Internacional

PUTIN EN PEKIN : RUSIA Y CHINA ALIADOS CONTRA EL IMPERIO

20 MAYO 2024 RÉGIS DE CASTELNAU

La extraordinaria bienvenida de China a Vladimir Putin marca la tercera etapa en la creación de una alianza que está cambiando el mundo.

Primero fue la famosa declaración conjunta del 4 de febrero de 2022, que obviamente nadie en Occidente leyó, y que, entre líneas, anunciaba la intervención de Rusia en Ucrania. Luego, el viaje de Xi Jinping justo tras su reelección para decirle a su nuevo aliado: «Se está produciendo un cambio en el mundo que nunca en los últimos 100 años se había visto. Y lideraremos juntos este cambio». Y por último, el triunfal viaje de Putin a Pekín la semana pasada.

Tras las humillaciones infligidas a Blinken y Scholz en Pekín, asistimos al espantoso recibimiento del presidente chino en París, donde Macron, flanqueado por su niñera alemana, pretendió convencer a los chinos de que se distanciaran de los rusos (!!!). A pesar de ello, el mundo político francés y su sistema de prensa siguen haciendo gala de una estupidez sin límites que les permite vivir en un mundo imaginario. «Mirad cómo los chinos avasallan a los mujiks», nos repiten los más serviles servidores de Estados Unidos.

De modo que para ir a las fuentes adecuadas, publicamos un artículo de Ray McGovern que fue antiguo oficial de seguridad y uno de los especialistas en relaciones China-URSS-Rusia en la CIA.

Sabe de lo que habla y su diagnóstico es claro.

El mundo unipolar ha muerto.

Régis de Castelnau

Rusia, China y USA, dos contra uno

La extraordinariamente calurosa acogida del presidente chino Xi Jinping al presidente Vladimiro Putin en Pekín ha sellado la relación estratégica, cada vez más estrecha, entre Rusia y China. Supone un potente cambio tectónico en el equilibrio mundial de poderes.

Esta alianza ruso-china es también la sentencia de muerte para los intentos de los entusiastas de la política exterior estadounidense de abrir una brecha entre ambos países. La relación triangular global se ha convertido en una relación de dos contra uno, con graves implicaciones, sobre todo para la guerra en Ucrania. Si los genios de la política exterior del presidente estadounidense Joe Biden siguen negándolo, la escalada es casi segura.

En una entrevista previa a su visita a Pekín, Putin subrayó el «nivel sin precedentes de asociación estratégica entre nuestros países». Él y Xi se han reunido ya más de 40 veces en persona o virtualmente. En junio de 2018, Xi describió a Putin como «un viejo amigo del pueblo chino» y, personalmente, su «mejor amigo».

Por su parte, Putin señaló el jueves que él y Xi estaban «en contacto permanente para mantener un control personal sobre todas las cuestiones urgentes de la agenda ruso-china e internacional». Putin estuvo acompañado por el nuevo ministro de Defensa, Andrei Belousov, así como por veteranos como el ministro de Asuntos Exteriores, Sergei Lavrov, y altos dirigentes empresariales.

Las declaraciones conjuntas son importantes

El jueves, Xi y Putin firmaron una declaración conjunta firme, similar a la extraordinaria que publicaron en Pekín el 4 de febrero de 2022. En ella, describieron su relación como «superior a las alianzas políticas y militares de la época de la Guerra Fría. La amistad entre los dos Estados no tiene límites, no hay áreas ‘prohibidas’ de cooperación…».

Esta declaración no adquirió todo su significado hasta que Putin lanzó la operación militar especial en el Donbass tres semanas más tarde. La reacción de mutismo de China ante este acontecimiento conmocionó a la mayoría de los analistas, que habían descartado la posibilidad de que Xi estuviera concediendo de hecho a su «mejor amigo» Putin una exención de la política fundamental china de no injerencia en el exterior.

En las semanas siguientes, las declaraciones oficiales chinas dejaron claro que los principios de los Tratados de Westfalia habían pasado a un segundo plano frente a «la necesidad de que cada país defienda sus intereses fundamentales» y juzgue cada situación «según sus propios méritos».

Guerra nuclear

La declaración del jueves expresa su preocupación por el «aumento de los riesgos estratégicos entre las potencias nucleares», en referencia a la continua escalada de la guerra entre Rusia y Ucrania, apoyada por la OTAN. Condena «la expansión de las alianzas militares y la creación de cabezas de puente militares cerca de las fronteras de otras potencias nucleares, principalmente el despliegue avanzado de armas nucleares y sus sistemas vectores, así como otros elementos».

Por supuesto, Putin informó a Xi de la existencia, ya de hecho, de emplazamientos de misiles estadounidenses en Rumanía y Polonia, capaces de lanzar lo que los rusos llaman «misiles ofensivos» con un tiempo de vuelo hasta Moscú inferior a 10 minutos. Putin también tuvo que haber informado a Xi de las incoherencias de las declaraciones estadounidenses sobre los misiles nucleares de alcance intermedio.

