Bretaña y EEUU, que, violando el Acuerdo de Postdam que fijaba las condiciones de paz y el futuro de Alemania, retomaron una política agresiva (1918-1921) contra su antiguo aliado, la Unión Soviética. En este contexto se formó la Unión del Carbón y del Acero, predecesora de la UE. Esa primera UE fue una de las herramientas de las potencias occidentales en su lucha contra la Unión Soviética y contra el socialismo, de modo que fue una cooperación para la guerra y el conflicto y no para la paz. En 1956 con la firma del Tratado de Roma se Formó la Comunidad Económica Europea (CEE) una unión necesaria para detener la liberación colonial en África, ya que la ‘cooperación’ económica se basaría en las colonias africanas. En 1949 se formó el Consejo de Europa y se acordó internacionalizar el sistema colonial porque los europeos necesitaban un espacio vital, lebensraum, para expandirse y acceder a los recursos de África.

La historia de la UE como proyecto para enfrentar a la Unión Soviética y el socialismo e implementar la explotación colonial es bien conocida entre los historiadores, pero los políticos tratan de mostrar a la UE como ‘una unión de paz y armonía’, con perdón de Beethoven. Los medios de comunicación obedientemente siguen el juego y difunden el mito del proyecto de paz, ya que hasta 1994 se prometió que no tenía ambiciones militares ni una política exterior común. Pero en otoño de 2017, la UE estableció la Cooperación Estructural Permanente en Defensa (Pesco) y desde entonces ha formalizado la cooperación militar fuera de la UE en Europa, Oriente Medio y África.

Ya en 2003, la UE inició una cooperación militar con la OTAN a través del acuerdo Berlín plus, lo que significa que la UE puede utilizar parte de los activos militares de la OTAN. Esta colaboración se ha desarrollado a lo largo de los años y las dos organizaciones han estado estrechamente vinculadas durante las últimas dos décadas.

En otoño de 2022, la UE aprobó el nuevo concepto estratégico de la OTAN, que, entre otras cosas, tiene como objetivo a China. En enero del año pasado se firmó una nueva declaración conjunta actualizada entre la UE y la OTAN. En los 14 puntos se afirma entre otras cosas, que la UE y la OTAN se basan en valores comunes, que la postura y la política de China plantea desafíos que se deben ‘afrontar’, que la brújula estratégica de la UE y el concepto estratégico de la OTAN requieren una mayor colaboración y cooperación entre la UE y la OTAN y que juntas deberían ‘contribuir a reforzar la seguridad dentro y fuera de Europa’.

No se puede expresar más claramente lo que es la UE es un proyecto con ambiciones de expansión militar.

Durante años, la UE ha estado financiando, con inversiones millonarias, proyectos de investigación con fines armamentistas. Para el periodo 2021-2027, se han asignado 8.000 millones de euros a este tipo de investigación. Esta cuantía desorbitada estimula la implicación de nuestras universidades en proyectos bélicos, impulsa la militarización de Europa y obstaculiza las salidas políticas negociadas ante los conflictos presentes y futuros al tiempo que aumenta la megalómana industria armamentística. Diez universidades españolas están participando del Fondo Europeo de Defensa y dos de ellas (Alcalá y Oviedo) colaboran con el Estado sionista de Israel5.

Muchas empresas promocionan, en ferias de armamento, material militar “probado en combate” que el ejército sionista israelí está empleando en las masacres de palestinos en Gaza. Las armas probadas en los últimos meses, se muestrearon en la Feria de París a finales de 2023. Hay doctores palestinos y extranjeros que han estado en Gaza y que dicen haber visto heridas que nunca antes habían visto, presumiblemente provocadas por armas novedosas. ‘Probado en combate’ significa disponer de los palestinos como cobayas del armamento y la tecnología de seguridad israelíes durante toda la ocupación colonial del territorio histórico palestino. Desde el año 2000, las empresas tecnológicas punteras en el Estado sionista son de defensa y su objetivo principal ha sido monetizar la ocupación y vender en el mercado global la experiencia de control a otros pueblos. Como hemos sabido, España envió munición a la entidad sionista pese a haber anunciado que tenía suspendida la exportación de armamento a ese Estado.

La UE, en el marco de los proyectos de investigación Horizon Europe, ha dado 126 millones de sus fondos de investigación a la industria israelí después del 7 de octubre, comienzo de la campaña de exterminio en Gaza. Esta campaña no ha supuesto corte alguno de relaciones con este Estado; al contrario, se han intensificado los lazos. Se han destinado más de 600.000 euros a financiar dos proyectos de las industrias aeroespaciales de Israel,

Y como guinda que corona el ‘pastel’ militarista y de armamentismo desaforado en el Estado español, y en cumplimiento del mandato de la OTAN, el Parlamento español aprueba el 23 de mayo de 2024 dejar de aplicar el Tratado sobre las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE), tratado que limitaba las armas que podía poseer y… fabricar6.

El complejo militar industrial europeo está en marcha, se apuntará que será de los Estados Unidos de Europa, pero por lo que estamos viendo será de la Europa de los Estados Unidos.

Efectivamente, de donde hay guerra se puede sacar dinero.

1 https://kaosenlared.net/wp-content/uploads/2024/04/gasto_militar_y_control_social_2024-2.pdf

2 https://www.larazon.es/economia/industria-belica-espanola-logra-12000-millones-facturacion-13-pib-sueldos-altos-sector_202404256629f7bc8e6602000186773b.html

3 https://www.elconfidencial.com/espana/2024-04-16/el-gobierno-aprueba-1-130m-para-la-compra_3867831/

4 https://www.publico.es/politica/defensa-cifra-18323-millones-factura-pendiente-contratos-armamento.html

5 https://www.eldiario.es/sociedad/investigaciones-espanolas-financiacion-europea-acaban-empresas-armamento-israelies_129_11386409.html

6 https://www.lamarea.com/2024/05/24/espana-cumple-el-mandato-de-la-otan-y-deja-de-aplicar-el-tratado-que-limitaba-las-armas-que-podia-poseer/

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