Por ejemplo, Xi sabe perfectamente – como seguramente no lo saben los consumidores de los medios de comunicación occidentales – que el 30 de diciembre de 2021, en una conversación telefónica, Biden aseguró a Putin que «Washington no tenía intención de desplegar armas de ataque ofensivo en Ucrania».

Hubo fiesta en el Kremlin en esa Nochevieja; las garantías de Biden fueron la primera señal de que Washington podría reconocer las preocupaciones de Rusia en materia de seguridad. De hecho, Biden abordaba una cuestión clave en al menos cinco de los ocho artículos del Tratado entre la Federación Rusa y los Estados Unidos de América sobre garantías de seguridad el 17 de diciembre de 2021. Pero la alegría de Rusia duró poco.

Sergei Lavrov reveló el mes pasado, que cuando se reunió con Antony Blinken en Ginebra en enero de 2022, el Secretario de Estado estadounidense afirmó que no había oído hablar de ese compromiso de Biden con Putin el 30 de diciembre anterior. Más bien que Blinken le insistió en que los misiles estadounidenses de medio alcance podrían desplegarse en Ucrania; y que únicamente Estados Unidos podría estar dispuesto a limitar su número, según Lavrov.

La madre de todos los errores de cálculo

Cuando Biden tomó posesión de su cargo en 2021, sus asesores le aseguraron que podría aprovechar el miedo (sic) de Rusia a China y abrir una brecha entre ellos. Esto quedó vergonzosamente claro cuando Biden informó de lo que le había dicho a Putin en la cumbre de Ginebra del 16 de junio de 2021.

Esa reunión confirmó a Putin lo atrasados que estaban Biden y sus asesores en su evaluación, lamentablemente anticuada, de las relaciones ruso-chinas.

He aquí la extraña forma en que Biden describió a Putin su planteamiento sobre China:

«Sin citarlo [a Putin] – lo que no me parece apropiado  permítame plantearle una cuestión retórica: ustedes tienen una frontera de varios miles de kilómetros con China. China está intentando convertirse en la economía más poderosa del mundo y en el ejército más grande y poderoso del mundo».

La «presión» china

En el aeropuerto, tras la cumbre, los ayudantes de Biden hicieron todo lo posible para que subiera al avión, pero no pudieron evitar que compartiera más sabiduría sobre China:

«Rusia se encuentra ahora mismo en una situación muy, muy difícil. Están siendo aplastados por China».

Tras estas declaraciones, Putin y Xi pasaron el resto de 2021 intentando convencer a Biden de la naturaleza de la «presión china» sobre Rusia: no era presión, sino un abrazo fraternal. Este esfuerzo mutuo culminó en una cumbre virtual Xi-Putin el 15 de diciembre del mismo año.

El vídeo del primer minuto de su conversación fue recogido por The New York Times, y otros medios. Sin embargo, la mayoría de los comentaristas no parecen comprender su importancia:

  • Putin:

«Querido amigo, querido Presidente Xi Jinping.

El próximo mes de febrero espero que por fin podamos reunirnos en persona en Pekín tal y como acordamos. Mantendremos conversaciones y después participaremos en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno. Le agradezco su invitación para asistir a este acontecimiento histórico.

  • – Xi Jinping:

«Querido Presidente Putin, mi viejo amigo. Tengo el placer de reunirme con usted a finales de este año por vídeo, por segunda vez este año, en nuestra 37ª reunión desde 2013. Usted saludó… las relaciones chino-rusas como un modelo de colaboración internacional en el siglo XXI, apoyando firmemente la posición de China en la salvaguardia de sus intereses fundamentales y se opuso firmemente a los intentos de abrir una brecha entre nuestros dos países. Se lo agradezco mucho».

¿Sigue Biden ignorándolo? ¿Le han dicho sus asesores que Rusia y China nunca han estado tan cerca, en lo que puede ser una alianza militar virtual?

Las elecciones

Putin dijo ser consciente de que la política de Washington hacia Rusia«está influida principalmente por los procesos políticos internos». Rusia y China creen sin duda que la política de Biden respecto a Ucrania estará influida por el imperativo político de enfrentarse a Rusia.

Si los exaltados de la OTAN envían «entrenadores» a Ucrania, la perspectiva de un conflicto militar está siempre presente. Lo que Biden tiene que saber es que si llega el momento de abrir hostilidades entre Rusia y Occidente, se arriesga a enfrentarse a algo más que a un ruido de sables en el Mar de China Meridional, y al espectro de una guerra en dos frentes.

Los chinos saben que son los siguientes en la fila. De hecho, no es ningún secreto que el Pentágono considera a China el enemigo número 1. Según la Estrategia de Defensa Nacional del Ministerio de Defensa, «las prioridades de defensa son, ante todo, la defensa de la patria, manteniéndose a la altura de la creciente amenaza multidominio que representa la República Popular China».

El Pentágono será el último en comprender que su mundo unipolar está desapareciendo.

Esperemos que se imponga la razón.

Traducción CNC

Fuente: https://www.vududroit.com/

http://www.communcommune.com/2024/05/poutine-a-pekin-la-russie-et-la-chine-alliees-contre-l-empire.html

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